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A la Lepra se lo empataron en el final


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    La Lepra jugó un muy buen partido, pero no lo definió cuando pudo y lo terminó pagando carísimo. Juan José García

Un descuido en el último minuto lo privó a Newell’s de conseguir una merecida victoria. La Lepra tuvo una de las mejores producciones del torneo, pero no definió el pleito cuando pudo y pagó muy caro una desatención defensiva. Fue 1-1 con Lanús, que al menos tuvo como premio regresar al quinto puesto de la tabla, que hoy le está otorgando un lugar en la próxima Libertadores.

El planteo de Vojvoda fue perfecto. Cortar el circuito de Lanús en el inicio, con una presión alta e intensa que provocó errores y desprolijidades en los jugadores granates. La visita estuvo incómoda, mucho más cuando Scocco le robó un balón a Pelletieri y habilitó a Fertoli para que definiera con jerarquía para adelantar a la Lepra cuando apenas iban 3 minutos.

El DT leproso tuvo el mérito de darle energía a un equipo que venía golpeado. Y ese aire renovado se lo dieron los pibes. El doble cinco Elías-Rivero ganó la batalla del medio y dejó a Román Martínez, Nicolás Aguirre y Silva sin recursos para generar peligro a Pocrnjic. Y cuando Lanús pudo pasar esa línea de asfixia, la defensa leprosa se encargó de minimizar la tarea de Sand, anulado por Escobar, y Laucha Acosta, que perdió toda la tarde con Valenzuela a punto tal que el DT Almirón lo cambió de punta en el complemento.

Pero para que la faena fuera completa faltó terminar con el rival cuando pudo. Y ahí es donde Newell’s falló. Figueroa se perdió un “gol hecho” de frente a Andrada; Nacho fue demasiado sutil cuando picó una pelota que pedía remate firme; y Amoroso se enredó cada vez que entró al área con ventaja.

Por lógica consecuencia del esfuerzo, la energía fue mermando y Lanús se empezó a acercar. Sin peligro cierto, salvo un cabezazo de Aguirre que provocó una gran atajada de Pocrnjic.

Y ahí faltó recambio. Salió San Román y entró un Formiliano falto de tiempo y distancia, y Quignon se arrastró los apenas quince minutos que estuvo en cancha.

Y llegó el minuto fatal. Un pelotazo al vacío que Formiliano no se animó a pelear, un centro de Acosta preciso y un cabezazo de un Braghieri que sorprendió a todos en el área y sentenció el empate. Un golpe duro, inesperado. Un castigo demasiado grande para un equipo que hizo mérito para irse con una victoria. Pero no siempre el fútbol se rige por la justicia, Newell’s más que nadie debería saberlo.

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