País

En un zoológico de Mendoza

A 5 años de la muerte de Arturo, el último oso polar de Argentina y animal “más triste del mundo”

Un usuario recordó el fallecimiento en las redes y el posteo tuvo repercusión de inmediato. La historia de un hecho que tuvo causó indignación y recorrió el planeta


En las últimas horas, un usuario recordó en redes sociales un hecho que sucedió en Mendoza hace poco más de cinco años y el posteo tuvo amplia repercusión.

“Un 5 de Julio del 2016 falleció el oso Arturo del Zoológico de Mendoza con 31 años de edad y 22 años de prisión, 22 años encerrado como pagando un delito que no cometió. Su único delito es haber nacido oso polar para que los morbosos quieran observarlo, para que los vivos cobren una entrada para verlo. Dueños de su vida, dueños de sus días, el único camino a la libertad fue la muerte. Ahora ya está libre, ya nadie pagará una entrada que condicione su existencia lejos de los suyos, lejos de la vida que debió tener. Todos tenemos que decir basta a estas atrocidades”, rememoró Daniel Ojeda Medina en facebook. Y el texto tuvo eco de inmediato.

La muerte de Arturo por aquel entonces recorrió el mundo. Diarios y medios de comunicación de buena parte del planeta lo informaron describiendo al oso como el “animal más triste del mundo”. Es que en años anteriores había llamado la atención por las condiciones en las que vivía en el Zoológico de la ciudad de Mendoza.

En sus últimos meses había presentado pérdida de apetito, cansancio y fallas en su visión y olfato.

Su lenta agonía conmovió a más de uno y el trágico (aunque natural) desenlace reactivó la polémica respecto a si se debe mantener animales en cautividad.

Especialmente porque Arturo se encontraba en un zoológico en el que, según medios locales, casi 80 animales habían  muerto en el últimos año. El lugar también era constante blanco de críticas por las supuestas malas condiciones en las que viven sus moradores.

¿Realmente estaba deprimido?

La muerte del más famoso habitante del zoológico provocó en julio de 2016 una oleada de mensajes en redes sociales, muestras de pesar de parte de celebridades y pronunciamientos de organizaciones de defensa de los animales y ambientalistas.

Las autoridades de Mendoza, funcionarios del zoológico y la asociación Amigos del Oso Polar Arturo rechazaron que el animal hubiese fallecido por alguna clase de negligencia.

Perdón Arturo

“Esperamos que sea el último oso polar retenido en un zoológico de nuestro país y que su caso obligue a las autoridades a rever la situación de las demás especies exóticas que sobreviven en su misma situación”, dijo en un comunicado la organización ambientalista Greenpeace. “El animal tenía 31 años y 23 los vivió en cautiverio, en condiciones precarias”, añadieron.

Dos años antes, en 2014, se recolectaron miles de firmas para pedir el traslado del oso a una reserva en Canadá, un lugar cuyo clima está más acorde a su naturaleza.

Organizaciones animalistas aseguraron entonces que Arturo estaba “deprimido” y fue un diario británico el que lo bautizó como “el animal más triste del mundo”.

Oikos, una asociación ambientalista mendocina, aseguró en las últimas horas antes de su muerte en un mensaje que “Arturo hacía años se había transformado en un ícono en la lucha por el bienestar animal”.

“Hay mucha tristeza por la muerte y mucha impotencia porque se ha venido luchando a lo largo de muchos años y que él haya terminado sus días en Mendoza nos tiene que hacer reflexionar como sociedad y dónde estamos parados”, indicó la ONG.

Los amigos

Pese a las críticas, las autoridades de Mendoza, funcionarios del zoológico y representantes de asociación Amigos del Oso Polar Arturo defendieron que el animal había tenido una vida y una muerte dignas.

“Fue un oso muy feliz que, a diferencia de todo lo que se dijo, vivió estos últimos meses de la mejor forma y con una excelente atención médica”, señaló la asociación mencionada apenas ocurrido el deceso.

Mientras, el gobierno municipal de Mendoza publicó un comunicado de prensa en el que indica que Arturo “era un animal de casi 31 años de edad y con un promedio de vida superior a lo habitual de esta especie en un contexto de encierro, puesto que en hábitat natural, el promedio de vida se extiende hasta los 20 años y en contexto de encierro logran llegar a los 26 años aproximadamente”.

Arturo nació en 1985 y llegó a Argentina en 1993 desde Estados Unidos.

El último parte médico presentado por el cuerpo médico veterinario del zoológico informó que el animal permanecía poco reactivo con mínima respuesta a estímulos y depresión marcada de su sistema nervioso central.

Un par de años previos al fallecimiento, un equipo de especialistas del zoológico llegó a la conclusión de que Arturo no habría resistido el viaje si se intentaba un eventual traslado a Canadá.

El examen al que fue sometido el animal no convenció a quienes querían su traslado a Canadá y solicitaron que Arturo fuera visto por especialistas internacionales, algo que no llegó a suceder.

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