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“La situación es muy grave”

Para el titular de la Oiea, de todas maneras, aún es prematuro decir que el sistema nuclear está fuera de control.

El director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (Oiea), Yukiya Amano, viajará hoy a Japón y advirtió que, “si bien la situación es muy grave, no es el momento de afirmar que las cosas están fuera de control”.

“No es el momento de afirmar que las cosas están fuera de control, cuando están trabajando a contrarreloj operarios que lo han puesto todo en juego para estabilizar la situación”, sostuvo Amano, citado por la agencia de noticias alemana DPA.

La afirmación fue hecha en momentos en que la catástrofe en Japón, consecuencia del sismo y sus réplicas, el tsunami y los accidentes en el complejo nuclear de generación eléctrica Fukushima I, es enfocada de distinta manera dentro del país afectado y en Europa, donde se afirma que la situación es mucho más grave de lo que en realidad se admite.

En Europa, donde la presión de los movimientos ambientalistas presiona constantemente a los gobiernos, el comisario de Energía de la Unión Europea, Günter Oettinger, llegó a decir que “apocalipsis” es una palabra apropiada para definir lo que pasa en Japón, con una situación “prácticamente fuera de control”.

En Francia, por otra parte, subieron a 7 el nivel de evaluación de los accidentes en Fukushima, que originalmente había recibido una cuantificación menor.

El gobierno alemán, a su vez, cerró el martes siete de sus reactores nucleares más antiguos y anunció, junto con otros países, controles exhaustivos en el resto de sus usinas atómicas para verificar su resistencia a acontecimientos como los de Japón.

Ayer, al referirse a la situación actual de Fukushima I, Amano explicó que “no está fuera de control”, aunque admitió no hay suficiente agua en los recipientes para cubrir totalmente el material nuclear expuesto por los daños en las estructuras de contención y agregó que las temperaturas han estado aumentando en los tres estanques en los que se encuentran las barras de combustible.

El director de la Oiea señaló, además, que los valores de radiactividad en las inmediaciones de Tokio aumentaron ligeramente, aunque “no son de momento nocivos para la salud de las personas”.

Además, expresó la intención de explorar durante su viaje a Japón nuevas áreas de cooperación entre su agencia y Japón y mejorar el intercambio de información.

Después de su viaje, al que asistirá acompañado de un grupo pequeño de expertos, Amano convocará una sesión extraordinaria de la junta de gobernadores para debatir acerca de la situación.

Apocalipsis no

Por su parte, el director general asistente y jefe de gabinete de la Organización Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, aseguró ayer en Buenos Aires que “la situación en Japón es muy grave, pero aún en el peor escenario que pudiera imaginarse no estamos frente al apocalipsis”.

“Estamos frente a un accidente nuclear de una proporción muy considerable, pero el uso de la palabra apocalipsis me resulta prematuro”, señaló Grossi en respuesta a las declaraciones de Comisario Europeo de Energía, Günther Oettinger, quien anteayer usó ese término para referirse a la situación en la planta nuclear de Fukushima.

“La peculiaridad de la situación que estamos viviendo es que se trata de un accidente que estamos observando mientras se desarrolla. No es un accidente que ha terminado, que nos permita establecer causas y consecuencias”, dijo Grossi, funcionario de la Cancillería y especialista en temas nucleares.

“Hay que hacer la evaluación minuto a minuto, porque puede evolucionar en diferentes sentidos”, advirtió.

“Lo que ha sucedido en Fukushima es incomparable: tener un terremoto de nueve puntos Richter y a los quince minutos una pared de agua de once metros es un acontecimiento estadísticamente milenario”, concluyó para enmarcar la crisis.

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