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Informe especial

2015-2019: cuatro años de gestión feminista de resistencia al macrismo

El Ni Una Menos de 2015 marcó el inicio de una nueva etapa en el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans de la Argentina. La llegada de la masividad se dio de la mano de la construcción de poder en oposición al neoliberalismo. Repasamos los principales hitos

Foto: Ana Isla

El Ni Una Menos de 2015 fue un quiebre para el movimiento feminista argentino. El 3 de junio de ese año fue el principio del salto a la masividad y la emergencia del sujeto político más importante de los últimos años. La agenda de género y diversidad se coló como nunca antes en los medios, las casas, los trabajos, los partidos políticos, las organizaciones e instituciones. La fecha coincidió con el inicio del gobierno de Mauricio Macri que estuvo marcado por la construcción de un poder feminista en oposición al modelo neoliberal que venía a imponer Cambiemos. Fueron cuatro años de movilización, discusión y conquistas. En esta nota de El Ciudadano hacemos un resumen agitado de algunos de los hitos de la gestión feminista 2015-2019 de resistencia al macrismo.

 

2015


En marzo de 2015 un grupo de periodistas y escritoras armó un flyer en el que pusieron por primera vez la frase Ni Una Menos. Invitaban a una maratón de lectura y reflexión sobre la escalada de femicidios en la Argentina. La frase Ni Una Menos la había sugerido la periodista Vanina Escales a partir de un poema de 1995 de la activista mexicana Susana Chávez, asesinada en 2011. “Ni una mujer menos, ni una muerta más”, decía.

Foto: Franco Trovato Fuoco

Dos meses después, el 10 de mayo de 2015, se conoció el femicidio de Chiara Paéz en Rufino. Desde el grupo de periodistas y escritoras decidieron usar el “Ni Una Menos” para la convocatoria a una concentración frente al Congreso Nacional. El 3 de junio de 2015 quedó en la historia como la primera movilización contra la violencia machista que llegó a más de 80 ciudades.

La explosión de la agenda de género tenía un trasfondo. El movimiento feminista argentino no nació en 2015. Se teje desde la vuelta de la democracia en los Encuentros Nacionales de Mujeres (ahora Plurinacionales y con las Disidencias), una experiencia federal única en el mundo que año a año recorre una ciudad del país distinta dejando estrategias y organización a su paso. Pero además, los feminismos llegan de la mano de la tradición de lucha por los derechos humanos. El pañuelo blanco de las madres y abuelas de Plaza de Mayo es parte de la genealogía del verde de pelea por el aborto legal.

En 2015 el Encuentro fue en Mar del Plata y también fue un salto a la masividad, con 65 mil mujeres, lesbianas, travestis y trans en las calles.

El 17 de septiembre de 2015 la legislatura de la provincia de Buenos Aires votó el cupo laboral trans, impulsado por la activista travesti Diana Sacayán, aunque la normativa no fue implementada. El 11 de octubre de 2015 Sacayán fue asesinada.

 

2016


En marzo de 2016 las argentinas María José Coni y Marina Menegazzo fueron asesinadas en Ecuador. Viajaban de mochileras y gran parte de los medios hizo hincapié en que “viajaban solas”. Así se gestó y se viralizó el hashtag #ViajoSola, para hablar del derecho a estar en el espacio público sin ser víctimas de violencia machista.

Foto: Franco Trovato Fuoco

El 3 de Junio de 2016 llegó con un cambio. La periodista y una de las fundadoras de Ni Una Menos, María Florencia Alcaraz, lo describió en una entrevista con El Ciudadano: “El primer Ni Una Menos fue una concentración. Estábamos quietas. El nivel de duelo que necesitábamos para procesar las muertes era estar estáticas. El segundo fue una marcha: una flecha directa desde el Congreso a Plaza de Mayo”. La movilización mostraba un crecimiento organizativo pero también conceptual. A la consigna original se agregó: “Vivas nos queremos”.

