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Temperley: reconstrucción y resurgimiento

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    Básquet, el principal motor del Negro. Cerca de 180 chicos practican a las órdenes de 10 profesores. Fotos: Enrique Galletto

El Club Atlético Temperley, aquella institución que nació en la primavera de 1927 como un equipo de fútbol, transita épocas de reconstrucción. Próximo a cumplir 89 años, encara un proyecto de saneamiento institucional y crecimiento deportivo desde fines de 2013. Con mil socios activos que pagan cuota, promueve 8 disciplinas y de a poco se va reposicionando como aquel club pujante y convocante en la comunidad barrial de La República de la Sexta.

Ubicado en Ayacucho 2167, se presenta como un club de básquet por tradición, aunque actualmente también ofrece disciplinas deportivas y recreativas como taekwondo, aikido, kung fu, patín artístico, acrobacia en telas, pilates y natación. En la administración de Temperley, los socios menores abonan una cuota mensual de 180 pesos, mientras que los mayores pagan 145. Valores accesibles para los tiempos que corren. De hecho la cuota deportiva para los chicos que practican básquet, asciende a los 160 pesos.

Como pocos clubes de barrio, Temperley posee espacios verdes en la zona de camping y asadores, que ocupan los socios y visitantes cuando llega el calorcito y la temporada de pileta al aire libre. Allí el club retoma la administración y explotación del natatorio, ya que en otoño e invierno permanece concesionada a un tercero y ofrece servicio de pileta climatizada entre otras actividades.

El básquet es el principal motor que impulsa la vida deportiva de Temperley. Recientemente campeón del torneo de Primera B de la Asociación Rosarina, logró el tan ansiado ascenso que ahora le permite competir con los principales equipos del baloncesto local.

“Tenemos cerca de 180 chicos y chicas que practican básquet en el club, bajo las órdenes de 10 profesores según las categorías. Además de jugar en la Rosarina, todas nuestras inferiores participan en los torneos Federativos”, apuntó Héctor Santoli, presidente de la institución.

Elvio Carvajales, Federico Schiavone y Héctor Santoli, integrantes de la actual dirigencia de Temperley.

Elvio Carvajales, Federico Schiavone y Héctor Santoli, integrantes de la actual dirigencia de Temperley.

Temperley logró tres subcampeonatos de Primera División en la Rosarina. El año pasado, los pibes del Sub 15 lograron un título significativo para la historia del Negro: campeón nacional del Argentino de Clubes U15. “Nunca un equipo del interior del país que no juega en Liga Nacional pudo conseguirlo”, destacó el tesorero Federico Schiavone. El MVP de aquel campeonato, el base local Marco Giordano, emigró de Temperley para irse a jugar a las formativas de Regatas Corrientes y proyectar sueños de grandeza en un equipo de la Liga Nacional.

Indiscutiblemente, Ariel Bernardini es el máximo símbolo basquetbolístico de Temperley. Así lo ratifican los directivos del Negro. “Es nuestro emblema. Y cuando asumimos como comisión directiva, estaba afuera del club. Hoy, Ariel da clases de fundamentos a los chicos del básquet”, contó Santoli.

Bernardini es un apellido ilustre en Temperley. Mario Bernardini integró seleccionados provinciales y nacionales. Su hijo Ariel también defendió la camiseta de representativos locales, provinciales y nacionales; acreditó 16 años de trayectoria en clubes de la Liga Nacional, consagrándose campeón en Peñarol de Mar del Plata (94) y Boca (98). Y Matías, el hijo de Ariel, continuó con el legado de los Bernardini. Hizo inferiores en Obras Sanitarias; pasó por Temperley, Sportsmen, La Unión de Colón y actualmente juega en Hispano de Río Gallegos.

Ariel Bernardini, la leyenda de Temperley en acción. Actualmente, el ídolo da clases de fundamentos a los chicos del básquet.

Ariel Bernardini, la leyenda de Temperley en acción. Actualmente, el ídolo da clases de fundamentos a los chicos del básquet.

