Edición Impresa, Policiales

Acuchilló y estranguló a la mujer delante de sus dos hijos

Por Ana Laura Piccolo.- La joven tenía 20 años y se había separado del padre de los niños por las frecuentes palizas que éste le propinaba.


Sofía Melina Bertolini tenía 20 años y dos hijos pequeños. Las constantes peleas con su pareja y las violentas palizas que le propinaba la llevaron, meses atrás y con la ayuda de su madre, a vender su casa del barrio de Molino Blanco y mudarse con sus niños al barrio Municipal, conocido como Las Pasarelas, ubicado en Grandoli al 4800. Pero lejos de recomponer su vida fue allí donde la encontró una muerte atroz que quedó plasmada en la escena del crimen: estaba desnuda y tendida sobre la cama boca abajo. Un cinto le rodeaba el cuello y tenía el rostro desfigurado, al parecer por golpes de puño y con un palo que yacía quebrado al lado del cuerpo. Además tenía más de diez puñaladas en el abdomen aunque la causa de su fallecimiento fue estrangulamiento. Tras el brutal asesinato, el agresor y padre de los chicos –que presenciaron todo– los cargó en un taxi y los llevó a la casa de su madre, en Villa Gobernador Gálvez, y siguió su fuga. Al cierre de esta edición era intensamente buscado.

El muchacho fue identificado como Leonardo F., de 25 años, y según voceros del caso tiene media docena de antecedentes por delitos contra la propiedad, obtenidos entre 2006 y 2009, y una condena cumplida. La familia de la joven dijo que eran habituales las golpizas a Sofía y que existían denuncias en la seccional 11ª, aunque voceros de la comisaría dijeron que no se registraron en el último tiempo.

“Sabía que le pegaba, pero nunca imaginé que la iba a matar”, dijo una vecina de Sofía que solía visitarla. “Ella se había separado hace algunos meses, antes vivía en una casita de Molino Blanco que se la vendió al cuñado de Leonardo y se vino para acá”, agregó la mujer, visiblemente conmocionada por lo ocurrido.

“Soy el abuelo pero no sé lo que pasó; sé que la mató ese atorrante”, dijo entre llantos un hombre mayor en la puerta del primer piso de la pasarela de Grandoli 4821, donde ocurrió el crimen.

Según una primera reconstrucción de los hechos que hizo la Policía, Leonardo llegó a la casa de Sofía la noche del viernes, aunque no está claro si comenzaron a discutir en ese momento o en la mañana del ayer, cuando los vecinos llamaron al hermano de la chica para avisarle que algo andaba mal.

“El hermano fue hasta la casa porque le habían dicho que vieron salir a Leonardo corriendo con la remera ensangrentada, el cochecito y los hijos a cuestas”, dijo un vocero policial. “Y como golpeaba la puerta y no atendía nadie nos pidió que la derribemos”, agregó el uniformado.

Tras esto, describió la espeluznante escena que los esperaba en el interior. “Había sangre por todas partes, en la cocina, en el comedor, en el dormitorio, estaba todo revuelto, no sabemos si la torturó o cuándo empezó a lastimarla”, dijo un integrante de la pesquisa, quien inmediatamente se preguntó cómo ningún vecino escuchó llorar a las criaturas o los gritos de la mujer.

Según el informe preliminar del médico forense, realizado a las 14 de ayer, hacía unas tres horas que la joven había fallecido por asfixia mecánica, por lo que se especula que el deceso ocurrió a las 11 de ayer.

Una hora más tarde habría salido con los chicos su matador, que se dirigió en taxi hasta el domicilio de su madre, ubicado en el barrio Pueblo Nuevo de Villa Gobernador Gálvez, y le entregó las criaturas a su hermanito de 8 años, a una cuadra de su casa, para seguir con rumbo desconocido en el coche de alquiler.

Unos 15 minutos después llegó la Policía hasta la zona este de Villa Gobernador Gálvez, que recuperó a los niños pero no dio con el agresor, que anoche era intensamente buscado en esa ciudad y también en el sur rosarino.

El juez de Instrucción en turno, Juan Andrés Donnola, dispuso que los menores queden a cargo de su abuela materna, previo paso por el Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos Sexuales, a cargo de Mariel Arévalo. Es que el niño, de cuatro años, “no paraba de hablar y relatar lo sucedido, en particular sobre los puntazos del cuchillo”, dijo un vocero del caso.

“Le pegaba tanto, que la mamá la sacó de ahí (la casa del barrio Molino Blanco), para que no lo vea más. Lo que la madre no sabía es que se seguían viendo”, dijo un vocero policial.

La causa, bajo la carátula de homicidio calificado agravado por el vínculo y alevosía, es investigada por el juzgado de Instrucción de la 7ª Nominación, con colaboración de la Brigada de Homicidios y la seccional 11ª que tiene jurisdicción en la zona.

Comentarios