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El visionario Hugh Hefner dejó viudo a su ejército de conejitas

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    Hefner creó un imperio y vivió rodeado de bellas mujeres.

Durante los 70 y 80, el término “Conejita” era el favorito de quienes aludían a aquellas chicas “dispuestas a todo con tal de figurar en tapas de revistas, en escenarios, acompañando a alguna estrella”. Luego el término quedaría en desuso aunque no las aspiraciones de esas chicas. Fue acuñado por Hugh Hefner, un ex empleado de la revista Esquire, una publicación dirigida a “hombres intelectualmente curiosos, atentos a la actualidad, la moda y el estilo de vida”, que tomó cada uno de estos conceptos y los hizo suyos para una revista propia junto a un componente que coronaría esas vanidades: la aparición de bellas mujeres desnudas como tema central de la publicación.

Corrían los primeros años 50 y Hefner no contaba con el dinero suficiente para dar el puntapié inicial a su proyecto. Sí conservaba sus contactos, su innato carácter seductor con las mujeres, y un empuje digno de la sangre protestante que llevaba en sus venas. Pero el dinero no aparecía y Hefner no tuvo otro remedio que recurrir a su madre y pedirle prestados mil dólares para llevar adelante su proyecto.

No mucho tiempo atrás, en una entrevista, Hefner contó que su madre se mostró reticente al enterarse del contenido que tendría la publicación y de que se llamarla Stag Party (Despedida de soltero) o Play Boy, pero que él apeló a su lugar de hijo único y terminó convenciéndola. La movida no podría haberle salido mejor, ya que veinte años después, en 1972, la revista, que opto por llamarla Play Boy, alcanzó su punto álgido con más de siete millones de copias vendidas, un éxito resonante que se mantuvo durante décadas y que le permitió circular en cientos de países además de Estados Unidos. El miércoles, el creador de ese imperio dejó de existir, a los 91 años. Una semana antes, un hijo le había tomado una foto junto a nueva esposa, Crystal, de 31, en su mansión en Los Ángeles, una residencia que fue set de numerosos rodajes para cine y tevé, y, se dice, el escenario de algunas fiestas muy “hot” desde donde surgían las nuevas “conejitas” una vez que daban bien en las fotos obtenidas tras la tercera copa de champagne. El mismo hombre que una vez dijo que Fidel Castro era indispensable y enojó a Richard Nixon antes de su fatal caída.

“Play Boy” cuestionada

Tempranamente, ya durante los 60, los incipientes movimientos feministas crucificaron Play Boy casi del mismo modo que lo hacían con el patriarcado, el aborto legal y la Guerra de Vietnam. Objetaban principalmente la cosificación que hacían de la mujer y la circulación que tenía en el seno de las propias familias. Play Boy, a diferencia de otras revistas que orillaban el porno soft, como Hustler, por ejemplo, ofrecía un contenido diverso con notas de escritores top ten como Truman Capote y Hunter S. Thompson, o notas de ensayistas y  cronistas como James Petras y Guy Talese; economistas como Paul Krugman, junto a informes sobre asuntos de política internacional, la cocina como un bello arte o entrevistas de fondo. Esto hizo que Play Boy tuviera una circulación nada restringida y, salvo los menores, en cualquier siesta podía encontrarse a una típica ama de casa hojeando la revista mientras fumaba en el living de su hogar. Este aspecto, claro, motivó críticas de los movimientos de mujeres sobre esas otras mujeres que leían la revista. Y para las culturas reinantes, el éxito indiscutido es sinónimo de poder y eficacia: los productos de allí surgidos tienen “legitimidad”.

Mito y establishment

Con la muerte de Hefner desaparece un mito de la industria de publicaciones lujosas, y probablemente de la joya de la corona de su gran empresa, con la que logró expandir su concepto por varias plataformas incluyendo la televisión. En la tevé Hefner se hizo célebre por el programa en el que lucía un esmoquin y fumaba en pipa desde su casa de Chicago, siempre muy bien acompañado por sus “conejitas”, generalmente modelos que a lo largo de los años posaron desnudas para su revista y formaron parte de su propia leyenda erótica. Hefner reconoció en una oportunidad haber dormido con más de mil mujeres a lo largo de su vida. Curiosamente, a la primera en ser portada de su revista nunca la llegó a conocer. Se trataba de Marilyn Monroe. Hefner había usado imágenes de un desnudo de la actriz en un calendario de 1949 y con esa brillante idea logró vender 50 mil copias. En este sentido puede verse a Play Boy como una de las publicaciones más representativas de cierto estabhisment y que en las manos de un visionario como Hefner alcanzó la categoría de mito.

El buscador de cuerpos

Se calcula que la fortuna actual de Hefner ronda los 50 millones de dólares, un monto que sufrió un notable declive en los últimos años tras el dramático descenso de los títulos de Playboy en la Bolsa de valores. El deterioro de su negocio era más que evidente hacía tiempo y tuvo concretas razones: el azote de la pornografía gratuita en internet y el descenso en los ingresos por publicidad de la revista, que tuvo su pico en la crisis de 2007 en Estados Unidos. Sin embargo, estas cuestiones no hicieron mella en la reputación de su apuesta editorial. Además de publicar desnudos de estrellas tan disímiles como Drew Barrymore, Bo Derek o Kim Basinger, Kim Kardashian, Pamela Anderson, Madonna, Sharon Stone, Charlize Theron entre otras –fueron muy pocas las que resistieron la oferta económica y su consecuente promoción–, Hefner fue un experto buscador de cuerpos entre cientos de chicas que modelaban y que a partir de “pertenecer” al club de las conejitas, ganaban un lugar en el cine o la tevé.

Ejército de conejitas

Ese éxito le permitió expandir su marca y su nombre con programas de televisión como Playboy Penthouse e incluso abrir discotecas donde lucir su ejército de conejitas. En 1985 Hefner sufrió un ataque al corazón que le llevó a dejar el negocio en manos de su hija por un par de años. Una vez repuesto, regresó  rodeado de amantes mucho más jóvenes. De hecho, con tres de ellas protagonizó el reality Las chicas de la próxima puerta. En 2010, ya habiendo pasado los 30, fueron reemplazadas por otras tres conejitas.  Hefner estuvo casado tres veces, la primera con Mildred Williams en 1949. Tres décadas más tarde se casó con Kimberly Conrad, la “conejita del año”. Por último reincidió con Crystal Harris en 2012, una joven modelo que lo dejó plantado en el altar la primera vez y que reconsideró su postura dos años después.

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