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Apagón contra las quejas: la Aduana ya no informa sobre las importaciones que autoriza

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Que no se sepa aunque se sienta. La Aduana nacional suspendió la información oficial sobre importaciones justo cuando empresarios de varias ramas industriales e incluso productores primarios acumulan quejas ante el ingreso indiscriminado de artículos del exterior, que hacen bajar persianas y perder puestos de trabajo. La estadística puesta en stand by es necesaria para los privados pero también para las políticas públicas. El Observatorio de Importaciones de Santa Fe tuvo que suspender el informe previsto para este mes ante el “apagón”, que esperan transitorio pero consideran “extraño”. Lo que ahora brillan por su ausencia son los datos que dan consistencia a los reclamos de cambio de rumbo económico que elevan industrias y gobiernos locales a la Nación.

Como ocurrió con el Indec, uno de los argumentos del gobierno central para interrumpir los números del comercio exterior –sin fecha de reposición cierta– es la revisión de metodologías y sistemas informáticos por parte de la Aduana. No es la única explicación que volcaron de manera informal. Algunas cámaras empresarias escucharon de la dependencia superior, la Afip, otra excusa: la información completa de las compras externas, con las identidades (Cuit) de los importadores incluida, viola el secreto fiscal y ya no será liberada. No entendieron por qué, si es así, tampoco se difunden las cifras de autorización para el ingreso de productos extranjeros desagregadas según las posiciones arancelarias, para que cada sector sepa a qué atenerse.

El observatorio, sin insumo

El nuevo apagón estadístico golpeó de lleno en una herramienta impulsada por el gobierno de Santa Fe para medir el impacto de las políticas nacionales sobre el entramado productivo local: el Observatorio de Importaciones, en el que participan los privados. El ministro de la Producción, Luis Contigiani, les pidió a sus responsables que postergaran la fecha del informe mensual correspondiente a agosto a la espera de las cifras oficiales.

“Nos dijeron –desde la Aduana– que era temporario, que estaban revisando los sistemas de carga de datos, y que cerraban el acceso a la información de lo que se autoriza a importar. Estamos preocupados, porque se nos cerró una fuente oficial justo a días de realizar una nueva presentación”, confirmó a El Ciudadano Sergio Buchara. Es el director del Observatorio santafesino, y considera “extraña” la decisión nacional. Contigiani ya les pidió posponer 15 días la fecha del último informe.

Algunas cámaras industriales indicaron a medios porteños que en sus rubros sufren el cese de información de la Aduana desde el 21 de julio último. “No sabemos cuándo se va a normalizar y cuándo tendremos información”, lamentó Buchara. “Estamos recibiendo demandas de empresas y cámaras y desde la provincia les pedimos paciencia hasta que tengamos de nuevo las cifras”, agregó el funcionario. La preocupación se entiende: las importaciones sin trabas ponen en jaque varios nichos productivos de la región, como el del calzado en Acebal o el del mueble en Cañada de Gómez. El ingreso sin atisbo de protección de material ferroviario o autopartes quebró la continuidad de fábricas como Rioro o Mefro Whells, por ejemplo, por impacto directo o por dar el justificativo a los empresarios para retirarse del negocio. Hasta los productores primarios están contra la pared por la escalada de compras externas de alimentos.

A contrapelo del mundo

Las recomendaciones internacionales sobre normas de fiscalización del comercio exterior incluyen la difusión libre de la información que ahora el gobierno nacional clausuró. Es un reaseguro de transparencia y una herramienta para combatir el delito económico, pero también un control ciudadano sobre las políticas públicas ante casos de dumping (subsidios estatales de algunos países para que sus empresas copen el mercado de otros). Esto último es lo que denuncian empresarios santafesinos. “No hay con qué darles, te bajan los precios hasta niveles que no se entienden, no hay lógica de mercado ni de productividad, es una estrategia para hegemonizar el mercado local, y lo pueden hacer si el Estado los deja”, había dicho un fabricante de muebles de Acebal a este diario sobre la “competencia” china en el rubro.

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