En julio de 2016 Constanza Santos salió del banco con su bebé y se sentó en una plaza de San Isidro para amamantar a su hijo pero no pudo porque dos policías quisieron llevarla presa. El caso se viralizó y generó movidas en distintas plazas del país de mujeres que se encontraron a amamantar en público.

Foto: de Franco trovato Fuoco

2016 fue el año en que surgieron las denuncias contra rockeros como Cristian Aldana y Miguel del Pópolo bajo la consigna “No nos callamos más”. En las redes sociales y en la Justicia mujeres y disidencias contaron situaciones de abuso sexual y violencia machista. Surgieron también los escraches y los debates en relación a las respuestas que daba la Justicia y cómo construir un feminismo antipunitivista.

En agosto Belén fue liberada en Tucumán gracias a la acción conjunta de abogadas y organizaciones feministas. Había pasado tres años presa por un aborto espontáneo. Su caso fue uno de los más conocidos a nivel nacional e internacional de criminalización.

En octubre el Encuentro llegó a Rosario con 70 mil mujeres, lesbianas, travestis y trans que participaron de los talleres y actividades y coparon la ciudad. La marcha de cierre convocó a casi 100 mil personas. La movilización terminó con represión de la Policía santafesina. Los medios pusieron el foco en las paredes pintadas y poco hablaron de lo que dejó a nivel organizativo el Encuentro. Fue el año que las organizadoras recuerdan como de emergencia de las pibas o de nuevos talleres como cannabis medicinal y mujeres afrodescendientes. Ese año volvió a hacerse el taller de trabajo sexual, que sólo había sido posible en 2003 impulsado por la líder sindical Sandra Cabrera.

Apenas terminó el Encuentro llegó la noticia de que Lucía Pérez había sido asesinada en Mar del Plata. La brutalidad del femicidio y un nuevo tratamiento mediático con foco sobre la vida de ella, llevaron a que por primera vez el movimiento feminista convoque a un paro nacional. La huelga se gestó en todo el país. En Buenos Aires una asamblea reunió a sindicalistas, trabajadoras de la economía popular, e integrantes de distintos colectivos en una organización transversal.

Foto: Franco Trovato Fuoco

Pero el grito contra la violencia fue más allá y apuntó a las políticas neoliberales y al ajuste del gobierno de Cambiemos. Durante el año, el pedido de paro general a la CGT había sido un reclamo colectivo. El feminismo recogió el guante con el primer paro contra el macrismo. Desde Rosario, la poeta Itatí Schwartzman lanzó la consigna que guiaría la nueva movilización: “Si nuestras vidas no valen produzcan sin nosotras”. El trabajo no remunerado aparecía en los reclamos, con la visibilidad de la fuerza de trabajo invisible de las mujeres y disidencias. Fue también el paro que originó la frase de Luciana Peker: “La CGT toma el té, las mujeres las calles”.

Ese año el debate feminista se coló también en el Congreso con 19 proyectos de paridad presentados. De a poco se tejía una alianza transversal entre mujeres legisladoras que daría frutos en los años siguientes.

En diciembre de 2016 nació en Rosario She Taxi, la primera aplicación del país que permite pedir un taxi conducido por una mujer.

Foto: Franco Trovato Fuoco

 

2017


El 28 de enero tres mujeres tomaban sol en topless en una playa de Necochea cuando fueron obligadas por unos 20 policías a cubrirse bajo la advertencia de que serían detenidas por violar una norma penal. La difusión del video en redes abrió la convocatoria a un “tetazo” en distintas ciudades del país.

