
Una versión conocida, potenciada por la presencia de Ever Banega y el deseo de un debut auspicioso. Pero, al mismo tiempo opacada porque el equipo no generó demasiado y porque el árbitro no cobró un claro penal que pudo cambiar la historia. En el arranque de un cuatrimestre movido, Newell’s empató sin goles frente a Boca en el Parque.
Todo lo bueno que hizo desde la posesión se desdibujó porque le faltó profundidad. Ya sea porque el Xeneize cerró bien los caminos o porque a la Lepra le faltó algo más de astucia para aprovechar esa tenencia.
Fue más peligroso en la primera parte cuando Ever Banega le imprimió simpleza y claridad al mediocampo desde el juego corto, al que se acoplaron Marcos Cáceres, Lucas Bernardi, Maxi Rodríguez y David Trezeguet. También complicó con alguna pelota larga para poner a la Fiera mano a mano con Hernán Grana, al que le ganó siempre en velocidad pero sin poder resolver de la mejor manera.
De arranque elaboró una buena acción colectiva que terminó con un remate de Víctor Figueroa que tapó Agustín Orión. Después probó Trezeguet desde lejos. Y sobre el final de la primera parte, Maxi Rodríguez definió de zurda y la pelota se fue cerca del palo. Mientras tanto, insinuó más de lo que concretó aunque jugando mejor que Boca. Sin embargo, el Xeneize tuvo tres chances claras, todas de Emmanuel Gigliotti.
La discutida jugada por un claro penal de Juan Forlín a Maxi Rodríguez no sacó a Newell’s del partido, pero claramente lo perjudicó en un encuentro cerrado.
A la Lepra le costó mucho en el complemento porque Boca se cerró aún mejor, porque Víctor Figueroa nunca apareció en el partido y porque a Trezeguet lo buscaron poco en el área. De hecho, lo más parecido a una chance concreta llegó en los últimos minutos con un cabezazo de Ezequiel Ponce a las manos de Orión. Hasta entonces, lateralizó el juego pero no pisó el área. Tampoco aparecieron las individualidades. Y por eso las chances de arrancar ganando fueron desapareciendo con el correr de los minutos.
