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Saladillo, centenario e inclusivo

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    En el gimnasio “Félix Soto” conviven sueños de 175 chicas y chicos que practican básquet.

Cuando Avenida Arijón se convierte en mano única, desde San Martín con sentido vehicular de oeste a este, la fisonomía del Barrio Saladillo muestra su impronta arquitectónica y urbana: casonas y mansiones de fines del 1800 y de principios del Siglo XX, se entremezclan con las modernas edificaciones y se distinguen entre las sombras de frondosos y añosos árboles.

La profesora Mariela Caruso tiene a cargo a 25 niñas en el hockey formativo del Saladillo Club.

La profesora Mariela Caruso tiene a cargo a 25 niñas en el hockey formativo del Saladillo Club.

El Sur también existe. Y aunque las épocas vayan cambiando, las instituciones más emblemáticas logran sostenerse en el tiempo, a través de la colaboración desinteresada de tantísimas generaciones de vecinos que forman parte de determinadas comunidades. Allí aparece Saladillo Club como símbolo de la historia del barrio y como espacio de contención social, recreativa y deportiva. Centenaria y legendaria entidad sin fines de lucro que transita por sus 106 años de vida.

Los chicos de la premini del Saladillo Club transmiten pasión y entusiasmo por el deporte de la naranja.

Los chicos de la premini del Saladillo Club transmiten pasión y entusiasmo por el deporte de la naranja.

Ubicado en Arijón 159 bis, Saladillo cuenta actualmente con 600 socios, cuya mayoría desarrolla las actividades deportivas, artísticas y recreativas que ofrece la institución: básquet masculino y femenino en todas sus categorías, voley femenino en categorías infantiles y de adultas, natación, aquagym, hockey femenino en modalidad escuelita, danzas árabes, patín femenino, gimnasia deportiva y kung fu. También en el salón social se realizan encuentros como ferias de emprendedores, para generar así un espacio de convivencia social entre vendedoras y vecinas o mamás que llevan a sus chicos al club y pueden aprovechar para comprar a precios accesibles.

“Administramos un club socio-económicamente heterogéneo. Acá no sólo vienen chicos de barrio Saladillo, sino también de El Mangrullo, Las Flores, Grandoli y Gutiérrez e incluso de Villa Gobernador Gálvez”, apuntó el secretario Mariano Maccari.

Mariela Ferragut y Verónica Mackey integran la subcomisión de básquet femenino y coinciden con Maccari en que “Saladillo se ha convertido en un lugar de inserción social y de participación de los chicos”. De hecho, el club ofrece sus instalaciones para que alumnos de establecimientos educativos de la zona puedan desarrollar actividades físicas: a la Escuela Nº 775 “Víctor Mercante”, la Escuela “General San Martín”, y el Centro de Educación Física Especial Nº 49.

“Antes de que el club explote de gente a las seis de la tarde, en turno mañana y a la siesta hay mucho movimiento de alumnos de vienen a hacer educación física”, sostuvo Maccari sobre una de las funciones sociales que cumple Saladillo al servicio de la comunidad del barrio.

Sobre el piso de madera del gimnasio “Félix Soto”, entre damas y caballeros, cerca de 175 chicos practican básquet en Saladillo. Desde escuelita formativa y premini hasta primera división. En el femenino, con 70 jugadoras. Y en el masculino, con más de 100 jugadores que recrean la mística basquetbolística de una institución que supo concebir cracks de la talla de Hernando “Pini” Salles (jugó en Liga Nacional y TNA) y Gabriel Domínguez (Liga Nacional, TNA y Ligas de España), entre otros.

Se acerca el verano y en Saladillo todos esperan deseosos la temporada de pileta. En los últimos meses de concesión del natatorio climatizado, los socios aprovechan para desarrollar disciplinas como aquagym o natación para niños y adultos. En las últimas semanas de primavera y en los meses de verano, el sector de camping multiplica actividades con la colonia de vacaciones que se lleva a cabo en horario matutino; temporada de pileta para la familia por la tarde; y natación por la noche.

Los equipos de básquet y voley compiten en los campeonatos de la Asociación Rosarina. En tanto, el hockey promueve una actividad de características estrictamente formadora. La profesora Mariela Caruso agrupa 25 niñas de 5 a 15 años, que practican dos veces por semana y que los sábados intervienen de torneos recreativos. El próximo sábado 22, Saladillo estará presente con sus delegaciones del tradicional Festival de las Quebradas, que se llevará a cabo en el Parque Regional Sur “Dr. Carlos Sylvestre Begnis” con la participación de distintas instituciones sociales, culturales, educativas y deportivas del Distrito Sur.

Porque al fin y al cabo, desde hace 106 años, Saladillo Club es parte fundamental del emblemático barrio en el extremo sur de Rosario, situado sobre el margen de su arroyo homónimo, bien cercano al Río Paraná. El Sur también existe.

Pinasco, el presidente de la primera comisión

Fundado el 25 de mayo de 1910, el Saladillo Club no tiene socios fundadores pero sí una primera comisión directiva, que estaba compuesta por el presidente Santiago Pinasco (intendente de Rosario entre 1904 y 1906), el vice Juan Vargas, el secretario Juan Vila Ortiz, el tesorero Víctor Ferreira, y los vocales Antonio Rufala, Pedro Curuchet, Arturo Albretch y Pedro Martínez.

Directivos y colaboradores. Mariano Maccari, Verónica Mackey y Mariela Ferragut.

Directivos y colaboradores. Mariano Maccari, Verónica Mackey y Mariela Ferragut.

La sede actual, sito en Arijón 159 bis, no fue el lugar original de la institución, sino que en sus comienzos estaba ubicado en Hilarión de la Quintana al 100 bis. Actualmente, la dirigencia de Saladillo está integrada por Ana Belén Guida (presidente), Mariano Maccari (secretario), Beatriz Soto (prosecretario), Carolina Otermín (tesorero), Jorge Biscaini, Magalí Volpe, Fernando Lombardi, Mónica Soto, María Belén Guida y Eduardo Guida (vocales titulares); Darío Pereyra y Susana Poropat (vocales suplentes); Cintia Biscaini (síndico titular) y Maximiliano Otto (síndico suplente).

En el natatorio del club se realizan diversas actividades. Entre ellas, aquagym.

En el natatorio del club se realizan diversas actividades. Entre ellas, aquagym.

Históricamente, la finalidad del club fue cumplir una función de integración social y deportiva en la comunidad del barrio. La instalación del frigorífico Swift y las actividades portuarias, le cambiaron la dinámica al barrio.

Este año, Saladillo inauguró la obra del techo y de la nueva iluminación del playón de ingreso, para que los chicos puedan desarrollar diversas disciplinas. “A través del Plan Abre pudimos hacer el cerramiento del tinglado. Eso sí, debimos tener toda la documentación del club al día y también rendirle cuentas al gobierno provincial por compra de materiales y pago de mano de obra”, indicó Maccari. “No es fácil cumplir con todos los requisitos. Acá hacemos todo a pulmón”, reconoció el directivo.

En Saladillo ya proyectan la próxima obra: la construcción de un nuevo piso en el sector del playón de entrada.

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