En el verano de 2017 empezaron a organizarse las asambleas de cara al 8 de marzo. La fecha llegaba con una medida de fuerza internacional, que se había gestado en Argentina en 2016. Tomando el ejemplo del paro de mujeres por Lucía Pérez, los feminismos de todo el mundo lanzaron un Paro Internacional. A nivel nacional, las sindicalistas dieron la pelea al interior de los gremios para garantizar la huelga, que fue de mínimo dos horas de la jornada laboral. Por la tarde, hubo marchas en todo el país. En Caba 5 lesbianas fueron detenidas y se le inició una causa acusadas de pintar una pared.

En Rosario un incidente en un bar llevó a la dueña del comercio a dar capacitación en violencia de género a empleadas y empleadas. Fue una de las medidas que dio cuenta del debate sobre la noche y el derecho al disfrute de mujeres y disidencias. En los meses siguientes, distintos bares culturales implementaron protocolos de violencia de género.

Ciudad Futura presentó en Santa Fe la primera lista 100 por ciento femenina para las elecciones legislativas provinciales. La propuesta fue vetada por un juez electoral y el reclamo llegó a la Corte Suprema.

Foto: Franco Trovato Fuoco

El tercer Ni Una Menos llegó con la consigna de “Basta de violencia machista y complicidad estatal”. Al grito contra los femicidios se sumó el pedido de libertad de Milagro Sala. El movimiento reclamó también contra el nuevo ciclo de endeudamiento externo, de 77.000 millones de dólares. Como en las ediciones anteriores, el reclamo por el aborto legal fue una de las banderas.

El 13 de junio fue absuelta en Rosario Yamila, una joven de 24 años que había estado 9 meses presa por un parto espontáneo en el que murió el recién nacido.

En julio la Justicia de Santa Fe dictó la máxima pena por matar a una travesti en Reconquista. Vanesa Zabala había sido asesinada el 29 de marzo de 2013 por 4 personas. Fue la primera condena a perpetua en la provincia por un crimen contra una trans.

En agosto empezó la primera cátedra del país que trató al aborto como un problema de salud pública. Fue en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

En octubre, mientras el movimiento Metoo se extendía desde Estados Unidos al resto del mundo, la edición 32 del Encuentro llegaba a Chaco. Santiago Maldonado estaba desaparecido después de la represión de Gendarmería en Chubut y la edición estuvo atravesada por el reclamo de las naciones originarias. Además se reforzó el pedido por la inclusión de todas las identidades sexuales en el nombre. Fue la primera vez que se hizo el taller de activismo gordx.

Foto: Franco Trovato Fuoco

En el mismo mes, Mariana Gómez se besaba con su esposa Rocío Girat en la estación de trenes de Constitución cuando un empleado de Metrovía la increpó con el argumento de que no podía fumar en ese lugar. La trató en masculino y negó que estuviera casada con una mujer. En 2019 la jueza Marta Yungano la condenó a un año de prisión en suspenso. “Todo beso es político” fue una de las consignas para repudiar la discriminación y persecución judicial que sufrió.

A fines de noviembre, el Congreso Nacional sancionó la Ley de Paridad de género en las listas legislativas. Fue a partir del armado transversal de mujeres de distintos partidos políticos. La implementación llegó en 2019.

 

2018


El 2018 marcó otro punto de quiebre. Si 2015 fue el año de la visibilización de la violencia machista, el 2018 fue el del aborto legal. El “ahora que sí nos ven” se volvió realidad, porque el feminismo ganó en visibilidad como sujeto político. Incluso, se empezó a hablar de feminismos en plural para dar cuenta de un movimiento diverso e interseccional. Fue también el año de la irrupción de las pibas, que Peker bautizó como la “revolución de las hijas”.

Foto: Ana Isla

En enero, y cuando los programas de la tele tenían las cámaras en la temporada de verano, Facundo Arana dijo que ser madre era lo más importante que le podía pasar a una mujer. La afirmación abrió el debate en las redes sociales sobre la maternidad deseada y el derecho a decidir. Araceli González sumó polémica al declarar que no era feminista porque tenía un marido maravilloso y un hijo hermoso. En pocas horas Latinoamérica fue tomada por el hashtag #soyfeminista, con el que miles de personas contaron por qué lo eran.

