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Dueños del Sanatorio Gomara quieren que los empleados financien sus malos negocios

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Ya es un clásico: empresas que expanden sus negocios a costa de las deudas con sus empleados, que terminan pagando las aventuras de las patronales. El Sanatorio Gomara, ubicado en Villa Gobernador Gálvez, es la institución de salud más importante en el sur del Departamento Rosario. Es de tercer nivel, con prestaciones de alta complejidad como resonador magnético, terapia intensiva, quirófano y unas 35 salas de internación. Hace 25 días que no atiende, aunque sigue abierto: los médicos ya no van a trabajar por retrasos salariales y hay otros 66 trabajadores que comenzaron a movilizarse por temor a perder su fuente laboral. Los dueños del negocio, mientras tanto, abren nuevos centros de salud.

“Es un problema que trasciende las cuatro paredes del hospital”, señaló Ricardo Nery Dosko, delegado del Sindicato de la Sanidad. Explicó en diálogo con El Ciudadano que los médicos que trabajaban en el lugar estuvieron entre 8 y 9 meses sin cobrar sueldos y ahora dejaron de concurrir. Los otros 66 empleados del lugar siguen cumpliendo su horario y asisten a las instalaciones de la esquina de los pasajes Oppici y 2 de Villa Gobernador Gálvez. Es parte de su pelea para que hacer público un conflicto en puerta.

“Estamos atravesando el peor momento de la crisis, nos encontramos al borde del cierre por un lockout de la patronal”, señaló Nery Dosko.

El policlínico Gomara perteneció en sus inicios a la cooperativa eléctrica de Villa Gobernador Gálvez, cuyo referente histórico es Enrique Gomara. Ahora, él le alquila el edificio a los actuales dueños del sanatorio. En el medio hubo otro cambio de manos: de la cooperativa pasó a una empresa terciarizada de un servicio de salud que quebró. Y en 2013, se hizo cargo el Instituto Masa (Medicina Ambulatoria SA), que lo transformó en una institución de alta complejidad y cuyo principal accionista es el reconocido médico Eduardo Paquez.

El delegado sindical acusó a Paquez de expandir su empresa a costa de adeudar sueldos a sus empleados, que así terminan financiando el crecimiento del empresario y luego pagando los platos rotos de sus malos negocios.

Dosko describió un oscuro panorama: recordó que ya cerraron tres de los cinco centros de salud que había levantado Medicina Ambulatoria en distintas localidades. “En Capitán Bermúdez, también un centro que atendía a pacientes de Pami en San Lorenzo y el Sanatorio Saladillo, en Rosario, que atendía a todo el gremio de la Carne. No cumplieron con los contratos que habían firmado y terminaron cerrando sus puertas, perjudicando a la gente que se atendía en los lugares”, recriminó el delegado.

El problema que afronta hoy el Sanatorio Gomara afecta a 66 trabajadores que no cobran sus salarios. Son los administrativos, las mucamas, bioquímicos y personal de mantenimiento, entre otros. Todos ellos, paradójicamente, se quedaron también sin obra social. Los pacientes de Pami y de obras sociales de varios gremios industriales, dado el perfil productivo de la región, quedaron sin cobertura. El mismo impacto sufren numerosos vecinos del extremo sur de Rosario.

El delegado sindical dijo que la situación se transformó en un problema político que excede las fronteras provinciales porque “se interrumpió el servicio con Pami”.

Los empleados concurren a diario al sanatorio, pese a que no cobran el sueldo, para que pacientes y vecinos se solidaricen con ellos. No quieren perder sus puestos de trabajos. Ya cuentan varias audiencias en el Ministerio de Trabajo, en las que presentaron sus reclamos hasta ahora sin respuesta empresaria.

 

Blanqueo, sueldos atrasados y obras social

Ricardo Dosko detalló los reclamos: el blanqueo de los trabajadores en negro, poner al día la liquidación de los salarios, que se entreguen los bonos de fin de año y los recibos de sueldo. También, exigen la cobertura de una obra social, una carencia que parece cínica en trabajadores de la salud. Los empleados denuncian a su vez persecuciones de compañeros en su lugar de trabajo por parte de la gerencia.

Los trabajadores concurrieron el miércoles último a una reunión en el Ministerio de Trabajo con la Cooperativa propietaria del lugar y el gremio de la Sanidad en la que no hubo avances. En ese encuentro, como en los seis previos, el gran ausente fue la cabeza visible de Medicina Ambulatoria, Eduardo Paquez. “Tendrá que venir con una citación de la Policía, porque nunca apareció”, advirtió el delegado. Volverán a intentarlo este viernes, a las 10.

Apriete bizarro en medio de las paso

El domingo 13, mientras se realizaban las Paso 2017, cerca de las 3 de la tarde cuatro personas se aproximaron al sanatorio Gomara –mantiene el nombre de su inicio– y pretendieron ser los nuevos dueños del lugar. Dieron nombres falsos y rompieron carteles y pancartas que habían puesto los trabajadores.

Dosko presenció el incidente, junto a dos mucamas. “Vinieron una señora y su marido. La mujer se presentó como la nueva propietaria y dijo llamarse Graciela Gualdo. Después pudimos constatar que se llamaba Graciela García. También estaba una florista y su pareja”.

El delegado sindical recalcó que están cansados de los aprietes por parte de la patronal. “No fue la primera vez que tenemos este tipo de situaciones. Hace un tiempo, un tipo vino y se instaló en el lugar. Dijo que si seguíamos así nos iba a cagar a tiros”, relató.

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