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Abrazo solidario en la escuela Lola Mora por la extrema violencia vivida en la zona

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    La escuela está ubicada en Rouillón y Biselli. Y en los últimos días fue noticia por varios hechos fatales. Juan José García

Cinco muertes en una semana. Todas ocurrieron cerca de la misma zona y en el mes de julio: cerca de la escuela Lola Mora ubicada en Biselli al 5700, entre Rouillón y Espinillo, en la zona oeste de la ciudad. Es por ello que ayer a la tarde se realizó un abrazo solidario en la puerta del establecimiento.

La convocatoria la habían lanzado madres, padres, autoridades, docentes e integrantes del establecimiento. El caso más resonante fue la muerte de un joven de 20 años ocurrida el pasado 24 de julio.

“No era alumno de la institución. Era hermano de una alumna y novio de otra chica que viene a la escuela en el turno vespertino. Sucedió cuando la estaba esperando a la salida”, indicó la docente Verónica Montanari en diálogo con El Ciudadano.

Además del reclamo por la falta de presencia policial, el abrazo fue para pedir por la falta de políticas integrales de urgente necesidad para la comunidad educativa y para el barrio.

Verónica contó que la escuela se encuentra en una cortada y “es muy oscura”.

“Reclamamos que haya más luces en la zona, y también por el servicio de transporte urbano de pasajeros. No puede ser que el 110 deja de entrar al barrio a las 21.30 y después de la 1 de la mañana directamente no pasa ningún colectivo”, expresó la docente.

La mujer también aclaró: “Este abrazo solidario fue importante para nosotros, para poder visibilizar qué es lo que está pasando en el barrio todo los días. No sólo se resuelve con la presencia de más policías en el lugar, hay que generar espacios recreativos para los chicos, espacios culturales. Opciones para que puedan imaginarse tener otro tipo de vida, frenando la violencia extrema que acá está totalmente naturalizada”.

Reunión con Educación

Verónica también contó a este diario que ayer en horas de la mañana estuvieron en reunión con autoridades del Ministerio de Educación. Allí contaron la delicada situación que atraviesan.

“Ya venimos haciendo reclamos al ministerio y al equipo socioeducativo. Y hasta ahora tuvimos muy pocas respuestas o no acordes a los tiempos que requiere la comunidad. Les pedimos apoyo para el cuerpo directivo y los docentes”, dijo la mujer.

“Nosotros tenemos miedo, no podemos ni hablar; pero necesitamos trabajar juntos para articular cómo fomentar el cambio de situación en el barrio y en la comunidad educativa”, agregó Montanari.

Desde Amsafé Rosario también se solidarizaron y participaron del reclamo “para impedir la naturalización de la violencia que sufren hoy de manera extrema los barrios y reclamar por las mejores condiciones para enseñar y aprender en las escuelas”.

Una muerte que dolió

La muerte ocurrida el pasado 24 de julio sacudió a la comunidad educativa. El hecho se precipitó cuando un muchacho fue a buscar a su novia al colegio y se trenzó en lucha con otro pibe, de 20 años, quien en el forcejeo lo mató de un disparo en el rostro.

La Policía llegó poco después, encontró a Pedro Tejeira malherido y lo llevó al hospital. Dos horas después murió.

El muchacho que disparó se cruzó en la puerta del colegio con Pedro, con quien tenía problemas desde hacía un tiempo.

Tejeira vivía en bulevar Seguí y las vías, a unas ocho calles de la escuela Lola Mora. Dos años atrás, había sido mencionado en el crimen de Brian Emanuel Sosa, quien murió apuñalado en una riña en la zona de Puente Gallegos, el 24 de octubre de 2015.

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