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“Mi vecino es un WiFi” vuelve al ruedo

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    El espectáculo de humor “Mi vecino es un WiFi” ofrecerá cuatro nuevas funciones

“En el mes de la primavera, vuelve al teatro de los rosarinos la mejor comedia del verano”. Así adelantan desde el Teatro Municipal La Comedia el regreso de este fin de semana a ese primer coliseo local de Mi vecino es un WiFi.

Estrenada en enero pasado, la exitosa comedia fue escrita por Juan Pablo Giordano, dirigida por Juan Nemirovsky, con asistencia de Simonel Piancatelli, y cuenta con las logradas actuaciones de Juan Pablo Yévoli, María Laura Silva, Maru Lorenzo, Mumo Oviedo, Romina Tamburello y Tincho Ovando.

Mi vecino es un WiFi desembarcará en La Comedia, de Mitre y Ricardone, desde este sábado a las 21.30. Las entradas generales se pueden comprar en la boletería a 150 pesos, o bien por sistema 1000 Tickets. Estará en cartelera durante todo septiembre.

Se trata de una comedia hilarante, heredera de un sinnúmero de referencias a otras comedias de su estilo, más o menos brillantes, más o menos cercanas al vodevil o comedia de puertas, incluso algunas devenidas en clásicos del género y con la firma de ilustres dramaturgos.

A partir de la pluma de Giordano y con un gran elenco de actores rosarinos de una misma generación, en su mayoría afectados por los signos heredados de los guiños televisivos, en algunos casos de la sitcom (comedia de situación), del mismo modo que de la improvisación (algunos pasaron por el match de los Jumping Frijoles) e incluso del stand up, Mi vecino es un WiFi es un saludable ejercicio de humor sin pretensiones que conjuga su objetivo a través de un humor blanco teñido por momentos de una cierta picaresca que, como pasa poco (lamentablemente), pone en evidencia el enorme talento de los creadores rosarinos, no sólo a la hora de actuar, escribir o dirigir, sino también a la hora de pensar de manera integral un espectáculo que tenga llegada al gran público.

La obra explora el universo de un grupo de vecinos que convive en un edificio “inteligente” donde todos los servicios dependen de la conexión de WiFi. Pero los problemas comienzan cuando se corta internet y se desata una serie de encuentros y desencuentros que hará comprender a los vecinos del edificio Neanderthal que necesitan de otras personas, además de las tecnologías, para sobrevivir, no sólo en la locación sino también en la vida misma.

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