Policiales

Condenaron a profesor de boxeo y su pareja por notorio crimen en barrio Ludueña

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    Teniente Agneta y Casilda. La casa donde vivía el ahora condenado fue demolida y saqueada en represalia por el homicidio de Gómez. Juan José García

Los jueces Ismael Manfrín, Gonzalo López Quintana y Juan Carlos Curto condenaron a Gabriel Camos, de 34 años, a la pena de 17 años de prisión efectiva por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, y a Mónica Isabel Tolosa, de 25 años, a la pena de 12 años de prisión efectiva por el mismo delito pero en calidad de partícipe necesario.

El fiscal Adrian Spelta acusó formalmente a Camos y a Tolosa por el hecho ocurrido en Teniente Agneta y Casilda el 7 de enero de 2015, del que resultó víctima Damián Gómez.

Eran casi las dos de la tarde del 7 de enero de 2015 cuando Damián Gómez y su hermano fueron hasta la casa de Camos y discutieron fuerte. El ahora condenado es profesor de boxeo y vivía en una precaria casilla con sus tres hijos, su mujer y su hermana. Algunos dicen que el boxeador vendía drogas y que los hermanos fueron a comprarle sin plata. Otros, que irrumpieron armados para robarle y que el profesor se defendió a los tiros. También hay quienes dicen que en esa casilla nunca funcionó un búnker y la pelea fue por otra cosa. Lo que nadie discute es que Gabriel Camos mató de tres tiros a Damián. Según Fiscalía, fue Tolosa quien entregó el arma a su marido para que disparara. Esa tarde de enero de 2015, Camos y su familia se tuvieron que ir con lo puesto del barrio. En pocas horas, le saquearon y quemaron la casa.

Desmadre. El homicidio de Gómez desató una trifulca en el corazón de barrio Ludueña con tiros y destrozos. Foto: Juan José García.

En el juicio, que empezó el 27 de setiembre pasado, Camos y Tolosa fueron los acusados. El fiscal les achacó homicidio simple y pidió duras penas para ambos: 23 años de prisión para él y 20 para ella, que tiene cuatro hijos pequeños.

El profesor de boxeo nunca negó haber disparado contra Damián, pero aseguró que fue para defender a su familia porque había ido a su casa acompañado de su hermano, ambos armados. Ni Gabriel ni su mujer Isabel tienen recursos económicos para pagar un abogado y contaron con el patrocinio de la defensora pública Eleonora Verón. Ambos están con prisión preventiva desde su detención. Isabel, con domiciliaria por sus hijos pequeños, fue mamá hace poco, mientras que Gabriel cumple prisión efectiva, aunque consiguió un permiso para salir a trabajar y da clases de boxeo en un club de barrio.

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