El Hincha

Dirigentes y técnicos que se salvaron de la hoguera

Tres golazos de Messi le dieron la clasificación directa a Argentina al Mundial de Rusia 2018. Pero también salvaron de la hoguera a aquellos de saco y corbata que, en pleno desconcierto dirigencial de la AFA, antepusieron intereses individuales para quedarse con el sillón de Grondona y se empecinaron de socavar ese prestigio que a la Selección Nacional le demandó casi 50 años de construcción.

En gran medida se salvaron los Segura, los Chiqui Tapia y los Angelici, entre otros. Y en menor proporción también pudo respirar aliviado Bauza, artífice de un discretísimo ciclo que dejó a la Argentina en la quinta colocación de la tabla tras la derrota contra Bolivia en La Paz.

De paso Messi salvó de un papelón histórico a Sampaoli, que hasta la noche en Quito apenas había podido transmitirle nerviosismo, confusión y apuro a una Selección que no pudo ir más allá del empate contra Uruguay en Montevideo, ante Venezuela en el Monumental y frente a Perú en la Bombonera.

Acaso para dosificar las energías y atenuar los efectos de la altura de Quito, la Selección encontró pausa en el partido ante Ecuador. Aún a pesar de la desventaja a los 40 segundos de juego. Pausa para pensar la jugada, apelar a la inteligencia, fabricar espacios y cambiar el ritmo a través de un extraordinario Messi.

Sampaoli recorrió como nunca la raya lateral del estadio Atahualpa. Y el festejo final, de frente a la tribuna albiceleste, entregó ese desahogo por la bronca contenida. Desahogo que tiene que canalizarse en reestructuración de la Argentina a 9 meses de la Copa del Mundo. Reforzar las bases de una institución dentro de la AFA: la Selección Nacional.

La construcción del prestigio de la Argentina no se produjo de la noche a la mañana. Conllevó los ciclos históricos de Menotti, Bilardo y Sabella. Se extendió con el laburo de Pekerman en juveniles, con la renovación generacional de Passarella, con aquella primera etapa de Basile de títulos en Copas América. Hasta con Bielsa a pesar de la frustración en Corea y Japón y con Martino más allá de los subcampeonatos en Chile y Estados Unidos. Messi salvó a todos. Dirigentes, técnicos y hasta a jugadores que recién en Quito estuvieron a la altura de las circunstancias. Ah, y salvó la ilusión futbolera de 40 millones de argentinos que ya palpitan el Mundial de Rusia 2018.

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