El Hincha

Jockey acabó con la dinastía de Duendes y gritó campeón tras 16 años

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    Delirio Verdiblanco. Jockey Club se despertó a tiempo y logró ser campeón del Litoral. Guillermo Buelga

En un final épico, Jockey Club se coronó campeón del Torneo del Litoral 2017. El Verdiblanco perdía por 23 puntos cuando faltaban poco más de 20 minutos para el desenlace, pero gracias a la reacción que aportaron los cambios, logró dar vuelta el resultado para cerrar un histórico 37 a 36 sobre Duendes y lograr el título Regional tras dieciséis años de espera.

Más allá que desde las huestes verdiblancas intentaban siempre escapar a la pesada mochila de los largos años sin consagraciones en el Litoral, la presión por alcanzar el título era la principal traba para lograr el máximo objetivo. Y en el primer tiempo la ansiedad se hizo presente, maniatando al equipo, que se vio superado por un rival implacable (23 a 6 a favor de la visita).

En el entretiempo hubo una crítica muy dura. Alberto Di Bernardo, quien volvió a jugar en Jockey en 2014 a pesar de tener la chance de ir a jugar el Mundial con Italia, dejó todo para venir a vestir la camiseta verdiblanca y no quería que se le escapara la oportunidad de poder volver a festejar con su club de toda la vida.

Del equipo campeón del 2001 quedaban dos sobrevivientes: Di Bernardo (aún como jugador) y Rodrigo Peto Crexell, ahora en su rol de entrenador. El ex medio scrum de Los Pumas integra el staff técnico junto a Jorge Trevisan y Pedro Baraldi.

En el aquel 2001, Di Bernardo era de los más chicos y formaba parte de la nueva generación de Jockey que venía a suceder a esa camada de los 90 que ganó todo.

El segundo tiempo arrancó bien para los de Fisherton, pero tras sumar un try penal, Duendes volvió a marcar y luego anotó dos penales más. A los 17 minutos del complemento, el Verdinegro ganaba con comodidad 36 a 13.

Los partidos tienen momentos de inflexión, en el que una jugada, un tackle o una buena arenga generan un tsunami de emociones. Los cambios en Jockey fueron el oxigeno que necesitaba el equipo para poder torcer el destino de la final.

Di Bernardo, muy consciente que la final de ayer podía ser su última, se puso el equipo al hombro y fue el guía de un grupo de jugadores jóvenes que mostró hambre de gloria y apeló a la rebeldía bien típica de los más pibes.

Quizás le faltó brillo, pero Jockey recurrió al amor por la camiseta. Sus jugadores empezaron a penetrar con mayor facilidad la defensa de Duendes y así llegaron los tries de Felipe Tellería y Facundo Lucas (27 y 36). Quedaban diez minutos por jugar…

El epílogo de la definición se acercaba. Más de uno en ambas tribunas debe haber mirado en que lugar estaba la ambulancia. Contra todos los pronósticos y más por lo sucedido en el primer tiempo, la definición iba a tener un desenlace emocionante.

Di Bernardo, como en 2001, se calzó el traje de figura y a tres del cierre estampó el 30-36. Acto seguido, Jockey volvió a tener la posesión de la pelota y los forwards fueron ganando metro a metro, hasta que Franco Manavella llegó a apoyar. Pero quedaba la conversión por patear.

“En esa patada del final, sinceramente no sentía la pierna, porque pateó todo el club conmigo”, le confesó Di Bernardo a El Hincha. ¡Adentro y victoria!

Pitazo final para que todo el oeste rosarino sintiera el rugido desde las Cuatro Hectáreas. Jockey gritó campeón. Las lágrimas derramadas ayer en Fisherton seguramente sembraran mucho más que un título.

Se terminó la dinastía verdinegra en el Litoral y comienza otra era, post Duendes. La pregunta es: ¿quién impondrá condiciones en un campeonato que ahora tiene paridad entre sus competidores?

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