Ciudad, Edición Impresa

Crimen en el centro

A un mes del asesinato, acto en memoria de Mauro Mansilla

Compañeros de trabajo, tanto de la Policía como del sindicato de Empleados de Comercio, recordaron al uniformado.


Familiares, amigos y compañeros de trabajo de Mauro Mansilla realizaron ayer por la tarde una caminata de silencio, que salió de la puerta del edificio del Sindicato de Empleados de Comercio de Corrientes al 400 y terminó frente al Centro de Estudios Superiores (CES), donde el policía recibió fatales disparos el pasado 8 de marzo. Según fuentes judiciales, la semana próxima se concretará la audiencia imputativa contra el acusado por el asesinato.

A pesar de la lluvia, un centenar de personas se juntó ayer a partir de las 17 frente al edificio de Empleados de Comercio. Allí entregaron a las autoridades del sindicato –donde la víctima cumplía servicio adicional– un cuadro con la foto de Mauro Mansilla de uniforme, por la colaboración prestada, y también desplegaron en la vereda una tira de papel con pisadas marcadas, donde figuraban los nombres de las personas que quisieron decir presente en el homenaje al policía. Luego, comenzó la caminata en silencio hasta la esquina de Corrientes y Tucumán, donde los manifestantes rezaron frente al buzón de correo, envuelto en una tela azul y que tenía una vela con un arreglo floral.

El momento más emotivo fue cuando los familiares llegaron a la entrada del CES, el lugar donde Mauro recibió dos disparos fatales. La puerta estaba abierta y desde la vereda se podían ver las escaleras donde el policía recibió el ataque. La viuda, Betiana Coronel, y los hermanos de la víctima fueron los primeros en quebrarse. Las personas se reunieron en un semicírculo y Sara, hermana de Mauro, empezó a leer el poema “Un ángel azul”, escrito en su homenaje.  “Nos juntamos porque los compañeros de trabajo y conocidos organizaron un recordatorio y un homenaje para Mauro. Es una caminata en silencio en su memoria. No ayudó el tiempo, pero vinieron sus jefes y compañeros de trabajo. Siento a la Justicia como responsable de la muerte de mi hermano; es una locura que le hayan dado las transitorias –al acusado en 2015, tras lo cual no regresó a prisión–. Este muchacho había hecho un desastre, fue el destino que haya sido él (por Mauro), porque este hombre hubiera matado a cualquiera”, contó Leo, hermano de Mauro.

Por su parte, Sara, otra hermana de Mauro, agradeció a todas las personas que estuvieron acompañándolos y resaltó la contención de la institución policial como también de Empleados de Comercio para con su familia. “La Justicia que queremos es que cambien las leyes. Si hubiera estado preso, esto no pasaba. Ahora está detenido y queremos que no salga más”, remarcó la mujer.

Mauro Mansilla tenía 33 años y cumplía servicio adicional en Empleados de Comercio, en Corrientes al 400. El martes 8 de marzo estaba en la puerta cuando una pareja se acercó a pedirle que detuviera a un hombre al que venía siguiendo. La víctima llamó al 911 para pedir refuerzos. Segundos después, el hombre entró al CES de Corrientes al 300. Mansilla lo siguió y subió las escaleras; a la altura del primer descanso se escucharon tres disparos. El policía se desplomó. Al menos dos de los tiros le habían impactado en la cabeza. El ladrón tomó su arma reglamentaria y huyó. El agente fue trasladado al Heca, donde falleció al día siguiente. El atacante fue identificado como Ricardo Albertengo y el viernes 11 de marzo se entregó en la Unidad Penal 3. Hacía 9 meses que estaba prófugo tras no regresar de una transitoria. Albertengo, de 48 años, fue el protagonista de dos tomas de rehenes, en una de las cuales terminó asesinando a una de las víctimas. Tenía dos penas unificadas en 37 años y una condena previa cumplida en su totalidad. Voceros judiciales dijeron que la Fiscalía tiene todo listo para acusar formalmente a Albertengo por el crimen de Mansilla, en audiencia a realizarse la semana próxima.

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