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Penaron a Bassi por homicidio

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    En primer plano. Luis Pollo Bassi en Tribunales; ayer recibió condena. Juan José García

La enemistad entre Juan Pablo Colasso y Luis “Pollo” Bassi fue plasmada por varios testimonios en la causa penal que investigó el crimen del primero, que ocurrió en noviembre de 2012. Uno de los testigos sostuvo que Juan Pablo Colasso trabajó en la remisería y en el boliche de los Bassi. Ambos estaban juntos en la barra de Newell´s, pero de un día para el otro se enfrentaron, tanto que el Pollo lo buscaba para matarlo, sostiene el fallo. Lo cierto es que después de  varias amenazas calificadas con armas, que se perpetraron por dos días, Colasso fue asesinado en la puerta de la casa de sus padres. Para el juez de sentencia Edgardo Fertita los elementos apuntan a Luis Pollo Bassi como autor de los ataques previos y el crimen, por lo que dispuso una condena en su contra de 16 años de cárcel. Mientras que a Facundo Muñoz lo condenó a 14 años de prisión. Finalmente Milton Damario fue absuelto por el crimen, aunque condenado a 3 años de prisión por la falsificación de un carnet de conductor.

Una serie de ataques se produjeron en los días previos al homicidio de Colasso en la puerta de su casa. El primer hecho fue el 14 de noviembre de 2012. La víctima se trasladaba en un Peugeot 206 y fue interceptada por una chata Dodge Ram  color roja. Colasso iba con su hermano y otra persona, que fueron testigos de los tiros intimidatorios. Colasso respondió con más balazos y esas imágenes quedaron grabadas en una cámara de seguridad de un banco por calle San Martín y avenida Eva Perón de Villa Gobernador Gálvez.

Según los testimonios, era el Pollo quien disparaba desde la chata, mientras su hermano Marcelo manejaba. Las balas dejaron marcas en una vidriera y un auto que había en el lugar. También se hallaron cartuchos percutados, dos calibre 38 especial, y uno 45.

Dos horas después del tiroteo, Colasso fue atacado a tiros aunque no resultó lesionado. Esta vez iba con dos amigos, en un Renault Kangoo, y fue interceptado  por un VW Gol azul, en la intersección de Opicci y Soldado Aguirre. Si bien no hubo heridos, varios vehículos fueron dañados, entre ellos el de Jorge Lavezzi, tío del jugador Ezequiel Lavezzi, quien fue asesinado posteriormente .

Según los testimonios de los perjudicados, si bien no pudieron observar a los atacantes sostuvieron que se rumoreaba un enfrentamiento entre el grupo de Colasso y Bassi; en esta última fracción, un familiar  de la víctima ubicó a Damario y Muñoz. El 15 de noviembre de ese año un tiroteo a la casa de la familia Colasso, en calle Bordabehere 1400, fue la última señal a la víctima: esos balazos partieron de un automóvil VW Gol, según el dueño de la propiedad. Un testigo del caso sostuvo que, tras el ataque a la casa, Juan Pablo Colasso fue a buscar a Bassi al boliche Brújula y le baleo el local y los autos, sostuvo.

El crimen

Colasso sabía que el Pollo lo buscaba, según los testimonios de la causa, y en represalia había atacado a tiros la remisaría de la familia Bassi y había dañado sus autos. Los testigos describen sus últimas horas y marcan su estado de ánimo, su nerviosismo. Una pericia telefónica al celular que le hallaron entre sus ropas, al momento de su muerte, fue evidencia de cargo para el juez.

También los dichos de una ex pareja de Colasso que hizo referencia a una reunión en la puerta de la remisería de los Bassi y el merodeo de Facundo Macaco Muñoz por el barrio donde vivía la víctima. Del teléfono surge un intercambio de mensajes con un celular asignado a Macaco, que estaba a nombre de su padre, donde Colasso recibía mensajes de un desconocido al que le pregunta “¿Quién sos gil?”. Le hizo una serie de reproches y le admite haber baleado los autos de Bassi. Su interlocutor le dijo que a la noche se iba a enterar. El 16 de noviembre, a las 3.34,  se da una comunicación telefónica entre estas dos líneas que dura unos 7 minutos. Para el juez, a esa instancia Colasso ya sabía quién era su interlocutor, y no podía ser otro que Muñoz, refiere Colasso que también tubo comunicaciones con otras personas donde habla de los ataques a tiros que viene sufriendo, las reacciones que tuvo a esos hechos. Pidió el número del Pollo y aseguró: “Ahora lo mato”, e hizo mención a que le tiroteo la casa, que se zarpó mal y sus intenciones de echarlo del barrio, entre otros comentarios. Cerca de las 4 de ese 16 de noviembre de 2012, Colasso fue asesinado en la puerta de la casa de sus padres, cuando se bajó de su auto. Estaba armado y tenía un chaleco antibalas, pero no pudo evitar su muerte. Por este hecho fueron acusados Luis Bassi, Facundo Muñoz y Milton Damario.

La víctimqa recibió varios balazos que le produjeron una destrucción contuso-hemorrágica encefálica. El juez sostuvo que en el caso existen “otros intereses que trasuntan por fuera del debate, y que necesariamente tuvieron influencia a la hora de intentar recabar la prueba”. El juez Edgardo Fertita tuvo en cuenta testimonios, algunos de los cuales sostuvieron el rumor de que el autor fue Bassi, quien había tenido una amistad con Colasso. El padre de la víctima reconstruyó aquella noche y dijo que se había ido de la casa por temor, pero supo por vecinos, que tras la llegada de su hijo aparecieron dos autos con 8 personas, entre ellas Luis Bassi y le tiraron.

Otro testigo llegó a ver los dos autos y describió las condiciones en la que quedó la escena: el auto de Colasso con la puerta abierta, el baúl abierto, con un parlante medio arrancado y ropa tirada en el lugar. También observó a Juan Pablo tirado en la vereda aún con vida. La pericia balística determinó que 22 de las vainas servidas encontradas en la balacera al domicilio de Colasso fueron percutidas por la misma arma que disparó  21 de las 29 vainas servidas calibre 9mm que se levantaron en el lugar.

El juez entendió que la responsabilidad de Bassi está probada y lo condenó a 16 años de prisión por tres hechos del delito de amenazas calificadas por el uso de arma de fuego y el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en calidad de partícipe necesario. Por su parte, Facundo Nicolás Muñoz fue condenado a 14 años de prisión por dos hechos de amenazas calificadas por uso de arma de fuego y por su participación necesaria en el homicidio de Colasso. Esa pena fue unificada a 18 años con una sanción anterior por encubrimiento agravado y otra por resistencia de autoridad agravada por el uso de arma de fuego y portación de arma.

Finalmente Milton Damario fue condenado a tres años de prisión por falsificación de documento público.

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