Conciertos

Juana Molina: canciones que se nutren íntimamente

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    Juana Molina: “No es importarte el qué dirán, hay que hacer lo que se tenga ganas”.

Casi cuatro años después de haber editado WED 21, la original y creativa artista Juana Molina se encuentra presentando Halo, su séptimo disco, en el que confirma el camino experimental de su predecesor. Un registro con el que se pueden visitar diversos paisajes y donde la música remite a lugares no necesariamente reales y que se van creando con cada nota.

Con ritmos hipnóticos que parecen extraer su energía de rituales inmemoriales y exploraciones tímbricas siempre cambiantes, las letras misteriosas aparecen expresadas como metáforas de estados emocionales.

El nuevo material de Molina, que salió a la venta el pasado 5 de mayo, confirma el camino experimental iniciado años atrás por la artista, a la vez que se constituye como un nuevo mojón en la construcción de una voz propia e inconfundible.

—¿En qué momento de tu carrera aparecen estos temas?

—Yo no veo mucha diferencia entre lo que hacía antes y lo que hago ahora. Siento que es como un trabajo en desarrollo. Y una va fraguando en las distintas etapas, o congelando en distintos discos, cosas para sacarse de encima.

—Como una necesidad de dejar plasmado…

—Sí, aparte para seguir haciendo otras cosas; porque editarlas es una manera de ponerse a pensar en otra cosa. Si no seguís dando vuelta alrededor de lo mismo eternamente.

—Alguna vez dijiste que “Segundo” (2000) había sido el mejor disco de tu carrera…

—No dije que era bueno pero sí el que había marcado mi camino. Es el que me representa y creo que ahí está la semilla o el germen de todo lo que vino después. Reconozco en cada disco cosas que están ahí de manera insinuada, con claridad o simplemente puestas en una pequeña idea sin desarrollar.

—¿Primero surgen las canciones y luego el concepto?

—Yo digo que hay cero concepto, cero idea. Y que al final, cuando termino de hacer todo –incluida la tapa, las letras, la estética–, lo que finalmente encuentro es que está lleno de cosas conectadas entre sí. Como que la idea se arma sola. No justifico sino que me doy cuenta que cada cosa que se eligió tiene que ver otra que se eligió antes.

—Alguna vez dijiste que no ser libres depende del miedo. ¿Cuál es tu idea de libertad?

—No tener miedo. No es importarte el qué dirán, hay que hacer lo que se tenga ganas. Eso no significa hacer cualquier cosa, se trata de hacer lo que realmente tengas ganas, sin filtros pero con criterios. Esa sería la libertad absoluta: estar seguro de lo que vas a hacer. Lo que le pase a los demás es cosa de ellos y no tiene que ver con vos. Esas son cosas que se maman en la educación y hay decisiones que hay que tomar. Cuando uno no tiene preocupaciones importantes en la vida, luego los temores son por cosas triviales, pero existen igual.

—Este disco tiene muchas texturas y climas. ¿Cómo es presentarlo en vivo?

—Lo que trato es tomar lo esencial de cada canción. Las texturas las tengo en mi teclado porque son los sonidos que yo armo. Todos los instrumentos que uso para grabar están en el escenario. Hay una cantidad de cosas que suceden al mismo tiempo. Ahora incorporamos en el baterista muchas cosas de percusión que antes tocaba yo en el teclado. Pasamos los sonidos de las percusiones del teclado a una especie de sampler que tiene él y entonces en vez de tocar la batería toca esos sonidos. Eso me liberó a mí un poco para poder repartir las partes conservando lo esencial para que la canción sea la misma y la gente que la oye sepa cuál es.

PAISAJES MUSICALES

“Lentísimo Halo” es el título de una de las canciones del nuevo disco cuyo videoclip vio la luz hace algunos días. Se trata de un trabajo artístico y artesanal del director Mariano Ramis, quien realizó un corto a través de una particular técnica de animación. “Mariano es un purista de la imagen. La mayoría de las tomas de ese video las filmó él y después lo que hizo fue transcribir cuadro a cuadro todas las filmaciones a una impresora”, contó Juana Molina.

El director utilizó una técnica que prescindió de lo digital. “Pintó con salsa de soja porque descubrió que la salsa se comporta de una manera particular con el papel que usa”, dijo la cantante y compositora. Y opinó: “Es un laburo chino. Es un trabajo artesanal hecho cuadro a cuadro ”.

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