Ciudad, Edición Impresa

“Esto no fue la aventura de un general borracho”

Para el presidente de la Federación de Veteranos de la provincia, Rubén Rada, “hay muchas Malvinas”. Lifschtiz presidirá el homenaje en Rosario Cristina encabezará el acto oficial a 29 años de la guerra de Malvinas Binner: “No hay palabras para agradecer a soldados que dieron su vida”

Por: Santiago Baraldi

“Hay muchas Malvinas: la del petróleo, la del gas, la de las minerías a cielo abierto, la del agua dulce… Se equivoca el que cree que Malvinas fue la locura de un general borracho; reducirlo a eso es negar la historia”, asevera Rubén Rada, presidente de la Federación de Veteranos de Guerra de la provincial, que agrupa a 981 ex combatiente (de los cuales 416 viven en Rosario). Esta tarde, a las 18, como cada año encabezará el homenaje a los caídos en el conflicto bélico de 1982, en el monumento que se encuentra en el Parque Nacional a la Bandera y tributa a los 649 muertos en combate. Luego, a las 20, en el auditorio del Parque de España, se hará la presentación del DVD “Aplicación Multimedia Malvinas: soldados de ayer, combatientes de hoy y siempre” con la presencia del intendente Miguel Lifschitz y el decano de la Facultad de Ciencias Políticas, Fabián Bicciré, quien junto a la cátedra de Relaciones Internacionales hizo la recopilación que llevó dos años de tarea.

—A casi 20 años de la guerra, ¿qué enseñanza dejó Malvinas?

—Las nuevas generaciones tienen sed de Malvinas. Tenemos más problemas con el que tiene más de 50 años que con los jóvenes. Los hijos de los desaparecidos nos adoran a nosotros. En las escuelas, cuando vamos a dar charlas a los más grandes, quedan alucinados con el tema de los recursos naturales. A Malvinas la quieren dejar con el estigma que fue la locura de un borracho y que son dos islas perdidas allá abajo y no es así.

—Los primeros años se percibía al ex combatiente como a un Rambo, y hoy han obtenido muchos logros…

—Totalmente. Conseguimos todo lo que no hicieron los militares por nosotros: la pensión, la obra social, el decreto para que en la escuela se estudie Malvinas incorporado en la currícula, los monumentos, el feriado del 2 de abril… Los militares no hicieron nada de nada, todo lo que conseguimos lo conseguimos los soldados; los militares son los primeros desmalvinizadores.

—Esta semana se conocieron declaraciones del jefe de la aeronáutica estadounidense, que reconoce que si no ayudaban a Inglaterra “no aguantaban un mes más”.

—Eso quiere decir que hay otra historia. En estos días iremos a Buenos Aires invitados por Jorge Coscia, secretario de Cultura de la Nación, para escucharnos y le vamos a llevar nuestro trabajo. En Malvinas hubo miles de hechos de heroísmo, de infantes, de pilotos, de marinos y también la otra cara, la de soldados que llegaron con dos cargadores o, como en mi caso, que no tenía borcegos porque calzaba 44 y estuve con zapatillas Flecha toda la guerra. Hubo en Malvinas 14.600 soldados; son 14.600 historias, hay que escuchar a todos, y es verdad que en muchos casos faltaron borceguíes y estuvimos en zapatillas. Y los militares se enojaban cuando se ventilaron cómo estábamos, ¿pero cuál es el problema de estar en zapatillas? O no dijo San Martín, “en pelotas, pero libres”. Si quieren, no hablamos de que fuimos a la guerra con dos cargadores, pero ¿dónde están los 54 mil millones de pesos que puso el pueblo argentino? Está registrado en el DVD que armamos, que figuran en tres decretos y que se suponía que era plata para levantar hospitales… No me jodan, el Partido Militar además de matar, robó.

—Ustedes lograron correrse del lugar de víctimas y salieron a hablar y a educar a las nuevas generaciones. ¿Qué es lo que más les interesa a los chicos cuando van a una escuela a dar charlas?

—Se impactan con el tema de los recursos naturales, y hace años que hablamos de estas cosas. En el trabajo multimedia que presentamos está la portada del diario La Razón del 19 de marzo de 1982: “Naves inglesas surcan aguas del sur”; allí iban científicos. Tenemos el informe de la Universidad de Columbia que dice que en el Atlántico Sur hay tres fosas y que hay dos millones y medio de barriles anuales de petróleo, y a los pocos días los militares hacen lo que hacen y no defendieron esos intereses. Acá se quiso desmalvinizar: a ver si el día de mañana viene un presidente que dice: “Vamos a privatizar la Ansés”. Viene una nueva generación y te dice: “¡Ey!, ¿quién te dijo que tenés que privatizar la Ansés ?”. En los 90, por una videocasetera vendimos YPF, y a los dos años vino el DVD y se la metieron en el orto y nos quedamos sin YPF. Con YPF hubiéramos comprado DVD, plasma… el que separa Malvinas de todo se equivoca. Ahora, en el invierno, cuando gaste un centímetro cúbico más de gas me van a multar y a Cargill nadie le cobra impuestos, ¿cómo es la mano? ¿Qué va en esos barcos?, ¿Ahora se dieron cuenta de que se llevan el agua? No es que somos giles, tenemos muchos traidores. La riqueza se va y se va, cuando podríamos tener mejores escuelas, más fábricas, más universidades… Y así tendríamos una generación que te trae las Malvinas sin guerra y te trae el petróleo, el gas, los ferrocarriles. Las 16 plantas de terminales de transportes de granos que hay en nuestra región ninguna es argentina, la hidrovía es belga, traen las riquezas de Catamarca de la Minera Alumbrera, emprendimiento canadiense-estadounidense, ese tren que viene al puerto es chino. ¿Y a mí qué me dieron? El 35/9… ¡no jodamos! Por eso  Malvinas es un tema que va mucho más allá de creer que fue la aventura de un general borracho. Por eso también el próximo 19 de junio también tendremos un colectivo adaptado para recorrer la provincia y proyectar este trabajo multimedia y debatir. Por ejemplo, en Bombal hay un veterano y estaba olvidado, fuimos allí y hoy ese muchacho es reconocido, iza la bandera en cada acto, tiene trabajo. Son nuestros pequeños orgullos.

—¿En qué situación está el polémico tema de los soldados movilizados que  no participaron de la guerra y reclaman una pensión?

—Ésa fue la idea de algún político que hizo promesas de campaña y ahora no sabe qué hacer con eso. Hay un grupo que quiere cobrar por haber hecho la colimba en aquel año y se autodenominan “movilizados”. Cuando volví de Malvinas y me cruzaba con los pibes del barrio que estuvieron en la colimba ese año me decían “menos mal que no me tocó ir y me quedé en el continente”. Ahora, 20 años después, ven que hay plata y se quieren sumar. Es una falta de respeto a los caídos y a los muertos, y a los 453 que en todo este tiempo se suicidaron en la más espantosa soledad, porque muchos de ellos se fueron apagando.

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