El estallido en las redes llegó a la televisión. Jorge Rial invitó a Intrusos a cinco referentes feministas, una por día. Por primera vez la agenda de género tomó la tarde de la televisión abierta y se habló de violencia, desigualdad, machismo y aborto. Rial se puso el pañuelo verde en la muñera y se escuchó por primera vez la palabra misoprostol, que fue la más buscada en google ese día.

Foto: Ana Isla

En los primeros días del año pañuelo verde explotó. Empezó a estar en la muñeca, en la mochila, en la cartera. Un amuleto feminista con un código compartido: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

El 19 de febrero llegó el pañuelazo más masivo hasta ese momento, frente al Congreso Nacional. Había sido convocado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito anunciando que en marzo iba a presentar por séptima vez el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Dos días después y en medio de una fuerte crisis económica, Mauricio Macri anunció que daría libertad de conciencia a legisladores de Cambiemos para votar.

El 8 de marzo fue el segundo Paro Internacional, el tercero en Argentina. Esta vez fue una movilización verde, con el pedido de aborto legal como principal bandera. También hubo un fuerte rechazo a las políticas económicas de Cambiemos. En Rosario marcharon 90 mil personas.

El debate del proyecto de IVE empezó en abril y duró cinco meses. Fue seguido en las calles y en las casas como nunca antes había pasado con una discusión parlamentaria. Pasaron más de 750 especialistas y referentes que hablaron a favor y en contra. El 13 y 14 de junio, hubo 1 millón de personas en las calles pidiendo la aprobación en Diputados. Después de 22 horas de debate, la Cámara Baja dio media sanción con 129 votos a favor y 125 en contra.

Foto: Ana Isla

El debate mostró a Rosario como una ciudad ejemplo de la aplicación del protocolo de aborto no punible, con una visión de ampliación de derechos y una tasa de mortalidad cero de mujeres por abortos clandestinos desde 2012. En abril de ese año, el gobierno de Santa Fe anunció la producción pública de misoprostol.

Antes de la media sanción, llegó el cuarto Ni Una Menos, atravesado por el debate del aborto legal y por el rechazo del acuerdo con el FMI.

Desde la media sanción hasta la votación en el Senado se gestó con fuerza la oposición antiderechos. Sectores de la jerarquía de las iglesias católica y evangélica, en alianza con distintos senadores, impidieron que el derecho a decidir se concretara en Argentina. El debate del país había irradiado a toda Latinoamérica y el pañuelo verde se extendió a otros países. El 8 de junio fueron 1.5 millones en la vigilia, que terminó con el rechazo por 38 votos en contra, 31 a favor y dos abstenciones.

El debate del aborto dejó a su paso masividad y organización, con el surgimiento de colectivos en todo el país. También se dio una reorganización de los grupos antiderechos, que después de lograr el rechazo de la IVE fueron contra la educación sexual integral.

Foto: Ana Isla

El 2018 fue también el año de la irrupción del lenguaje inclusivo, con el uso de la E por parte de estudiantes de escuelas secundarias. Un año después universidades e instituciones públicas empezaron a regular la utilización.

La edición 34° del Encuentro llegó en octubre a Trelew. Fue el más austral de todos y estuvo atravesado por el debate de nombrarlo como plurinacional y disidente. En ese encuentro se estrenaron dos talleres: fútbol (que anticipaba el pedido de profesionalización) y autodeterminación de los pueblos. El cierre fue con una marcha de más de 50 mil personas al grito de plurinacional.

En noviembre de 2018 la jueza mendocina Eleonora Lamm falló a favor de una persona que hizo un pedido al Registro Civil para que su DNI no diga ni femenino ni masculino. Fue el primer caso de reconocimiento de identidad no binaria del país. En Santa Fe hubo 5 pedidos iguales que no fueron resueltos.

