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“En Santa Fe se inmovilizan para ver qué hace el Lole”

José María Vernet vive en Capital, asesora a los Rodríguez Saá, critica al gobierno y recuerda su gestión.

Por Santiago Baraldi

“Hace 27 años que pasó mi gobierno. Cambió mucho la realidad en relación a la de entonces, para mirar atrás hay que ubicarse en el momento histórico, con poderes del Proceso enquistados. Había que gobernar, hoy se administra”, dice el ex gobernador de la provincia tras la recuperación democrática, José María Vernet, quien hace cuatro años reside en Capital Federal. El Tati, 66 años, es asesor del gobierno de San Luis “en temas relacionados con la industria y la producción” y asegura que los dirigentes que integran el Peronismo Federal “somos los cabecitas negras” para los grandes medios. En una charla con El Ciudadano en un café de la ciudad Vernet sostiene sobre la gestión socialista que “la provincia está manejada por un grupo cerrado” y en cuanto al matrimonio Kirchner es categórico: “Hoy la sociedad está segmentada. Desde el gobierno se la parte en dos. Tienen esa postura de «estás conmigo o sos mi enemigo» y eso no es peronismo”.

—¿Qué mirada tiene con el paso de los años de su gobernación?

–No vivo de recuerdos, vivo de la actividad. Hace 27 años que pasó mi gobierno, cambió mucho la realidad. Para poder observar aquella realidad hay que ubicarse en el momento histórico en el que nos tocó gobernar, entre el 83 y el 87. Con un gobierno radical en el país y otro en Rosario, en tiempos en que estaban enquistados los poderes del Proceso y había que pelear contra eso. Tenía 39 años cuando asumí, minoría en el Senado y cumplí con mi gobierno. En mi primer discurso dije: “Todo lo que voy a hacer no es importante, lo más importante será entregar el poder a otra persona elegida por el pueblo”. Los objetivos que me tracé los cumplí, en ese momento era más importante el sistema que el modelo. Hoy el modelo se ha ido tragando al sistema. Todo ha cambiado, en aquellos años ni se me hubiera ocurrido que se debatiera el matrimonio gay, y que yo estuviera de acuerdo. Mi vida, vista para atrás, no tiene que ver con la realidad de lo que fue, sino con el imaginario que generó esa sociedad quebrada en dos.

—¿Dónde trabaja actualmente?

—Soy asesor del gobierno de San Luis en los temas de industria y producción, estoy con él (Adolfo Rodríguez Saá) en la campaña por el Peronismo Federal y asesoro también a una obra social de un sindicato.

—¿Cree que finalmente el Peronismo Federal tendrá su candidato?

—Mirá, para algunos medios, cuando nos reunimos salen dos columnas perdidas en el diario. Resulta que Cobos y Alfonsín toman café en la casa de un senador en Tucumán y tiene una cobertura trascendente. Creo que la problemática en la Argentina se resuelve peronismo contra peronismo, porque éste es un viejo dilema que el peronismo no ha podido resolver y lo va a tener que resolver en estas elecciones. El PJ Federal va tratar de amontonar los viejos axiomas del peronismo, modernizándolos, con gestiones demostrables, con todo lo bueno o malo que pueden tener de imagen los que ya estuvieron y tener una prensa, en general, que no nos quiere, porque nosotros somos los cabecitas negras y es difícil sacarte ese estigma.

—Tal vez esos grandes medios esperaban una definición de Carlos Reutemann, a quien no creo que lo vean como a un cabecita negra…

—Reutemann es un hombre que ha ido tomando sus posiciones. El problema en Santa Fe es que muchos dirigentes se han inmovilizado esperando a ver qué hace el Lole y la política es parte de tu propia acción, no podes estar especulando.

—¿Cree que el matrimonio Kirchner no es representativo del peronismo?

—Ellos han segmentado a la sociedad. Por eso están clavados en el 25 por ciento de intención de voto. Perón decía que lo primero que hay que buscar es la unidad y la inclusión de todos. Cuando empezás a diferenciar y a sectorizar –y más desde el gobierno–, lo que se logra primero es una violencia verbal que se transforma en una violencia institucional y, por último, se termina en violencia física. La violencia es mala, de cualquier signo, y del Estado mucho peor. Lo que hay que hacer es contener. Hoy la sociedad se está acostumbrando a manejar como si fuéramos hinchadas de fútbol. Cuando uno está en la función publica está obligado a comprender el todo.

—¿Cómo analiza la disputa entre el gobierno y los monopolios mediáticos?

—Me recuerdan a la película Rififí, donde los protagonistas eran dos ladrones, socios, que se pelean entre ellos. La película te hacía llevar a estar con uno o con otro y yo no quiero saber nada con eso. Quiero libertad de prensa, libertad para los empresarios, no quiero que el gobierno se compre los medios ni que los monopolios dominen. Ellos quieren una sociedad sectorizada: o estás conmigo o sos mi enemigo. Cuando Perón ganaba decía; bueno el pueblo está unido ahora hay que gobernar y esto no lo veo en  ningún partido.

—¿Le molesta que le recuerden que en su gestión fue el robo a Tribunales o el affaire del puente colgante?

—Mirá, yo terminé el gobierno y hubo muchos rumores sobre mí, mucho descrédito, nunca en mi vida tuve un proceso, nunca gente de mi gobierno fue condenada. Con el robo a los Tribunales provinciales de Rosario en el 84, me quedé con mucha bronca. Ahí saqué una ley para guardar toda la documentación de la Policía y de la época de la dictadura. Era material de uso histórico. Lo del puente colgante fue una canallada inventada por el entonces monseñor Edgardo Storni que hoy cumple arresto en La Falda por temas desagradables. Nunca uno queda satisfecho con lo que hace. Si me tocara gobernar de nuevo sería totalmente diferente.

—¿Qué opinión tiene de la actual gestión socialista?

—Hoy se prioriza la administración como un criterio burocrático sin contener al pueblo con política. Los marginales de Rosario no tienen más acceso al gobierno. Estamos gobernados por un grupo cerrado y luego con el prestigio y la imagen vamos a ver si ganamos el voto, y no por la acción integradora. La política es un mecanismo para que la gente resuelva sus problemas. La administración la lleva adelante la burocracia y uno siempre tiene que estar del lado del pueblo, haciendo que esa burocracia sirva al pueblo y no a sus propios intereses. La política hoy en la provincia es marginal, y la democracia debe ser un juego de todos y no de un grupo.

—¿Cree que Rosario volverá a ser la capital del peronismo?

—No veo ninguna figura de ningún partido de la envergadura que uno espera de un político. La gente cree que el presente lo resuelve el Ejecutivo. El futuro lo tiene que resolver el Ejecutivo con una visión a largo plazo. Ahora, si el Ejecutivo está mirando la próxima elección, los resultados son el abandono, la abulia, se decide el voto los últimos 30 días. Eso es una malversación de los usos de la libertad y la democracia.

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