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Aseguran que los alquileres suben menos que otros rubros

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    Juan José García
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    Juan José García

Según un trabajo realizado por la Federación Inmobiliaria Argentina (Fira), el valor de los alquileres en los últimos seis años se incrementó en Rosario por debajo de los índices salariales, los precios que la elabora la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) y la nafta. El informe se conoce luego de que una ONG local denunciara hace 15 días que entre diciembre 2013 y 2015 hubo un “fuerte” y “excesivo” aumento en las rentas, que en algunos casos llegó al 73 por ciento en ese lapso.

El trabajo que realizó la Fira estudió el “comportamiento de precios relativos” de los alquileres desde el primero de enero de 2010 al último día de 2015.

En el caso de la comparación con el índice de precios de la CAC, lo que se buscó es estimar el incremento de los costos reales de las viviendas.

En tanto, para cotejar con los salarios, se tomó como referencia la evolución del sueldo de un empleado de comercio categoría administrativo “C” debido a que allí se encuentra el ingreso promedio de los trabajadores de uno de los sectores de la economía que ocupa a la mayor cantidad de personas y tiene un fuerte impacto social.

Finalmente, con la elección de la nafta súper como otro parámetro, se intentó tomar un valor de referencia por fuera del sector inmobiliario.

Con todo, por el lado de los alquileres se ubicó como unidad de análisis al crecimiento que tuvo el costo mensual de los departamentos estándar de uno y dos dormitorios en el centro con una antigüedad menor a 15 años.

El trabajo no entrega porcentajes de aumento concreto en ninguno de los cinco ejes de evaluación. Pero concluye que la suba en las rentas inmobiliarias estuvo marcadamente por debajo del resto.

Lo que más se incrementó –siempre según el relevamiento de Fira– en los últimos seis años fue el sueldo de los empleados de comercio, el índice de precios de la construcción y la nafta, en ese orden.

“Nosotros no negamos que hoy haya que destinar un monto mayor para el pago de un alquiler que en 2010. Lo que sí decimos es que hay una merma en la capacidad de ahorro para buena parte de la población por el aumento de precios en el resto de la economía. Sobre todo en la canasta básica, lo que incluye el litro de leche, el kilo de pan, la medicina prepaga. Lo que sucede es que esto no lo incluimos en el informe porque no hay estadísticas que den certezas sobre estas subas”, señaló ayer en diálogo con este medio Javier Grandinetti, el titular de la Fira.

El relevamiento también menciona que en los últimos diez años no se produjeron cambios en los porcentajes de honorarios –según Grandinetti, para los contratos de alquiler sigue siendo del 5 por ciento– y gastos cobrados a los inquilinos, a excepción de los impuestos por sellos que en Santa Fe subieron en noviembre de 2014.

Más flexibles

El trabajo remarca además que los requerimientos de garantías se siguen flexibilizando. Según la Fira, a principios de 2010 se requería como condición de garantía dos propiedades en el 85 por ciento de los casos. Mientras que en la actualidad esa exigencia se solicita “sólo” en el 40 por ciento de los contratos, reemplazándose en muchos casos por recibos de sueldos.

Grandinetti evitó mencionarlo, pero el informe que dio a conocer a este diario surge en respuesta a una investigación (también publicada por El Ciudadano) que trascendió a principios de año y realizada por la Concejalía Popular, una ONG de la ciudad que trabaja desde hace tiempo en torno a las problemáticas vinculadas con la vivienda.

Allí se denunciaba que entre 2013 y 2015 hubo un “excesivo” aumento en los alquileres.

De acuerdo a ese relevamiento, en las propiedades de un dormitorio céntricas la suba promedio fue del 72,6 por ciento, mientras que en el macrocentro se ubicó en el 73,9 por ciento y, bastante menos, un 59,4 por ciento, en los barrios. En concreto, mientras en diciembre de 2013 un alquiler tipo en el centro costaba alrededor de 2.200 pesos, dos años después ese número se elevó a unos 3.800 pesos.

En cuanto a los departamentos de dos dormitorios, el aumento general durante esos dos años observado por la Concejalía Popular alcanzó el 67,7 por ciento.

“Las cifras son elevadísimas si, además, se tiene en cuenta todo lo que hay que pagar para iniciar un contrato, como los sellados, gastos de comisión de la inmobiliaria y la revisión de garantías”, afirmó por entonces Nire Roldán, el titular de la Concejalía Popular.

El año se vino con un 25%

Desde la Federación Inmobiliaria de la Argentina (Fira) también mencionaron que la renovación de alquileres arrancó este año con incrementos promedios que rondan el 25 por ciento.

La suba que describen los agentes inmobiliarios se enmarca en la reciente devaluación del peso y un reacomodamiento de precios muy fuerte en varios sectores de la economía local desde fines de diciembre a hoy.

Sin embargo, para Grandinetti, de la Fira, ese marcado aumento no hace mella aún en el sector.

“Lo que sucede es que en el rubro inmobiliario los aumentos tienen que tratar de mantenerse en un marco de sustentabilidad para las dos partes. Que sea factible de pago para el inquilino y también le dé continuidad al propietario. Si en el transcurso del año mejora el ingreso de los inquilinos se recompondrán los costos. Pero al día de hoy la situación es ésta”, describió el dirigente.

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