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“Sin plata se puede gobernar pero hay que restringir todo”

Hermes Binner aseguró que la administración pública tiene mucho que aprender del sector privado

Binner ratificó que cuando habló de “inmoralidad” no se refirió a nadie en particular. (Foto: Sofía Korol)
Binner ratificó que cuando habló de “inmoralidad” no se refirió a nadie en particular. (Foto: Sofía Korol)

Después de una semana agitada, que arrancó con una serie de declaraciones que lo llevaron a enfrentarse con el arco justicialista –los ex gobernadores José María Vernet y Víctor Félix Reviglio incluidos– y siguió el viernes con otra arremetida dialéctica que puso a los gremios docentes en guardia, el gobernador Hermes Binner habló mano a mano con El Ciudadano. En esta entrevista, el primer mandatario provincial aseguró que, a pesar de las trabas que encontró en la legislatura con la aprobación del presupuesto y la reforma tributaria, “se puede gobernar igual” y cumplir con el plan diseñado para su administración.

—¿En el orden provincial, siente que la oposición, los legisladores del Partido Justicialista, le impiden gobernar?

—Se puede gobernar, siempre se gobierna, nosotros hemos pasado la barrera de prueba en 2001, cuando esperábamos en diciembre de ese año un ingreso de 24 millones y medio de pesos-dólares y recibimos 14. Gobernar en ese momento se tornó extraordinariamente difícil pero no imposible. Lo que nosotros vemos es que hoy tenemos una base tributaria en la provincia que hace pagar más al que menos tiene y creo que ésa es una situación de injusticia. Entonces tener una sociedad donde haya derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo cuesta dinero. Lo que me parece que sería interesante desde la oposición es verificar cómo se gasta ese dinero, pero no oponerse al ingreso de dinero. Que haya una mayor transparencia acerca de la afinación de estos recursos creo que sería una acción de madurez, lo cual, obviamente, no le resta la posibilidad de ser oposición, que es necesaria siempre y aportaría así al desarrollo de Santa Fe, de lo contrario Santa Fe queda postergada en la posibilidad de construir más hospitales, más escuelas, más centros culturales, en fin, más integración.

—¿La reforma es un “impuestazo”, como dice la oposición?

—La palabra impuestazo tiene en sí un hecho político. Si usted ve que durante dieciocho años no se han incrementado los impuestos, y si usted ve lo que se paga por inmobiliario con valuaciones de propiedades irrisorias, creo que si nosotros no pensáramos en una justicia contributiva sería muy difícil tener una justicia para la sociedad. Juan B. Justo decía que sin impuestos no hay democracia, y la democracia permite ir perfeccionándose, con lo cual podemos decir que los impuestos también pueden ir perfeccionándose. Hay un gran debate a nivel nacional que todavía no se ha dado y es el de la integración de las presiones tributarias, la coordinación entre Nación, provincia y municipio. Por ejemplo, no es lo mismo la tributación que tiene el municipio de Coronda que el que tiene el municipio de Rafaela, y esto sucede porque la distribución de la coparticipación es proporcional en función de los habitantes que tiene cada localidad. De manera que hay mucho para hablar del tema impositivo, que tiene que ver con un sistema que debe ser profundamente federal, tal cual lo dice la Constitución Nacional. Lamentablemente hoy cada vez nos separamos más de lo que debe ser un sistema federal de gobierno que respete los tres niveles: el nacional, el provincial y el municipal.

—¿No se considera un Mesías después de haber resucitado a dos cadáveres políticos como Vernet y Reviglio?

—En realidad no mencioné a ninguno de ellos ni a nadie en particular. Si usted recorre la grabación de ese día, lo que mencioné yo fue que vivimos en estos 25 años una situación de inmoralidad. Podemos dar muchos ejemplos de esto que tienen que ver con todos los poderes. Para mencionar uno, el hecho de que un juez le haga un “by pass” al medidor de la luz para no pagar la energía eléctrica que le corresponde. Se supone que el juez le tiene que dar un buen ejemplo a la sociedad. No me referí a nombres en particular sino a una situación en la cual después de haber salido de la calamidad de la dictadura tenemos que pensar que la democracia todos los días se puede mejorar.

—Está demás preguntar si se cumplió con la oposición responsable debido a algunas posturas de senadores reutemistas; y además una provincia sin plata no se puede gobernar, usted lo ha dicho, ¿entonces cómo va a ser para llevar la provincia adelante?

—No, mire, sin plata también se puede gobernar pero restringiendo todo, haciendo una política de guerra. Nosotros también tenemos que aprender en la administración pública de muchos conocimientos que tiene hoy el sector privado. Hoy administrar el sector público, y lo vivimos en la intendencia de Rosario, que fue un aprendizaje fantástico, donde tuvimos épocas de vacas gordas, vacas flacas y de vacas raquíticas en 2002, nos dio la posibilidad de mirar hacia el sector privado para ver qué es lo que estaba haciendo. El sector privado logró una política económica de subsistencia, de cuidar la luz, de cuidar el gas, de cuidar y tapar las maquinarias y cuando viene el otro ciclo saca la cobertura del torno, lo engrasan y empiezan a funcionar y a producir. Ésta es la política que tenemos que llevar adelante en el sector público: aprender del sector privado. Nosotros pensábamos hacer ocho hospitales y ochenta centros de salud, y los vamos a hacer todos, pero habrá que ir desacelerando ese proceso de acuerdo a los resultados económicos. Las cosas se van a hacer. Si tenemos recursos se harán más rápido y si no los tenemos se harán más lento. La razón es que los ochenta centros de salud y los ocho hospitales no surgen de una ocurrencia, sino de la necesidad a partir del estudio pormenorizado que ha llevado adelante el doctor (Miguel Ángel) Cappiello de la realidad. Probablemente no cortaremos la cinta de ningún hospital y la cortarán otros, pero nosotros hemos avanzamos en un tramo importantísimo para lograr la infraestructura sanitaria después de setenta u ochenta años que no se hacía un hospital.

—¿Qué va a pasar con los trabajadores de la provincia?

—Debemos pensar en los sectores del trabajo, hoy son sectores que están postergados. Nosotros vamos a responder a la demanda salarial de las paritarias de los estatales en la medida que podamos, todo lo que podamos. Para nosotros es una jerarquía que el trabajador viva mejor.

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