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Eugenio Burzaco, un señor elegante de armas llevar


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    Represión en estado puro. Una escena tan dolorosa como inusual desde la recuperación de la democracia en 1983.

Sin sorpresas. Cuando, en el acto organizado por el Movimiento Sindical Rosarino (MRS) y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), en el marco del paro general del jueves 6 dispuesto por la Confederación General del Trabajo (CGT), Sonia Alesso alertó a los trabajadores sobre el ajuste y su relación directa con la represión, jamás pensó que sus palabras iban a tener tal relevancia.

En ese contexto, la titular de Ctera preguntó a la concurrencia si conocían al secretario de Seguridad de la Nación, Eugenio Burzaco, que había dirigido, ese mismo día, un operativo de “desalojo” en la Panamericana contra una movilización de trabajadores.

Tras la brutal represión a los docentes en la noche del domingo en la plaza de Los Dos Congresos amerita conocer quien es Eugenio Burzaco.

En efecto, el actual secretario de Seguridad fue designado en diciembre de 2015 por el presidente Mauricio Macri en reemplazo de Sergio Berni.

Burzaco fue asesor de seguridad del exgobernador de la provincia de Neuquén Jorge Sobisch cuando ocurrió el asesinato del docente Carlos Fuentealba e integró la Secretaría de Inteligencia durante el gobierno de la Alianza del presidente Fernando de la Rúa cuando la ex Side utilizó los servicios de la Banelco para comprar voluntades y sancionar la ley de Reforma Laboral.

Fue vicepresidente de la Fundación Pensar, “usina de ideas” del macrismo, y uno de sus colaboradores fue Julio Alberto Cirino, exagente de inteligencia del Batallón 601, célebre por los secuestros de detenidos-desaparecidos durante la dictadura cívico militar.

Burzaco fue diputado nacional del PRO por la provincia de Buenos Aires entre 2005 y 2009 y en el periodo 2006 y 2007 fue presidente de la Comisión Especial sobre Modernización del Funcionamiento Parlamentario.

Fue vicepresidente de la Comisión de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico y miembro de las comisiones de Seguridad Interior y Legislación Penal.

En diciembre de 2009 asume como jefe de la Policía Metropolitana, siendo el primer jefe de esa institución sin ningún antecedente en una fuerza policial.

Su nombramiento se produjo tras las fallidas designaciones sucesivas de los comisarios Jorge “Fino” Palacios y de Osvaldo Chamorro cuando Mauricio Macri conducía la ciudad autónoma de Buenos Aires.

El Fino renunció antes de ser procesado por la causa ligada a las escuchas y espionaje realizadas por el gobierno de la ciudad.

Durante su desempeño en la Policía Metropolitana, fue defensor del uso de pistola Taser sobre las que en actualidad existe un proyecto de compra en gran escala.

En diciembre de 2010, un operativo de la Policía Metropolitana se cobró la vida de tres personas en el parque Indoamericano, reprimiendo a miles de familias que tomaron el predio en reclamo de su derecho a la vivienda.

Pese a estar probada la responsabilidad de los efectivos de la Metropolitana que actuaron aquella noche, los crímenes producidos por la represión continúan  impunes.

La Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional dictó el sobreseimiento y falta de mérito para los 41 policías que participaron en la represión.

Y también para Burzaco, quien estuvo imputado por tener la fuerza porteña a su cargo.

En 2011 Burzaco fue nombrado CEO de Seguridad Integral Templar SA, empresa se dedicaba a proveer “soluciones integrales de seguridad para el sector público y privado”.

En enero de 2016 hubo denuncias que tanto él como la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su par bonaerense, Cristian Ritondo, mantuvieron una reunión “secreta” con uno de los condenados del Triple Crimen de General Rodríguez, Martín Lanatta, en el marco de la cinematográfica fuga del penal de General Alvear

Como si todo esto fuese poco, Burzaco es autor de los libros “Rehenes de la violencia”, “Mano justa: una reflexión sobre la inseguridad pública y una propuesta para superar la crisis”, en coautoría con Diego Gorgal y Germán C. Garavano y “El poder narco” escrito con Sergio Berensztein.

Como sea, el secretario de Seguridad tiene a su cargo alrededor cien mil efectivos de componen las cuatro fuerzas federales del país (Gendarmería, Prefectura, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria) y demostró, que si lo llaman, está dispuesto a usar todo su poder.

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