Elvio Carvajales, veterano directivo de Temperley, también evocó la memoria de Mario Ernesto Morosano, “aquel destacado delantero se inició en nuestro club y que en la década del 40 brilló en Newell’s”, conformando un recordado ataque integrado además por Raúl Belén, José Canteli, René Pontoni y Juan Silvano Ferreyra.

Los ídolos dejan un legado para transferírselo a futuras generaciones de socios y deportistas. Y las obras sirven para acompañar el crecimiento institucional y ofrecerle mayores recursos y mejores espacios físicos a aquellos que transitan asiduamente por el club.

El año pasado, el Sub 15 de Temperley logró el título nacional en el Argentino de Clubes. (Foto: Juan José García).

El año pasado, el Sub 15 de Temperley logró el título nacional en el Argentino de Clubes. (Foto: Juan José García).

Luego de 12 años, en Temperley lograron reactivarse los trabajos para la construcción de un gimnasio multipropósito en el segundo piso de la sede del club, “en una obra valuada en 1,2 millón de pesos”, según precisó Schiavone.

“Además reparamos la estructura de hierro de la pileta climatizada que estaba deteriorada, reemplazamos bombas y filtros de la pileta que estaban obsoletos. E incluso bancarizamos el sistema administrativo para ofrecerle un servicio más ágil a los socios que quieran abonar la cuota a través de diferentes medios de pago”, añadió el tesorero del club de calle Ayacucho.

Temperley cuenta con un natatorio de lujo. Climatizado en invierno y abierto en verano para los socios. (Foto: Juan José García)

Temperley cuenta con un natatorio de lujo. Climatizado en invierno y abierto en verano para los socios. (Foto: Juan José García)

Se reconstruye, Temperley. A través de los ídolos y de los jugadores que han pegado la vuelta luego de que años atrás les cerraran las puertas del propio club. Por intermedio de la capacidad de administración de la actual comisión directiva. Y con el respaldo de empleados, socios, profesores y deportistas. Entre todos, colaboran para consolidar el crecimiento de una institución histórica y referencial en la popular barriada de la República de la Sexta.

Herencia de deudas y juicios

“Pasamos tiempos críticos en lo económico e institucional desde que asumimos como comisión directiva a fines de 2013”, rememoró el presidente Héctor Santoli. “De la gestión anterior heredamos una deuda aproximada de 800 mil pesos y juicios laborales. No teníamos personería jurídica y andábamos con problemas con la Afip y Utedyc”, acotó el tesorero Federico Schiavone.

Por su parte, Elvio Carvajales destacó “la gestión de Ricardo Silberstein, que por entonces estaba a cargo de la Inspección General de Personas Jurídicas, para que pudiéramos reordenar el club. La dirigencia anterior hasta perdió las escrituras del club”, denunció.

“Hacíamos reuniones en mi casa como si estuviésemos preparando una revolución, para armar la lista de candidatos”, recordó Santoli. “Socialmente el club era un caos. Estaban todos los socios peleados. Tuvimos que ganarnos la credibilidad de los socios con seriedad y trabajo”, añadió.

En aquellas elecciones celebradas en septiembre de 2013, la actual comisión directiva se impuso por una diferencia abrumadora. “Fue una proporción de 200 votos contra 2”, metaforizó Schiavone. El labor de los padres de los chicos del básquet jugó un papel preponderante para que Temperley tuviera una nueva conducción dirigencial.

“Tuvimos que indemnizar a personal del buffet. Pagamos deudas con la Afip. Antes los empleados estaban contratados; ahora quedaron todos efectivos. Y estamos haciéndole frente a una deuda con Utedyc por 180 mil pesos”, puntualizó el tesorero.

Temperley nació como club de fútbol. Y se estableció como fecha de fundación al 21 de septiembre de 1927. El nombre surge como propuesta del socio Alfredo Morosano (el gimnasio de básquet lleva su nombre), a quien una vieja hoja de diario se le enredó en sus tobillos. Al leer los titulares de las noticias, Morosano leyó que una fuerte tormenta había azotado la localidad bonaerense de Temperley.

De este modo, lo que se pensó en un comienzo como un club de fútbol, se convirtió en un club de básquet y semillero de grandes jugadores.

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