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“Binner sería buen candidato”

El secretario general de la CTA Rosario, Jorge Acedo, rescató la figura del gobernador de cara a las presidenciales de 2011. Igualmente, criticó las “alianzas” políticas que hoy tiene en la provincia.

Pablo Moscatello

El año 2009 no ha sido uno más para los trabajadores. Por citar un enfoque, si bien los datos estadísticos reflejan una mejora en los últimos meses (y las perspectivas no son malas), de la mano de la crisis internacional la desocupación ha crecido. Teniendo como punto de partida esta cuestión, el titular de la Central de Trabajadores Argentinos de Rosario, Jorge Acedo, dialogó con El Ciudadano.  En el mano a mano en la sede de la entidad, en calle San Lorenzo al 1800, el dirigente opinó de todo; la situación de los sindicatos, la necesidad de que la institución obtenga la personería jurídica, la posibilidad de que los trabajadores finalmente tengan su partido político, la gestión de Hermes Binner en la provincia y las opciones electorales de cara a las elecciones presidenciales de 2011.    

—Los últimos indicadores en materia laboral indican que desde mediados de año ha comenzado a bajar levemente la desocupación luego de que subiera los primeros seis meses. ¿Cómo analiza esta realidad y qué espera para el año entrante?

—Yo creo que el año ha sido complicado para los trabajadores y el que viene va a ser de la misma forma. Nosotros venimos en la Argentina de un proceso de crecimiento de más de seis años y sin embargo la mitad de la clase trabajadora sigue estando precarizada. Ya la mayoría de los salarios base de convenios colectivos no alcanza a llegar a lo mínimo vital y móvil. Y eso uno lo ve con preocupación. Se ha creado en la Argentina un modelo económico de concentración social que con este gobierno no se ha modificado.

—¿Qué grado de representación tienen hoy los sindicatos cuando sucede esto y además  la afiliación y la participación de los trabajadores en los gremios es tan baja? 

—Cuando uno toma una sociedad que vive en crisis, como la argentina, cada sector debería tener capacidad de decir qué es lo que nos pasa al interior de cada uno de nosotros. Y yo sobre el sindicalismo puedo decir que hoy lo que tenemos es sindicatos fuertes, ricos, con dirigentes también ricos, y trabajadores pobres. La afiliación no es baja; lo que es baja es la representación de los sectores de base. Propios informes del Ministerio de Trabajo dicen que en las grandes empresas sólo existen comisiones internas en el 12 por ciento de esas compañías. 

—Desde épocas del gobierno de Néstor Kirchner siempre hubo cierta expectativa de que se le entregara la personería jurídica a la CTA. ¿Lo decepciona que esto no se haya logrado? ¿Cree que antes de 2011 la tendrán?

—Decepción no es. Simplemente es entender la realidad. Cuando los acuerdos son con las patronales, con los grupos económicos más concentrados y con la burocracia sindical, es lógico que no nos den la personería. Lo único que hubo con el gobierno fue un encuentro en su momento entre Lula, (Víctor) De Genaro y Kirchner, que en ese momento era presidente, en el sur, hace unos años. Pero fue una cuestión de reunirse y hablar. Propuesta no hubo ninguna concreta para que nosotros tengamos más protagonismo en la política.

—Hace poco la organización acaba de llevar a cabo una constituyente social en Neuquén. Para quien no conoce a fondo la cuestión, ¿qué es la Constituyente Social? ¿Habrá en poco tiempo un partido político que postule a algún representante de los trabajadores y busque el poder?

—Es muy difícil de explicarlo lo de la Constituyente. Es algo que nace desde el 2002 a partir del mandato de los delegados de la CTA a una  construcción. Es armar algo a contracultura. Son organizaciones que hoy se están encontrando en estos espacios.  Explicarlo es difícil porque es complicado como todo lo nuevo. Y generar esto es un desafío muy grande. Si podemos armar un partido político que exprese todo eso, o una alianza, lo haremos; nosotros no nos negamos nunca a eso. Es más: decimos sin problemas que armamos una constituyente para ser gobierno en la Argentina. Y la forma de llegar a ser gobierno en la democracia es través de los partidos.        

