Edición Impresa

Reflexiones

Enviados de Macri negocian ya desde octubre con buitres

Enviados de Mauricio Macri, a su nombre, y los abogados de algunos de los “holdouts” comenzaron a negociar, en privado y no pública ni oficialmente, luego de la primera vuelta electoral del 25 de octubre, en Nueva York.


Enviados de Mauricio Macri, a su nombre, y los abogados de algunos de los “holdouts” comenzaron a negociar, en privado y no pública ni oficialmente, luego de la primera vuelta electoral del 25 de octubre, en Nueva York. El lugar de los encuentros, hubo al menos tres, fue en uno de los estudios de los defensores de los “holdouts” y, si bien no se llegó a algún acuerdo final, las partes sí llegaron a los términos generales sobre los que se reanudarán las negociaciones luego del 10 de diciembre. Estas son reconocer la deuda de aproximadamente 15.000 millones de dólares que reclaman los fondos buitres. Pedirle formalmente a Thomas Griesa que aplique un “stay”. Inmediatamente después, retomar las discusiones oficiales. Sondear qué tan sólida en la defensa del juez con el “special master” Daniel Pollack.

El macrismo quiere discutir con los acreedores los términos de un acuerdo sobre la base de una quita de aproximadamente un 30 por ciento del monto total y el pago del resto a través de un título público. Si finalmente no hay acuerdo o no avanzan rápidamente las negociaciones, se reabriría la alternativa de un acuerdo a través de los bancos privados nacionales e internacionales.

En total fueron tres los enviados de Macri para las reuniones de Nueva York, dos de las cuales fueron comandadas por uno de los integrantes del futuro gabinete de Cambiemos.

Del otro lado estaba sentado Robert Cohen, el abogado del fondo buitre Elliott, de Paul Singer; que, en algún momento, le dijo al enviado: “Por fin alguien sensato con quien hablar”.

El embajador aseguró que las negociaciones se retomarán “rápidamente” y “antes de fin de año”. Los encuentros fueron en realidad antes de la decisión del propio Griesa de llamar a una audiencia pública el 1º de diciembre. Para ese día aún estará en la presidencia de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, con lo que los abogados de Cleary Gottlieb Steen & Hamilton (CGS&H) pedirán al juez que haya un nuevo llamado para luego del 10 de diciembre.

La idea es que Cohen y el resto de los abogados de los demandantes apoyen la iniciativa y que los “clerks” (secretarios del juez) organicen los términos de un nuevo encuentro en el juzgado. Siguiendo este cronograma, Griesa debería llamar nuevamente a las partes para una audiencia antes del 29 de diciembre (ultimo día de trabajo en el juzgado) y que se en ese momento se organicen los encuentros para comienzos de 2016.

Confían en el macrismo que los abogados del estudio CGS&H, (en principio no se prevé reemplazarlos por otro estudio más allá de que algunos hombres del macrismo como Alfonso Prat Gay tienen diferencias claras con los abogados Carmine Boccuzzi y Jonathan Blackman) podrían cumplir la tarea de tomar contacto con el juez de Nueva York y comunicarle el futuro cambio de estrategia. Lo que se le dirá a Griesa, antes o después de eventualmente tomar el poder, es que el país aceptará la deuda que impuso el juez, y que desde el viernes pasado trepó a más de 8.000 millones de dólares nominales, incluyendo los reclamos de los “me too”. Si a esto se le suman los punitorios, intereses, multas y gastos que calcula Griesa, la suma total que se reconocería sería superior a los 15.000 millones de dólares. Sobre este monto el macrismo quiere aplicar una quita de aproximadamente un 30 por ciento.

Inmediatamente después, la Argentina se mostraría ante Griesa dispuesta a reabrir formalmente las negociaciones de manera inmediata, pero solicitaría como condición y mensaje de “buena fe” de los acreedores y del juez la aplicación del “stay”. Esto implicaría que mientras duren las discusiones, sea el tiempo que sea, el país podría pagar su deuda performing (la emitida luego del default) sin peligro de embargos en los Estados Unidos; y, lo más importante, los acreedores no podrían avanzar sobre colocaciones futuras en Wall Street y en el mundo. Aseguran los asesores macristas que con este mecanismo, el próximo gobierno de Cambiemos podría emitir nueva deuda soberana en los Estados Unidos, sin peligros de avances de los fondos buitres, y con la reducción de varios puntos en la tasa de interés. Se habla, con entusiasmo, de hasta un 7 por ciento anual en dólares.

Comentarios