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“Se pegaron un susto bárbaro”

Verón se mostró conforme con el rendimiento de Estudiantes y aseguró que Barcelona no la pasó bien.

Sin consuelo. “Muchos pensaban que nos iban a bailar”, manifestó la Brujita.
Sin consuelo. “Muchos pensaban que nos iban a bailar”, manifestó la Brujita.

El capitán y referente de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, manifestó después de la final del Mundial de clubes que “el Barcelona se pegó un susto bárbaro”.
“Muchos pensaban que nos iban a bailar, que nos íbamos a comer tres o cuatro, y la verdad es que se pegaron un susto bárbaro. Lo importante es que dejamos bien parado al club”, sentenció Verón después del partido que consagró al Barsa en tiempo suplementario.
Luego del partido se pudo ver a un Verón tranquilo, distendido, triste por la derrota pero sin dramatizar haber perdido la final ante Barcelona. “Son cosas del fútbol, estábamos al límite, con jugadores que dejaron todo pero no estábamos en plenitud física y eso se siente. Igual le pusimos mucho corazón”, subrayó la Brujita.
“El primer tiempo fue bueno. En el segundo era lógico que nos iban a meter en nuestro arco. No pudimos cerrarlo”, aseguró el referente Pincha. Y agregó: “Un equipo que tiene tantas variantes, que te hace defender tan cerca del arco provoca que pasen estas cosas del final del segundo tiempo. La realidad es que no tuvieron grandes situaciones. El gol viene de una jugada sucia, el cansancio te hace no estar tan lúcido”.
Todos los jugadores de Estudiantes se mostraron tranquilos con lo que dieron y sabiendo que estuvieron a punto de dar la gran sorpresa ante el mejor equipo del mundo.
“Vos te das cuenta después del partido que nadie se quedó con nada, que todos dieron todo. No hay ningún reproche”, concluyó Verón.

Pohang Steelers se quedó con el tercer puesto

El Pohang Steelers, de Corea del Sur, le ganó al Atlante de México por 4-3 en la definición por penales, tras igualar 1-1 en el tiempo reglamentario, y se quedó con el tercer puesto del Mundial de Clubes. El brasileño Denilson había puesto en ventaja a los asiáticos a los 42 minutos del primer tiempo, pero Rafael Márquez logró el empate en el inicio de la segunda parte. Justamente Márquez fue uno de los dos jugadores mexicanos que erraron en la tanda de penales. El penal decisivo para los surcoreanos lo anotó Kim Hyun Gil, lo que le permitió quedarse con el tercer lugar.

Una pasión sin fronteras

La gente de Estudiantes le puso calor y pasión al Mundial de Clubes de Abu Dhabi, dando además un ejemplo de comportamiento y aceptando la derrota con hidalguía, al igual que los jugadores. La fiesta del fútbol le dio otro ritmo de vida a una ciudad que no es de las más alegres del Medio Oriente, quizás por su conformación cosmopolita, con un 80 por ciento de extranjeros.
Y en la final, los hinchas de Estudiantes, más de cinco mil, se hicieron sentir por sobre 50 mil, porque los locales apoyaron al Barcelona, que trajo a Abu Dhabi apenas dos mil personas.
En el fútbol siempre el público independiente se inclina por el más débil, en este caso Estudiantes, pero eso no pasó, algo que tiene una explicación. En Abu Dhabi el público que fue a la cancha es el poderoso, el que se pasea por autos descapotables, que se la pasa del barco al shopping y que ostenta dinero.
El resto son nepalíes, filipinos, paquistaníes, quienes trabajan en la construcción, atienden los negocios y se ensucian para que los jeques puedan enorgullecerse de esta ciudad en constante crecimiento.
Con el correr de los minutos, además de aplaudir amarillas, los gritos por Messi atronaron en el estadio. Cuando el argentino hizo el gol sorprendió que lo fuera a gritar a donde estaba la gente de Estudiantes, quizás fue algo casual, quizás no, pero fue lo que le salió hacer y no está mal. El final del partido encontró a los hinchas de Estudiantes y los jugadores con lágrimas, al igual que Guardiola, quien no pudo controlar la emoción.
Carles Puyol, en medio de la algarabía de sus compañeros, fue a saludar uno por uno a sus rivales, en un gesto que lo hace más grande, que lo hace más capitán de un equipo que no sería una locura comenzar a catalogarlo como de lo mejores de todos los tiempos.

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