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“La gente recién empieza a tomar clima electoral”

Omar Perotti, precandidato a gobernador por el PJ, cree que aún no es tiempo para valorar encuestas.

Perotti recorre la provincia con Bermúdez llamando a replicar el modelo Rafaela.

Por: Daniel Zecca

Hombre fuerte en Rafaela, donde transita por el tercer período en la intendencia, Omar Perotti supo ganarse un nombre en el PJ provincial y ahora intenta ir por más con su candidatura a gobernador de la provincia. Con invocaciones a la seguridad, entre otros temas, sus afiches aparecen en buen número por la ciudad, aunque se queja por la pelea desigual que significa enfrentar en inversión publicitaria a Agustín Rossi y Rafael Bielsa, dos hombres que cuentan con apoyo del gobierno nacional. Sabe que el rosarino común todavía no lo reconoce, pero acepta el desafío de hacerse conocer en el poco tiempo que resta hasta la elección interna del 22 de mayo. Y en eso está.

Extrañamente moderado para los tiempos que corren, apuesta al consenso casi como una bandera de campaña. Tanto que defiende logros del proceso kirchnerista, al mismo tiempo que pide rescatar lo mejor de las administraciones de Jorge Obeid y Carlos Reutemann, enemigos íntimos del gobierno nacional.

En tiempos donde la política se discute en frases impactantes, casi slogans, Perotti también contrasta con pensamientos más complejos, de varias frases, alejados del marketing político. En el diálogo mano a mano con El Ciudadano dejó muy en claro que para el “todavía no es tiempo de encuestas”, y pide un mes más de plazo para tener mediciones “serias”. Parte de su estrategia de campaña pasa por mostrar la gestión en su ciudad, donde rescata las inversiones en infraestructura y el acompañamiento a los actores de la producción.

—¿Por qué cree que lo eligen en Rafaela?

—Por una buena administración, por el avance de la ciudad en obras, y por la gestión, que incluye, que integra, que acuerda, además de la relación entre lo público y lo privado. Además, por el fuerte acompañamiento a la producción para salir a ganar mercados al mundo. Es una ciudad con muchas empresas, pequeñas y medianas, con perfil exportador, con valor agregado en sus productos.

—¿Puede dar un ejemplo de ese acompañamiento?

—Cuando a comienzos de 2003 hubo una reactivación y surgió el problema de encontrar mano de obra calificada, le dimos a los jóvenes la posibilidad de ingresar a un programa que se llamó “Aprender en la fábrica”. Las empresas no encontraban gente, los jóvenes no encontraban trabajo. Nosotros dijimos: “Abran las fábricas, pongan el instructor, y nosotros seleccionamos y buscamos la gente”. Eso posibilitó que muchísimos jóvenes puedan capacitarse y encontrar su primer trabajo, y este es el motor de lo que queremos llevar al esquema provincial. Muchísimas de estas cosas se pueden trasladar con una actitud distinta desde el Estado a cada rincón de la provincia.

—Teniendo en cuenta el mapa político provincial, ¿dónde se referencia con más comodidad?

—A mi me tienen que tomar como alguien que junto a un grupo importante de compañeros ha decidido la conformación de un nuevo espacio santafesino. En nuestro sector visualizamos la política desde aquí, desde la provincia. Y tratamos de generar un espacio que se nutra de las mejores acciones de los gobiernos de (Carlos) Reutemann, de (Jorge) Obeid, sabiendo qué cosas faltaron, en qué cosas nos equivocamos, y con una visión moderna de gestión, de inserción de Santa Fe en el mundo, y de aprovechamiento pleno de descentralización en pueblos y ciudades.

—¿Reutemista, obeidista o kirchnerista?

—Nosotros no partimos de esas definiciones, sino que pensamos cómo podemos estructurar un proceso santafesino que le permita al PJ ser protagonista de un gobierno en Santa Fe. Que pueda rescatar las mejores cosas del gobierno nacional en la aplicación de sus políticas sobre el territorio, que tenga una relación madura para plantear donde hay diferencias, pero que tenga capacidad de gestión junto al gobierno nacional para traer a Santa Fe los aportes que la provincia necesita para obras.

Todo esto escapa a los moldes de las definiciones. Porque si uno ve las listas que acompañan a (Agustín) Rossi, a (Rafael) Bielsa y a (Juan Carlos) Mercier, dicen bastante poco de quien está a la cabeza. Hay gente que no estaba en el justicialismo y vuelve, hay gente que no estaba con el gobierno nacional y está en las listas de Rossi. Hay un cambio de interpretación del momento y cada uno tomó decisiones según eso.

—Se lo nota moderado en un momento donde las posiciones “ultra” están de moda.

—Hay muchos a los que les conviene quedar atrapado en viejas discusiones: las del antagonismo permanente, las que no buscan el consenso, las que no rescatan cosas positivas porque las hizo otro, pero nosotros no creemos que se construya desde ahí.

—¿Cómo le está yendo en las encuestas?

—La gente recién está empezando a tomar clima electoral. Nosotros tenemos claro que recién en los próximos 20 días todo el andamiaje electoral de Santa Fe va a estar funcionando plenamente en los 19 departamentos. Cuando todo eso esté en marcha recién vamos a tener un panorama más claro de la estructura política general. Recién allí vamos a empezar a tener una encuesta en serio. Algo serio en las encuestas va a estar recién dentro de un mes.

—¿Cómo imagina una relación con el gobierno nacional?

—Nos vemos marcando un surco de Santa Fe a Buenos Aires, llevando, proponiendo, sugiriendo. Y hacia adentro de la provincia nos vemos en un trabajo de fuerte descentralización. La única forma de que el gobierno esté presente en todos los distritos del territorio es generar procesos de descentralización en cada pueblo o ciudad, porque descentralizar significa transferir poder y recursos. Hay que reformar en el Estado la forma de gestión, trabajando codo a codo con la Nación.

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