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Falta de respeto: llamaron “vieja chota” a una clienta


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    El dueño de la farmacia en cuestión fue a disculparse en persona con el hijo de la anciana.

Un cliente de la farmacia Embón, ubicada en Tucumán al 1900, denunció haber sufrido un acto discriminatorio. El viernes último, Enrique Rodríguez Moreno realizó una compra de medicamentos para su mamá –como lo hace diariamente– por alrededor de 750 pesos. La sorpresa llegó después: al llegar a su casa corroboró el importe gastado y en el ticket de controlador fiscal, en el espacio destinado a consumidor final, rezaba: “Lolita se llama la vieja chota”.

El ticket ganó rapidamente las redes sociales.

“Siempre compro en esa farmacia, nunca tuve problemas y que me aparezca esto en el ticket me dejó mal, shockeado”, contó el hombre consternado a El Ciudadano.

La madre de Enrique, de 63 años, se llama Lola Moreno y tiene 94. Su hijo le realiza las compras diarias, entre ellas, su medicación.

“Hace 30 años que compro en esa farmacia, para mi mamá y para mí también y hasta incluso artículos de perfumería. Cuando miré que en el ticket decía «Lolita se llama la vieja chota», no lo podía creer. Después de leer eso, cerca de las 18 del viernes, envié un mensaje a la página de la droguería poniendo en aviso de mi disconformidad. Alrededor de las 20 estaba golpeando la puerta de mi casa el dueño de la farmacia pidiéndome disculpas”, detalló el cliente.

Enrique contó que el dueño de la farmacia, un hombre de unos 50 años, estaba temblando y no sabía cómo pedirle disculpas por el hecho ocurrido y además le aseguró que el empleado que había escrito ese error en el ticket fiscal ya había sido despedido.

“Me aseguró que el empleado ya había sido separado de su cargo y que el lunes le enviaría el telegrama de despido. Es más, me dijo que vendría el lunes nuevamente a mi casa para que lo corrobore. Le dije que no hacía falta que venga y que no quería ser partícipe del despido de una persona, no quiero que nadie se quede sin trabajo por una situación de esta índole y menos en estos malos momentos que estamos pasando”, subrayó el hombre.

Rodríguez Moreno aseguró que se tomará un tiempo para pensar qué medidas judiciales tomará en breve. “Voy a seguir adelante con alguna acción, lo tengo que consultar con mi abogada. Siento absoluta indignación y mucha pero mucha bronca. Esta situación me shockeó, me dejó muy mal”, concluyó.

Antecedentes

En agosto del año pasado, la Justicia de Rosario ratificó una condena contra la cadena de supermercados Coto, la que debió indemnizar a una clienta por “discriminación” luego de que en un ticket fiscal la llamaran como “glúteos grandes”.

La mujer, una docente de 43 años, realizó una compra por un valor de mil pesos en 2012 y solicitó que el pedido fuera enviado a su domicilio desde la sucursal ubicada en el shopping Alto Rosario.

En el ticket se colocó la leyenda discriminatoria: el empleado escribió la palabra “glúteos” en el espacio reservado para escribir el nombre y donde debía ir el apellido colocó el término “grandes”, por lo que se inició una demanda por daño patrimonial, moral y punitivo.

La clienta consideró en la denuncia que fue “víctima de una discriminación injusta, arbitraria y lesiva por ser obesa”. Aunque se reclamaba un resarcimiento de 500.422 pesos, la Justicia dictaminó que el supermercado Coto pagara 40 mil pesos.

El fallo se sustenta en la ley de Defensa al Consumidor que indica que los proveedores no deberán desplegar conductas que coloquen a los consumidores en situaciones vergonzantes, vejatorias o intimidatorias.

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