—Ahora, hace tiempo que existe esta idea y sin embargo nunca se termina de concretar…

—Bueno, es que hay que tener cuidado con la ilusión del atajo. Vos podrías por ahí llegar a ser gobierno, pero no te mantendrías ni 24 horas en el poder sin organizaciones sociales que te banquen. Nosotros formamos parte de quienes ganamos la conducción de la  Asociación de Trabajadores del Estado en el año 84, con Víctor De Genaro a la cabeza, y de alguna manera siempre nos pasó más o menos lo mismo que a Binner le pasa ahora; todos lo quieren de candidato a vicepresidente. A De Genaro desde el gobierno radical para acá siempre le ofrecieron cargos. Pero  nosotros siempre nos reímos porque decimos que no encontramos ninguno que nos ofrezca el Ministerio de Economía.  Por eso sabemos que todo depende de la construcción propia.

—Y hoy están dadas las condiciones para que en la Argentina tenga el poder un representante de los trabajadores…

—Estamos trabajando seriamente para eso. Yo creo que va a ser bastante difícil. Lo diferente que hay en este momento es que la gente está empujando de una manera distinta. Lo fácil ya está hecho. Hay una organización social que pone los límites y los márgenes de hasta donde se va y hasta donde no. La Argentina tiene una historia de movimientos que han traicionado todas las veces que se pudo. Y para que un movimiento sea distinto tiene que tener un sistema de democracia realmente participativa con inclusión de todos los sectores.             

—Antes hablaba de Binner. Luego de dos años de mandato, las posiciones más duras del gremio docente dicen sentirse decepcionados por el gobernador. ¿Y usted siente lo mismo?

—La palabra decepción no. Cuando uno habla con los compañeros de distintos sectores muchos plantean; ¿Cómo esto no cambia?,  ¿Cómo esto no es distinto? Yo pienso que un gobierno no te cambia las cosas. El gobierno ha intentado hacer algunas cosas que van en sentido correcto. Pero hay toda una composición social y política en la provincia que hace que sea muy complejo que muchas cosas se modifiquen. Yo veo que las intenciones del gobierno van en sentido positivo, pero hay cosas que no se pueden lograr, porque después aparece la cruda realidad. El gobierno anuncia que quiere cambiar muchas cosas. Ahora si la única forma es convencer a los senadores del PJ no se van a cambiar las cosas. Si no se convoca a movilizar a la gente y poner determinadas cosas en estado público es muy difícil de hacerlo. Y creo que cambiar es todo un proceso en donde a veces el tiempo no da. 

—Anteayer salieron fuerte a respaldar la reforma tributaria. ¿Que es lo que más destacan?

—En realidad, más que apoyar la ley lo que somos es ser coherentes con lo que siempre planteamos. Nuestro reclamo de que los que más tienen más paguen es histórico. Yo creo que en ese sentido el gobierno va bien. Ahora aparecen todas las corporaciones patronales que tiene capacidad de presionar y partidos políticos que trabajan para ellos. Yo personalmente estoy de acuerdo con la iniciativa política del gobierno. Lo que sí veo es en los compañeros más jóvenes una decepción. Después de haber sufrido 24 años de una práctica de políticas laborales de negación hacia nuestra representación muchos compañeros pensaban que ahora venía un cambio.  

—Pensando en el 2011, y de los candidatos que están dando vuelta, ¿Cuál es el que más le gusta?

—Los candidatos que se nombran son todos de ellos (por el poder económico)…

—Binner también…

—Binner no. Pero es como te dije antes, todos le ofrecen ser el segundo. Nadie le ofrece ser su candidato. Si yo tengo que  valorarlo como político y por lo que hizo, yo te digo que sí, que para mí sería el mejor. Ahora él tiene alianzas con la democracia progresista y con los sectores más gorilas del radicalismo. Hay algunas cosas que son cuestionables; no es tampoco que tenga todos los puntos a favor.

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