El Hincha

Central jugó un partidazo, eliminó a Boca y avanzó a cuartos de final

  • image1
    El Auriazul cedió el protagonismo pero anuló a un Xeneize que parecía imbatible y pasó a cuartos. Leonardo Rea

Con un planteo inteligente, y una entrega encomiable, Central lo hizo. Eliminó de la Copa Argentina a Boca, que venía entonado por los éxitos en la Superliga, y se quedó con el boleto a los cuartos de final de la competencia. Lo peleó desde el mismo comienzo, mostrando una imagen completamente contraria a la que había dejado el domingo pasado ante Banfield en Arroyito. Con alto sacrificio, respaldado en el orden táctico para tratar de maniatar al xeneize, el equipo de Montero alcanzó algo que parecía utópico en la previa. Es que Central llegó a Mendoza con las acciones en baja, para enfrentarse con el equipo del momento, un Boca que venía goleando rivales casi sin despeinarse.

A diferencia de otras oportunidades, Central cedió el protagonismo. Casi no lo discutió. Y no puede negarse que el rol de partenaire le sentó muy bien al Canalla. Así, el equipo de Montero salió a bancar la parada con un 4-4-2 apretado, achicando espacios entre las líneas. Y aunque no pudo evitar que Boca maneje la pelota, al menos lo incomodó.

En ese contexto, el partido se hizo chato, sin acciones de riesgo. Y Central empezó a buscar sus chances a partir de acciones con pelota detenida. Y en una de las primeras que dispuso, sobre los 25 minutos, apareció la tan esperada pegada de Gil, que asistió a Martínez para que convierta.

Tal vez inconscientemente, en ventaja, Central retrocedió unos metros en el terreno. Además, no tuvo capacidad para defenderse a partir de la posesión, dividió el balón casi sistemáticamente. Esta conjunción de factores le permitió al xeneize acercarse peligrosamente, al menos un par de veces, hasta el arco del Ruso Rodríguez. Pero le faltó precisión en los metros finales.

Para el complemento, Central buscó sacarle ritmo al trámite desde el minuto inicial. Demoró en cada situación que se presentó y buscó cortar el juego. Sobre los 20, Montero decidió reforzar la marca del 4-4-2 y mandó al terreno a Elías Gómez para jugar de volante izquierdo en lugar del poco productivo Colman. Gil pasó a jugar más cerca de Martínez, por el centro, tal vez buscando mejorar la posesión. Pero el trámite no cambió.

Boca, apurado y sin luces, buscó acercarse hasta el arco del Ruso Rodríguez. Pero chocó contra el orden defensivo auriazul.

Central se quedó con un triunfazo en Mendoza. Una victoria tranquilizadora que llegó en el momento justo…

A Montero lo bancaron en cancha

EDICIÓN IMPRESA

Subir

Diseño y desarrollo Departamento Sistemas Diario EL Ciudadano & La Gente