El 26 de noviembre, un día después de la tradicional marcha por el día mundial contra de la violencia de género, los jueces Pablo Viñas, Facundo Gómez Urso y Aldo Carnevale de Mar del Plata absolvieron a todos los acusados por el abuso sexual y el femicidio de Lucía Pérez. Los argumentos del fallo sumaron más malestar porque estaba cargado de prejuicios sobre la vida de ella. Desde el movimiento feminista convocaron a un nuevo paro y movilización. Fue el 5 de diciembre y participaron miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans en todo el país.

En 2018 hubo dos leyes aprobadas en el Congreso Nacional que fueron puestas en agenda y peleadas desde los feminismos. La Ley Brisa, votada en julio, para resarcir a hijos e hijas de víctimas de femicidio, y la Ley Micaela, votada en diciembre, que estableció la capacitación obligatoria en género para los tres niveles del estado nacional, provincial y municipal.

También fue el año en que sindicatos, universidades y organizaciones avanzaron en la creación e implementación de protocolos de actuación en casos de violencia de género en el ámbito laboral.

El 11 de diciembre, el colectivo Actrices Argentinas, creado durante el debate del aborto, convocó a una conferencia de prensa en el Teatro San Martín de Buenos Aires. Fue el escenario para la denuncia pública de Thelma Fardín contra Juan Darthés por violación. La movida fue con la consigna “mirá cómo nos ponemos”, dando vuelta la frase que usó Darthés con ella y otras mujeres a las que había violentado. Después de la denuncia, miles de mujeres de todo el país se animaron a denunciar por primera vez violaciones y abusos sexuales.

 

2019


El 2019 estuvo atravesado por las elecciones nacionales. Los feminismos se posicionaron como oposición al macrismo, con más o menos filiación a un espacio político determinado, pero con un fuerte rechazo al modelo neoliberal gobernante. Muchas feministas fueron parte de la construcción del Frente de Todes y de una militancia territorial que consideraba que no podía haber cuatro años más de Mauricio Macri.

Los números de la gestión Cambiemos daban cuenta de que los últimos cuatro años habían sido de feminización de la pobreza y de retrocesos en derechos : una mujer es asesinada cada 27 horas en Argentina por violencia machista, hay una muerte cada 96 horas de una personas trans, las mujeres menores de 30 están desocupadas en un 23 por ciento y las que tienen trabajo ganan en promedio un 27 por ciento menos que los varones. En el presupuesto 2019, Cambiemos destinó 11 pesos por mujer para erradicar las violencias, a lo que se sumó el desfinanciamiento de programas, vacunas y medicación para personas trans y con VIH.

Foto: Franco Trovato Fuoco

El año empezó con los casos de niñas de distintas provincias a las que les negaron el derecho a la interrupción del embarazo que el código penal establece desde 1921. “Niñas, no madres” fue la consigna que puso en evidencia la desigual aplicación en cada provincia del protocolo de ILE.

El 8 de marzo fue el tercer Paro Internacional y el quinto en Argentina. Además de la oposición al macrismo, estuvo marcado por la discusión identitaria del feminismo argentino. En las redes sociales aparecieron convocatorias de Radfem, una corriente que considera que el único sujeto del feminismo es la mujer biológica y que pretende abolir el trabajo sexual. La respuesta unánime de los feminismos argentinos fue de rechazo a esta postura. Es que si bien hay distintas posiciones en relación al trabajo sexual, el movimiento en el país se construye desde hace años con travestis y trans adentro, y no tiene una base biologicista.

También en marzo, fue la reapertura del Ammar, el sindicato de trabajadoras sexuales. Había cerrado unos años después del asesinato de la líder sindical Sandra Cabrera.

Foto de Franco Trovato Fuoco

Ese mismo mes, la AFA anunció la profesionalización del fútbol femenino, un reclamo que había hecho visible la futbolista santafesina Macarena Sánchez al intimar al club UAI Urquiza a reconocer el vínculo laboral que mantenía con ella.

