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Absuelven a joven por un asesinato cometido en 2007

La Cámara Penal revocó un fallo por el cual un muchacho había sido condenado a 19 años de prisión.

Un joven de 21 años apodado Chino, que en agosto del año pasado fue condenado por el juez de Sentencia Carlos Carbone por el homicidio de un comerciante en el barrio Empalme Graneros, fue absuelto por los integrantes de la sala I de la Cámara Penal por irregularidades en la investigación. Es que la prueba contra el imputado descansaba en una interpretación de un reconocimiento en rueda de detenidos algo confusa. El Chino debía purgar 19 años de cárcel, ya que se habían sumado 38 meses de prisión por un asalto cometido tres años antes, pena que ya cumplió con creces, por lo que se espera que hoy quede en libertad.

Matías Marcelo R., conocido como Chino, había sido condenado en agosto del año pasado por el Juzgado de Sentencia 8 por el homicidio del comerciante Sergio Brussa, quien fue ultimado de un disparo en una granja ubicada en Roullión 665 bis, durante un intento de asalto.

El homicidio se había producido cerca de las 15 del 10 de septiembre de 2007, cuando el negocio era atendido por Nadia, hija de Sergio Brussa. A esa hora sonó el timbre del comercio y la chica (que estaba en la parte posterior del local, donde vive junto a su familia) fue a atender a un joven por el postigo de la puerta de acceso al local, que durante la siesta mantenía cerrada. Pero cuando se dio vuelta para buscar la mercadería que le había pedido, el muchacho sacó la traba e ingresó con un arma de fuego en una mano.

Tras esto, la chica comenzó a forcejear con el intruso y su padre, alertado por los ruidos, tomó un arma y fue a ver qué pasaba. Cuando llegó al local, su hija era apuntada con un arma en la cabeza por lo que el hombre decidió dejar el revólver. Pero en ese momento ingresó otro muchacho armado, que sin mediar palabra disparó e hirió mortalmente a Sergio. Luego ambos huyeron dejando tendido al hombre, quien falleció en el lugar.

El asesinato enardeció a los vecinos de la zona, que durante varios días pidieron la renuncia de las autoridades policiales e incluso realizaron masivas reuniones en un club del barrio. Hasta que un llamado telefónico anónimo a la comisaría 20ª encaminó a los uniformados, quienes a los pocos días detuvieron al Chino y también a su novia, en cuya vivienda se halló proyectiles 9 milímetros, calibre utilizado para matar a Brussa. Su supuesto cómplice, Walter L., fue arrestado en octubre de ese año, durante un allanamiento realizado en su casa, mientras intentaba esconderse entre la parrilla y el colchón de una cama cucheta.

Ambos fueron procesados por la jueza de Instrucción 2ª, Alejandra Rodenas, por el delito de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de armas de fuego, aunque la fiscal María Eugenia Iribarren, al momento de solicitar la elevación a juicio, no estuvo de acuerdo con la calificación legal y solicitó se encuadre el delito en homicidio criminis causa agravado por el uso de arma de fuego.

La defensa de los dos imputados objetó entonces los supuestos anónimos utilizados por la Policía para lograr la detención de sus defendidos, confiaron en su momento fuentes del caso.

Pero el juez de Sentencia Carlos Carbone consideró, en relación al Chino, que “si bien la prueba no es abundante sí es contundente” en su contra, en referencia a un reconocimiento positivo que condice con la descripción de los ladrones que hizo en su momento la hija de la víctima. Respecto de Walter L. el magistrado entendió que no existieron elementos contundentes en la causa, por lo que fue absuelto, mientras que Matías fue condenado a 19 años de prisión por los delitos de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego y por robo calificado por uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no fue acreditada.

La condena fue apelada y esta semana los jueces de la sala I de la Cámara Penal, Ernesto Pangia, Carina Lurati y Alfredo Ivaldi Artacho, revocaron la sentencia. El abogado Adrián Ruiz, quien junto a José Ferrara representa al Chino, dijo que ellos habían pedido, en su momento, la apertura de la casa a prueba, y que se tomara nuevamente testimonio a varios testigos, entre ellas la hija de la víctima, pedido al que adhirió la fiscal de Cámaras María Eugenia Iribarren.

En su nueva declaración, la joven sostuvo que ella no reconoció al Chino como quien entró a su comercio sino como que “tenía una contextura física similar a quien entró en segundo término a robar”, y que en sede policial le mostraron varios álbumes de fotos, en las cuales vio la cara del joven condenado.

Tras considerar estas cuestiones y otras que no fueron reveladas, los integrantes de la sala I de la Cámara Penal revocaron la sentencia condenatoria y dictaron la absolución de Matías R., quien actualmente está en el penal de Coronda. La sentencia dictada el año pasado por Carbone incluía una pena de 38 meses de prisión por un robo cometido en agosto de 2007 en barrio Ludueña, que terminó de cumplir a fines del año pasado, por lo que se espera que hoy quede en libertad.

De esta manera, el homicidio del comerciante Sergio Brussa vuelve a foja cero, ya que quienes fueron detenidos en su momento por el hecho quedaron desvinculados del caso.

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