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El vice uruguayo presentó su renuncia “indeclinable”

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    Protegido de Pepe. Sendic se perfilaba como candidato para suceder a Tabaré; ahora su carrera quedó trunca.

El vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic, presentó su renuncia “indeclinable” a su cargo, sumido en un escándalo por el uso de tarjetas corporativas oficiales y de un título académico que no tenía.

“Presenté ante el Plenario del Frente Amplio (partido de gobierno), mi renuncia indeclinable a la vicepresidencia. Se lo comuniqué también al presidente Tabaré Vázquez”, anunció Sendic por Twitter luego de expresarse ante el máximo órgano partidario.

Sendic renunció luego de un fallo del Tribunal de Conducta Política de su partido, el centroizquierdista Frente Amplio, al que le pidió que se expidiera sobre su conducta con relación al uso de tarjetas corporativas oficiales cuando dirigía la petrolera estatal Ancap.

La información, que tomó estado público a partir de un recurso de acceso a datos de la petrolera iniciado por periodistas locales, mostró gastos indebidos de Sendic. El tribunal consideró que “el cuadro general que presentan los actos reseñados” del ahora ex vicepresidente “no deja dudas de un modo de proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos”.

En un video filmado durante la reunión partidaria desarrollada a puertas cerradas, Sendic calificó el fallo del tribunal partidario de “desproporcionado”, “infundado” y sostuvo que “no hay pruebas” de que haya cometido irregularidades. “Frente a esa situación, frente a este conjunto de maniobras, de deslealtades” de las que acusa a sus compañeros de partido, Sendic esgrimió: “Vengo a poner a disposición de ustedes la vicepresidencia, vengo aquí a renunciar a la vicepresidencia de la república”.

Crisis del Frente Amplio

Los problemas con Sendic comenzaron en febrero de 2016 para el Frente Amplio, una coalición de izquierda que gobierna Uruguay desde 2005, sucesivamente con Vázquez, José “Pepe” Mujica, y nuevamente Vázquez al frente del gobierno. El año pasado, Sendic reconoció en una conversación con el diario local El Observador que no era licenciado en genética humana graduado en Cuba como lo había pretendido hasta ese momento.

Su vida política entró en una espiral descendente que lo puso en medio de varias causas judiciales por su gestión al frente de la petrolera estatal Ancap entre 2010 y 2013, y el Frente Amplio comenzó a mostrar fisuras internas.

Progresivamente, los pedidos de renuncia comenzaron a hacerse escuchar desde filas del partido de gobierno. Sendic esgrimió que esas eran opiniones aisladas y esta semana argumentó que iría a la reunión a defenderse y probar su “inocencia”. Finalmente, terminó renunciando.

Final de una carrera política

El ahora ex vicepresidente llegó a ser una figura de consenso indiscutido en el Frente Amplio, un nombre en ascenso que podía, por historia personal y una forma bonachona de ser, reunir los apoyos necesarios para convertirse en el próximo candidato a presidente del oficialismo, que aspira a un cuarto mandato consecutivo en 2020. Protegido de Mujica, quien lo puso al frente de la principal empresa pública uruguaya para catapultarlo a las más altas esferas del poder, Sendic logró centralizar la atención de su variopinta coalición política.

Uruguay está por el momento con la vicepresidencia vacante. La normativa vigente establece que el cargo debería ocuparlo Lucía Topolansky, esposa de Mujica, senadora titular de la lista más votada en las últimas elecciones pero inhabilitada para ocupar el cargo de vice porque en Uruguay no existen los períodos sucesivos de gobierno.

El hombre que podía ser presidente

Por Mauricio Rabuffetti

Raúl Fernando Sendic se perfilaba como recambio en el liderazgo de la izquierda uruguaya: joven, de carácter sosegado, hijo de un legendario guerrillero, concitaba apoyos de todos los sectores del gobernante Frente Amplio, pero el escándalo terminó con sus aspiraciones y su carrera política.

Sendic, de 55 años, había perdido el apoyo del presidente Tabaré Vázquez, luego de defenderlo a capa y espada, señalando incluso que era víctima de un “bullying fantástico”.

Hijo de Raúl Sendic, uno de los fundadores de la guerrilla tupamara Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros), Sendic vivió su niñez y juventud a salto de mata entre la persecución y el exilio en Cuba, donde realizó algunos estudios que no culminó, una situación que a la postre le pasaría factura y terminaría detonando el escándalo que culminó con su salida del poder.

Protegido del ex presidente José Mujica, Sendic logró centralizar la atención de su variopinta coalición política, que congrega desde comunistas hasta ortodoxos económicos como el ministro de Economía Danilo Astori. Sendic era una figura de consenso indiscutido en el Frente Amplio, un nombre en ascenso que podía, por historia personal y una forma bonachona de ser, reunir los apoyos necesarios para convertirse en el próximo candidato a presidente del oficialismo, que aspira a un cuarto mandato en 2020. Pero sus ambiciones, y las de su partido con él, se vieron frustradas.

Primero admitió que no era “licenciado”. Luego se retractó y aseguró que presentaría su diploma. La senadora y ex primera dama Lucía Topolansky –a quien le corresponderá asumir ahora la vicepresidencia– indicó que había visto su título, que nunca exhibió.

Denunciado por “usurpación de título” académico en la Justicia, terminó exonerado porque en Uruguay, la formación que decía tener no existe y por lo tanto no podía usurparla. Luego, mientras avanzaba la investigación judicial por su trabajo al frente de Ancap, medios locales revelaron que utilizó las tarjetas de crédito corporativas de la empresa para realizar gastos alrededor del mundo.

El entonces vicepresidente salió al cruce de la información y dijo a la prensa que “todas esas compras tienen que ver con la actividad” de Ancap y “cubrir necesidades relacionadas con la función dentro de la compañía”. Sin embargo, sus palabras no convencieron a una población desencantada con el vicepresidente, toda vez que los registros mostraban gastos en tiendas de joyas, de colchones y de prendas deportivas.

Su popularidad se fue en picada. Y en su partido, de denunciar un intento de “desestabilización” de la democracia por parte de la oposición y los medios por las denuncias que se sucedían sobre Sendic, varios sectores pasaron a señalar que por dolorosa que fuera la decisión, la renuncia debía ser considerada.

Agencia AFP

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