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“La tregua” en copia restaurada, se exhibe en el Bafici

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A 40 años de su estreno, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, se puso manos a la obra para la restauración de “La tregua””, la película de Sergio Renán que abreva en el relato de Mario Benedetti y que además de consagrarse como un éxito de su tiempo, alcanzó una candidatura -la primera nacional- al Oscar en la categoría mejor película no hablada en inglés.
La iniciativa, que contó con el apoyo del Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, forma parte de las actividades previstas por la entidad que nuclea a más de 200 representantes de la industria cinematográfica local, que todos los años entrega sus premios Sur.
El Bafici la presentará mañana, a las 21, en el Village Recoleta 6, y el martes, a las 12.30, en la sala 8, la versión digitalizada y restaurada tanto en imagen como sonido, una tarea que demandó además de la participación de un equipo de técnicos, siete meses de intenso trabajo que Sergio Renán vive como un reencuentro con la obra que dio impulso a su carrera como director de cine.
“La remasterización forma parte de todos los avances tecnológicos de los últimos años, obviamente no imaginaba que algo asó podía suceder alguna vez con ‘La tregua’, pero dentro de esos cambios solo el tema de revisar lo que uno hace apenas termina cada toma cambia sustancialmente la historia de cómo se hace una película, hay un antes y un después de todo esto”, asegura el cineasta.
“Con equipos digitales como los que ahora se usan para rodar películas hubiese sido mucho más sencillo hacerla. Muchas escenas se rodaron en sets muy pequeños, como el departamento del personaje de Héctor Alterio. Los equipos de luz entonces ocupaban mucho espacio: ahora es todo muy diferente”, recuerda Renán, cuya carrera en el cine, con diez largometrajes, fue hasta ahora principalmente en soporte fílmico.
“Por más que mucha gente de mi generación renegaba de la aparición de los nuevos formatos, no hay nada como ver lo que uno filmó de inmediato y no varios días después. Uno se moría de angustia hasta poder escuchar el clásico ‘está todo bien’ que nos llegaba de los laboratorios Alex. Somos más libres y casi todo lo que uno imagina se puede hacer. No hay excusas, solo hay que tener en claro lo que uno quiere”, asegura.
“Quizás para un filme intimista, los avances técnicos no sean tan importantes, pero para los más complejos son impresionantes”, insiste, y asegura que “Fue una gran emoción para mi que los directivos de la Academia argentina hayan decidido recuperarla en cuanto al deterioro que sufrió en cuanto a soporte en todos estos años transcurridos”.
Renán prepara el estreno en mayo de una puesta de la ópera “L’elisir d’amore”, de Gaetano Donizetti en el Teatro Colón, que luego en agosto se verá en el Teatro Solís de Montevideo, una nueva incursión en el género lírico que lo apasiona y lo convierte en uno de los pocos directores que enfrenta diferentes tipos de expresiones artísticas tanto aquí como en el exterior
También muy entusiasmados se los vio al director de fotografía Hugo Colace, al sonidista Carlos Abbate y al técnico Alejandro Eguia, supervisor de la restauración, que tuvieron en sus manos la tarea de lavar a fondo imágenes y columna de diálogos y música, a la obra que ya es pieza clave de la historia del cine nacional.
“Juan Carlos Desanzo, responsable de la fotografía original, siempre fue un tipo de avanzada y más allá de las limitaciones técnicas que había en ese momento, uno de los problemas con los que se encontró era los espacios pequeños para el rodaje, pero la idea no era modificar el producto original sino prolijarlo, adivinar la intención y mejorarla en algo, sin que se note”, asegura Colace.
“El negativo estaba muy destruído, no solamente rayas y puntos, sino en otro tipo de información contenida respecto a la estabilidad de la imagen y el sonido, y para descubrir el trabajo hecho es necesario ver en que estado estaba antes de la restauración”, agrega el director de fotografía, responsable de filmes como “La ciénaga”, “El perro” y “El nido vacío”.
“La idea de la Academia era lograr una copia para que la gente pueda verla y le de ganas de hacerlo por la calidad que recupera. La vi cuando era chico, y ahora me dieron ganas de verla nuevamente. Las situaciones de oficina son tan nuestras, más allá de que este basada en un relato del uruguayo Mario Benedetti, que da gusto encontrarse con eso en la película, está muy bueno”, asegura Abbate.
Según el sonidista “Mucha gente joven del equipo de restauración, de veintipico, no tenían idea de la película y en la medida que la iban viendo se quedaban pegados. Si te cuesta ver y escuchar, se hace más difícil ver cine argentino de hace 40 años o más. Este es un paso muy importante encarado por la Academia, y nos enorgullece ser parte del equipo”, insistió.
Para Abbate “Mucha gente cree, culturalmente, que las películas argentinas de hace décadas son malas porque se hicieron mal. Muchas veces ocurría que las copias que se veían en los cines, mucho más en la televisión, tenían mal copiado el sonido, y justo la que estaba viendo era la mala. La tecnología digital hizo que todo fuese más uniforme, y hay que tener en cuenta que antes la mayoría de los cines tenían problemas acústicos, y para compensar a esos galpones, los técnicos locales recurrían a un sonido más telefónico”.
“Eso no ocurría con los filmes extranjeros, porque la gente sabía otros idiomas y no necesitaba escuchar a los actores: leían los subtítulos. Si se escuchaba mal no se daban cuenta,en cambio con el cine argentino si,. Por suerte ahora todo es diferente, y en la copia que ahora presentamos de ‘La tregua’ el trabajo de sonido fue tan intenso como el de la imagen”, concluyó.

 

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