Después del fallo no binario en Mendoza, en marzo se dio otra resolución histórica. La Justicia falló a favor de la activista Lara Bertolini y reconoció el pedido de que su DNI no diga varón o mujer, sino femineidad travesti. El Registro Civil lo rechazó y Lara anunció que llevará el reclamo a la Corte Suprema.

El 2 de mayo la Justicia de Santa Fe absolvió a todos los acusados por la desaparición, aborto sin consetimiento y muerte de Paula Perassi. En noviembre, la Cámara de Apelaciones revisó el fallo y condenó al empresario Gabriel Strumia y a su esposa Roxana Michl, pero ninguno quedó preso.

El 28 de mayo la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito volvió a presentar el proyecto de IVE acompañada por una enorme movilización en el Congreso y en distintas ciudades del país.

El 3 de junio llegó el quinto Ni Una Menos con la consigna “Ni Una Menos por violencias sexistas, económicas, racistas, clasistas a las identidades vulneradas. Aborto legal ya y abajo el ajuste del gobierno y el FMI”. Como en los años anteriores, la fecha convocó a miles en distintas ciudades.

A fines de junio la Justicia reconoció por primera vez la figura de travesticidio en el juicio por el asesinato de Diana Sacayán, en una condena a perpetua.

Foto: Franco Trovato Fuoco

Las elecciones nacionales llegaron con la aplicación de la ley de paridad por primera vez y con el pedido de feministas en las listas. A nivel provincial, Santa Fe no adhirió a la ley de paridad pero hubo una aplicación de hecho. De todos modos, las cabezas de las listas y la mayoría de candidaturas a intendente y gobernador fueron varones.

Después de la irrupción de la E, el 2019 fue el año de la regulación del uso del lenguaje inclusivo. Distintas universidades e institutos lo aprobaron y también fue aceptado en otras instituciones y en escritos del poder judicial.

La 34° edición del Encuentro desembarcó en La Plata y fue el más masivo de la historia. Mientras cinco varones protagonizaban un acartonado debate presidencial, 300 mil participantes recorrían las calles de la ciudad de las diagonales. El principal debate fue el cambio de nombre a Plurinacional y de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries.

Las movilizaciones en Chile y el golpe de Estado en Bolivia mostraron una represión estatal con una saña particular contra el cuerpo de las mujeres y disidencias sexuales. En Argentina los feminismos visibilizaron y repudiaron la violencia dejando en claro que la construcción de los últimos años fue con una identidad latinoamericana.

Foto: Franco Trovato Fuoco

Las elecciones de octubre mostraron nuevamente al feminismo como un sujeto político de oposición al macrismo, no sólo con las feministas en las listas sino con la participación en los festejos del triunfo de Fernández como una conquista propia.

En noviembre, la provincia de Santa Fe aprobó el cupo laboral trans. Fue la quinta del país, aunque ninguna lo aplica. A nivel nacional un proyecto descansa en el Congreso.

En diciembre, y a días de dejar el poder, el gobierno de Cambiemos publicó la actualización del protocolo de ILE. A las 24 horas lo dio de baja por presión de los sectores antiderechos. La resolución número 1 del nuevo gobierno fue la publicación del protocolo nuevo. Además, Alberto Fernández anunció que enviará un proyecto de ley de legalización del aborto al Congreso.

El camino recorrido en estos cuatro años se vio reflejado en la conformación de los gabinetes de distintos niveles del Estado y en la creación de Ministerios y Secretarías de género y diversidad.

Los últimos cuatro años fueron de resistencia. También de movilización y de consolidación de una forma de organización feminista, que se construye en asambleas y en discusiones que atraviesan lo público, lo privado y lo íntimo. Fueron cuatro años de visibilidad y de estrategias para ser cada día un poco más libres e iguales.

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