El Hincha, Newell's Old Boys

Liga Profesional

A Newell’s no le sobró nada, pero con mucho compromiso edificó un triunfo que vale muchísimo

El zapatazo de Pablo Pérez y un poco de jerarquía le alcanzó a la Lepra para derrotar a Unión, meter un segundo triunfo al hilo, y darle margen a la dirigencia para mantener a Adrián Taffarel en el banco mientras busca entrenador


Franco Trovato Fuoco
Ganó Newell’s. Sin sobrarle nada, sin lucir, pero con mucho compromiso y un poco de jerarquía le alcanzó para derrotar a Unión, meter un segundo triunfo al hilo, y darle margen a la dirigencia para mantener a Taffarel en el banco mientras busca DT.
En el muestrario de intenciones de Newell’s lo primero que se vio fue la actitud. Pablo Pérez, Canale y Cacciabue entorpecieron los intentos de ataques rivales con entrega y pierna fuerte. Y de a poco la pelota pasó a ser patrimonio leproso, con Pérez encabezando cada avance, como si fuera un peaje obligatorio.
El esquema 4-4-2 pareció sentarle bien a Newell’s. Y González y Comba empezaron a notar ventajas en los ataques por afuera. Scocco como mediapunta parecía esperar alguna pelota sin dueño cerca del área, y Bravo de nueve, quedando mucho en off side en un arranque lleno de ansiedad.
La superioridad leprosa inicial no se trasladó a riesgo real para Unión. Fueron más amenazas que concreciones. Apenas un cabezazo apenas desviado de González y un remate de Scocco que en el camino a la red dio en un rival.
Después el calor quitó energías, y el equipo mostró una de sus debilidades: la floja preparación física. Unión vio la chance y estuvo cerca, aunque más por mérito de la Lepra que por virtudes propias. Macagno arriesgó en una salida y Nardoni remató con el arco vacío, pero apareció milagrosamente Lema. Y enseguida, Roldán remató cruzado y Bíttolo sacó en la línea. Aturdido el local, casi anota en contra Jacob, al ceder de pecho a Macagno, que tuvo que desparramarse para evitar el gol.
Como en un videojuego, Newell’s recargó fuerzas en el vestuario y salió a jugar con la barra de energía a tope. Pablo Pérez volvió a tomar el control y se acercó a Moyano. Y el propio Pérez fue el protagonista principal. Tomó un rebote, se acomodó, y cuando parecía que le robaban la pelota, le dio con más dirección que potencia para abrir la cuenta.
Unión sintió el impacto, pero Newell’s no administró bien varios ataques prometedores. Un remate en el travesaño de Jacob fue la más clara. Después, Nacho y Panchito sintieron el cansancio y les faltó claridad para sentenciar el partido.
Ahí Taffarel estuvo rápido de reflejos. Y en 15 minutos metió los cinco cambios, que renovaron energías y estabilizaron más al equipo, con el debut del juvenil Luciano para ayudar a marcar por izquierda y el ingreso de Julián Fernández para asociarse con Cacciabue en la marca. Se fueron Pérez y Scocco, pero entró Maxi para que alguien ponga cerebro a tantos pibes entusiastas.
No pudo cerrarlo Newell’s. Tampoco sufrió tanto para aguantar la ventaja. Y así, sin lucir, sin brillar, con empuje, orden defensivo y mucha entrega, casi sin quererlo el equipo de Taffarel ganó. Y ya son dos triunfos consecutivos. Para sumar confianza, engrosar el promedio futuro, y darle tiempo a la dirigencia para buscar DT.

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