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Dan a conocer el examen psiquiátrico de la joven que intoxicó a su hija

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    Georgina quedó acusada luego de darle clonazepam y vino a su hija. Archivo / Marcelo Manera

El lunes Georgina quedó detenida por tiempo indeterminado acusada de intentar matar a su hija de un año y tres meses dándole clonazepam y vino. Antes de ser imputada, la defensora pública pidió que la examinara un médico psiquiatra. Quería saber si la chica de 19 años comprendía lo que había hecho. Recién hoy al mediodía se sabrá. Sin tener el papel, el juez José Luis Suárez la mandó a esperar el juicio a la cárcel de la comisaría 4ª. Tampoco pesó que ella le haya dicho en la audiencia pública de anteayer que está embarazada y que no sabía lo que hizo. “Quien voluntariamente ingiere pastillas tiene que hacerse cargo de las consecuencias”, cerró el juez y agregó que debe ser imputada porque “ni siquiera su instinto maternal la detuvo”.  Desde la Dirección Provincial de Niñez y Adolescencia esperan informes de dos centros de salud a los que fue Georgina en el último año. El caso recuerda al de Romina Tejerina, la jujeña que en 2005 fue condenada a 14 años de prisión por matar en medio de una crisis emocional a su beba recién nacida. Tejerina siempre sostuvo que la hija había sido producto de una violación y su defensa argumentó que no podía ser imputada por su estado mental.

Apenas pudo tomar la palabra en la audiencia, Georgina dijo que no sabía por dónde empezar. Sin parar de llorar contó que el sábado su familia la echó a ella y a su hija de la casa en la que vivían en el oeste de la ciudad. Relató que caminaron bajo la tormenta sin saber dónde ir y que estaba desesperada. En el camino compró un vino espumante y clonazepam para ella y un Baggio y unas masitas para la nena. Bajo el efecto del psicofármaco y el alcohol, caminó más de 30 cuadras hasta llegar a las Cuatro Plazas. Fue ahí donde una mujer, principal testigo en la causa, la escuchó decir que regalaba a su hija porque no la podía cuidar y vio cuando le daba una pastilla. La testigo alzó a la nena y le metió los dedos en la garganta para hacerla vomitar. Relató que escupió cinco pastillas y un líquido rosa con olor a alcohol. Segundos después llamó a la Policía Comunitaria que tiene un puesto en esa plaza.

“Estaba mal, perdida. Me tomé una pastilla y el vino y pegó mal y no me di cuenta. No sé si la nena agarró una pastilla. No me acuerdo. No quería matarla, me quería perjudicar yo”, dijo Georgina ante el juez y agregó que sólo recordaba el momento en que se la llevaron detenida.

La beba entró al hospital Vilela en la noche del sábado. Los médicos que le hicieron un lavaje de estómago y quedó internada fuera de peligro. Después de notificar a la Justicia, se activó un protocolo de intervención estatal. La jueza María José Diana dispuso que quedara bajo la tutela de la Dirección Provincial de Niñez y Adolescencia, desde donde determinarán quién se hará cargo definitivamente. La directora Claudia Aguilera explicó que entrevistaron al abuelo y a un tío con el fin de entender el contexto familiar, y que harán lo mismo con otros familiares. Esperan los informes de dos centros de salud con los cuales Georgina entró en contacto en varias ocasiones.

Internada y detenida

Mientras la niña era atendida en el Hospital de Niños, Georgina fue llevada en un patrullero al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez y quedó internada bajo custodia policial. Cuando estaba sobria la entrevistó un psiquiatra. La única visita que recibió fue la de la abogada Paula Álvarez, designada para representarla por el Ministerio Público de la Defensa. Álvarez contó que cuando la vio hacía 24 horas que no comía. En la audiencia la abogada pidió que Georgina sea imputada por un delito culposo de lesiones y remarcó la vulnerabilidad en la que vive. Pero el juez aseguró que si voluntariamente tomó las pastillas debía hacerse cargo de lo que hizo y agregó que ni siquiera la había detenido su instinto maternal. Con esos argumentos, la imputó por tentativa de homicidio y dictó la prisión preventiva sin plazo. También pidió que, más allá del informe que se conocerá hoy, sea entrevistada por una junta médica que determinará si comprende la criminalidad del delito.

El caso de Romina Tejerina

En junio de 2012 y después de cumplir dos tercios de condena, Romina Tejerina quedó en libertad. En 2005 había sido sentenciada a 14 años de prisión por haber asesinado a su beba recién nacida. El caso de Romina estremeció al país y reavivó los cuestionamientos sobre la penalización del aborto y la figura de infanticidio, derogada en 1995 y que preveía una pena máxima de tres años de prisión para la madre que matara a su bebé durante el puerperio.

En 2003 Romina ocultó su embarazo por vergüenza y a los siete meses de gestación dio a luz a una nena en el baño de su casa y la mató a puñaladas.

A un mes de estar en la cárcel, denunció haber sido abusada sexualmente por un vecino, 21 años mayor. A sus 21 años, el 10 de junio de 2005, los jueces de la Sala II de la Cámara Penal de Jujuy la condenaron a 14 años de cárcel por “homicidio agravado por el vínculo”. Los magistrados aclararon que mediaron “circunstancias extraordinarias de atenuación”.

La fiscal Liliana Fernández de Montiel había solicitado prisión perpetua y su defensa la inimputabilidad: intentaron demostrar que Tejerina actuó bajo “emoción violenta”.

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