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Club de la pelea: clausuraron luchas en jaula de “vale todo”

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    El municipio llegó al lugar en el momento en que se estaba celebrando uno de los combates.

 

Una riña de gallos, pero con personas. Así se describieron las peleas que tuvieron lugar anoche en el club Guillermo Tell (Hilarión de La Quintana al 500), que fue clausurado por personal de la Secretaría de Control y Convivencia y la Policía de Investigaciones. En el club de zona sur se desarrollaban 14 peleas de diferentes disciplinas –Kick Boxing, Full Contact o MMA– dentro de un perímetro alambrado de dos metros de altura denominado jaula. La actividad, comúnmente llamada Vale Todo, está prohibida por ordenanza municipal. Además, en la puerta del lugar dos menores atendían la boletería y no se descarta la participación de otros en los enfrentamientos.

En el allanamiento se detuvo preventivamente a uno de los responsables del lugar, Martín M., de 38 años, y se secuestraron elementos de prueba, como las jaulas. El municipio clausuró preventivamente las instalaciones que no contaban con habilitación para la competencia y se dio intervención al Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Penal de Faltas en Feria Judicial, a cargo de Delia Paleari. Desde la Secretaria de Control y Convivencia no descartaron la posible intervención de la defensoría de menores en caso de confirmarse la presencia en las peleas. También investigarán si hubo apuestas y juego clandestino.

“No es una disciplina reconocida. La ordenanza que la prohíbe fue aprobada por la Comisión de Salud del Concejo Municipal, lo que significa que estas prácticas atentan contra la integridad de las personas”, dijo a El Ciudadano el secretario de Control y Convivencia, Gustavo Zignano, y mencionó que es la primera vez desde su gestión que la repartición recibió denuncias de este tipo.

Vale todo

Un octógono con rejas de metal de dos metros de altura se erige sobre una especie de escenario. Adentro, dos personas se enfrentan en una lucha donde “vale todo”. Patadas, codazos, golpes en la cara y estrangulamiento. El objetivo es uno solo: conseguir que el contrincante se rinda. La sangre brota en los cuerpos. El médico frena la pelea por la cantidad de sangre que hay en la cara de uno de los luchadores y la victoria es para el oponente.

La lucha de artes marciales mixtas pudo verse por televisión el sábado a la noche en el marco de un evento en Estados Unidos. Estas disciplinas, junto con el Kick Boxing, Full Contact, o Muay thai, entre otras, alcanzaron gran despliegue y se popularizaron en el mundo. De hecho, el próximo en enfrentar al reconocido boxeador Mayweather será Conor McGregor, un ex luchador de artes marciales.

Rosario no escapa a la lógica deportiva y son varios los que eligen estas prácticas. Sin embargo, las competencias dentro de estas disciplinas no están habilitadas. El problema es que no cuentan con una asociación ni una federación que fiscalice los encuentros. Según explicó el Subsecretario de Recreación y Deportes, Adrián Ghiglione, es necesario la presencia de jueces que certifiquen el peso, la categoría y la experiencia de los contrincantes a la hora del enfrentamiento, tal como sucede en las peleas de boxeo.

La revisación médica es otro factor fundamental. En el boxeo, a diferencia de otros deportes, la certificación de las aptitudes físicas es más avanzada y exigente. Lo mismo, dijo Ghiglione, debería pedirse para las artes marciales de competición. La mayor exigencia se relaciona con el mayor riesgo que implica la práctica.

“Son disciplinas de riesgo. Las personas pelean sin protección, con guantes más livianos que en el boxeo. Es como si se golpearan con las manos”, dijo Ghiglione a El Ciudadano. Y agregó: “Para habilitar algo así tiene que haber una federación reconocida internacionalmente por el Comité Olímpico que tenga jueces capacitados para saber cuándo corre riesgo la vida de uno de los deportistas. Si no en vez de deporte, se convierte en un espectáculo de sangre”.

Enjaulados

La ordenanza municipal 8.509 prohíbe el desarrollo de toda actividad denominada “vale todo” hasta que sea declarada disciplina deportiva y regulada por el Comité Olímpico Argentino y por la Secretaría de Deportes de la Nación. La normativa de 2010 excluye las prácticas de una actividad deportiva por su escasa reglamentación. Y por la peligrosidad las vincula con una riña de gallos.

La sanción estipulada para los lugares donde se desarrollen estas competencias es la clausura inmediata del local por 90 días.

En el caso del club “Guillermo Tell”, el juzgado evaluará la infracción al artículo 61 del código de faltas que refiere a los negocios no autorizados o prohibidos. La multa es un arresto de hasta quince días y la clausura del local por un término de hasta treinta.

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