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Caso Orgaz: según perito, “el mecánico conducía a 107 kilómetros por hora”

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    Los magistrados escucharon ayer el testimonio de un perito, ingeniero mecánico. Juan José García

En la tercera jornada del juicio oral que se sigue contra Juan Carlos Schmitt la Fiscalía y la defensa se enfrentaron en un duelo retórico ante los testigos técnicos. El testimonio de un ingeniero mecánico resultó clave para determinar la dinámica del siniestro. La velocidad promedio del Audi al momento del impacto fue calculada por el perito en 107 kilómetros por hora. Para el profesional el punto de colisión con la moto se produjo en la mano de circulación contraria a la del Audi. Otro dato que sumó fue la condición de la calle Río Negro – arteria de doble mano en la que se produjo el choque–, está asfaltada con parcelas de hormigón armado. Evaluó que la unión de las parcelas no coincide con la línea divisoria de ambos sentidos de circulación. A lo que agregó que la arteria no está demarcada. El próximo lunes a las 18 el tribunal –a cargo de Raquel Cosgaya, Gustavo Pérez de Urrechu y Rodolfo Svala– hará una inspección ocular en el lugar del hecho.

El último testigo del día fue un ingeniero mecánico que trabaja en el gabinete criminalístico de la Policía. Estuvo a cargo de la pericia mecánica, y explicó la dinámica del siniestro. Para el profesional la moto circulaba por Río Negro hacia Garzón y el auto en sentido contrario por la misma arteria. Concluyó que el auto se cruzó de carril y cuando volvía a su mano se produjo el impacto. La moto se incrustó en el Audi y colapsó, fue despedida hacia la ochava – donde se juntan Pérez Bulnes y Campbell con Río Negro– golpeó con el cordón y se detuvo a unos metros. Mientras que el auto, en proceso de frenada, subió a la vereda, golpeó una columna que diseccionó y se detuvo en el siguiente poste, afirmó.

El auto tenía un primer impacto en la zona frontal, izquierda. Otro en la zona frontal media, producto de un segundo impacto contra la columna. La moto tenía el golpe en la parte frontal por lo que no pudo determinar cuál fue el vehículo embistente. En cuanto al auto, ensayó un balance energético para calcular la velocidad mínima que tuvo al momento de la colisión. Para ello tuvo en cuenta la huella de frenada posterior al impacto –el perito de planimetría determinó su medida en 38,20 metros–,  donde quedó la moto tras el impacto –dijo que a 45 metros del lugar de choque– y  el impacto del auto contra la columna.

Con estos elementos obtuvo una velocidad mínima de 107 kilómetros por hora, en una franja que puede variar entre los 105 a 110 kilómetros por hora. Para determinar la zona de impacto siguió las huellas de la frenada que es posterior al choque. Teniendo en cuenta esas huellas y el resto de elementos recabados en el lugar concluyó que si bien la marca de frenada está sobre la mano de circulación del auto la zona de colisión fue en la mano contraria, es decir en la que circulaba la moto.

El defensor Ignacio Carbone preguntó si el impacto pudo producirse en el carril por donde circulaba el Audi. Para eso el auto debió circular a muy baja velocidad y la moto a la velocidad del auto, contestó; “y para que la moto tenga la energía de un Audi a 100 kilómetros por hora tendría que circular a 1.600 kilómetros”, agregó.

Respecto a la calzada dijo que cuenta con parcelas de hormigón armado, que esos bloques se unen en medio de la calzada, y marcan una línea aunque al medir la calle el perito determinó que la marca que existe en el pavimento no es la mitad de ambas manos. En el carril que va de Garzón hacia Provincias Unidas la línea que marca el hormigón armando está corrida hacia la izquierda, explicó. Hacia los árboles que están en la vereda, graficó. Y aclaró que en la diagonal no hay demarcación.

Un punto que no pudo determinar es la trayectoria exacta de la moto y la velocidad que traía previa a la colisión. Con la trayectoria posterior de los vehículos concluyó que la moto circulaba por la diagonal en dirección a calle Garzón. En cuanto a otras posibilidades dijo que pueden existir pero trabajó sobre la “más probable”.

El perito que realizó la planimetría sumó algunos datos. Tomó como punto de partida la frenada. El auto quedó a 44,60 metros y el tren delantero de la moto lo ubico a 75 metros de la frenada. Dijo que la irregularidad del pavimento, que según la teoría fiscal el acusado esquivó cuando se produce la colisión, tenía 4,80 metros por 1,50 metro.

El médico forense que realizó la autopsia explicó las lesiones y amputaciones que sufrió la víctima.

Y también declaró la persona que le vendió el Audi al mecánico, un día antes del choque, según el boleto de compraventa. Además algunos vecinos que apuntaron contra el mecánico. Dijeron que era habitual verlo circular a alta velocidad por la diagonal.

El 31 de marzo de 2016 Carlos Orgaz trabajaba como cadete en un bar de zona oeste. Salió con un pedido y en la diagonal Río Negro y la intersección con las calles Pérez Bulnes y Campbell fue embestido por un Audi TT conducido por un mecánico del barrio. Orgaz sufrió heridas fatales y su cuerpo resultó mutilado. Veinte minutos después falleció en el hospital.

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