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Garavaglia: “Los juicios deben continuar”

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“La razón por la que tienen que continuar los juicios por los crímenes de la última dictadura militar es que todos los culpables de delitos tienen que ser juzgados”, afirmó el historiador argentino de origen colombiano Juan Carlos Garavaglia, quien forma parte de un grupo de profesores e investigadores universitarios que elaboró un documento para oponerse a “las voces que reclaman poner fin a los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado”.

Según ese documento, “los juicios por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado fueron y son una conquista histórica de la sociedad argentina y, lejos de haber sido instrumentos de venganza, han constituido herramientas indispensables e insustituibles de verdad, de memoria y de justicia”.

En su paso por el país, donde realizará una jornada de trabajo sobre la historia de la Guerra del Paraguay, en la Universidad Nacional del Litoral, los próximos 20 y 21 de abril, el especialista en historia argentina y latinoamericana del siglo XIX dio su opinión sobre el rechazo a terminar con los juicios y sobre la importancia que tienen para el presente y el futuro de la Argentina.

“La importancia de haber realizado los juicios es que no se puede tapar el pasado porque es como un corcho que lo hundís pero después sale a flote, que es como les pasó a los alemanes que intentaron olvidar, pero ese pasado volvió. Es normal que las sociedades intenten tapar el pasado. En España se intentó olvidar todo, no se investigó nada de los crímenes de la dictadura franquista en la que se fusiló a más de 100 mil personas después del fin de la guerra. Y la sociedad española no puede despegar, tiene heridas que no pueden cerrar. Se tapó el pasado pero los problemas volvieron”, señaló el profesor de la Escuela de Altos Estudios Científicos y Sociales de París.

“Alemania inició hace poco un juicio a dos viejitos que habían sido carceleros de Auschwitz. El precedente es importante y nos preguntamos: ¿por qué ahora? Y es así porque a la sociedad alemana se le quedó atragantado el nazismo y durante 30 años no hicieron mucho para subsanarlo”, ejemplificó Garavaglia y agregó que eso no hubiera podido hacerse sin gente comprometida con la búsqueda de justicia.

“La pareja de francoalemanes Beate y Serge Klarsfeld iniciaron la búsqueda y persecución de los criminales nazis. Gracias a ellos los alemanes pudieron comenzar a juzgar ellos mismos y a saldar una cuestión importante con el pasado para ese país”, expresó el historiador, a la vez que añadió: “Por qué es importante lo que estamos haciendo. Es tan importante que el presidente François Hollande lo primero que hizo en la Argentina fue ir a visitar a las Abuelas de Plaza de Mayo, obligando a Mauricio Macri a recibirlas antes porque si no quedaba en falta, y Barack Obama también fue a visitar los sitios de la memoria”.

“Ejemplo mundial”

Para Garavaglia, “la repercusión mundial de la política de derechos humanos de la Argentina es importante y el país es un ejemplo a nivel mundial de cómo salir de una dictadura y no tapar los errores cometidos. Lo más importante es que, para hacer justicia, los represores tuvieron todas las garantías, cosa que ellos mismos cuando tenían las herramientas del Estado les negaron a sus víctimas”.

En este sentido, Garavaglia responde a los planteos de Luis Alberto Romero –también historiador e hijo del célebre intelectual José Luis Romero–, quien desde su columna de opinión en el diario La Nación es una de las plumas que cuestiona la política de derechos humanos argentina y reclama poner fin a los procesos judiciales.

El profesor Garavaglia rechaza que se haya desplegado un revanchismo en los reclamos y acciones de las agrupaciones de derechos humanos, sino que afirma que se apuntó a una búsqueda de justicia. Por esto, afirma que “la declaración de los historiadores tiene que ver con que el ejercicio de la historia es central para la reconstrucción del pasado”.

De acuerdo con lo afirmado por los historiadores en el documento, “cada vez que estos juicios fueron puestos en cuestión y se avanzó contra ellos se abrieron mayores posibilidades para desarrollar políticas represivas y antipopulares. Si las iniciativas que propician el cese de los juicios llegasen a tener éxito, se estaría apostando al desconocimiento histórico de nuestro sangriento pasado, ya que fueron los testimonios recogidos en ellos los que han contribuido al conocimiento de ese pasado, aportando voces que sostienen distintas versiones de lo ocurrido y resultan, todos ellos, insumos imprescindibles para la investigación histórica”.

Preocupación

“No podemos dejar de expresar nuestra preocupación ante decisiones recientes que apuntan a reforzar esa estrategia de ocultamiento, desarticulando los organismos cuya misión es suministrar, precisamente, documentación e información a la Justicia. Por eso, no sólo sostenemos la necesidad de continuar con los juicios, sino la de abrir los archivos que aún permanecen cerrados”, se afirma en el documento que fue apoyado por más de 1.300 historiadores de las universidades más importantes del mundo. Entre ellos se encuentran Carlos Sempat Assadourian, de El Colegio de México; James Brennan, de la Universidad de California; Josep Fontana, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona; Sandra McGee Deutsch, de la Universidad de Texas, El Paso; Guy Thompson, de la Universidad de Warwick; Enzo Traverso, de la Universidad de Cornell, y John Womack Jr., de la Universidad de Harvard, entre otros. La lista completa, así como el texto íntegro del documento, se hizo público en canales de internet y cuenta con un blog propio (historiaporlaverdad.blogspot.com.ar).

Por su parte, los académicos aclaran que se vieron en “la obligación de fijar una clara postura en defensa de la rigurosidad y la ética de nuestra disciplina y nuestra profesión”, en la defensa de la continuidad de los juicios y en la búsqueda de la verdad.

Ese reclamo no es exclusivo del colectivo de historiadores sino que, como ellos mismos reconocen, pertenece a toda la sociedad argentina que viene demostrando un “compromiso inquebrantable con la memoria”.

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