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A la caza de la falsa amenaza

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    Algunas de las llamadas fueron hechas desde teléfonos celulares con característica de Capital Federal.

El contador sigue avanzando. Ayer la Policía recibió 16 nuevas amenazas de bomba en escuelas. Todas fueron falsas. En 3 días hábiles fueron más de 50. El fiscal que investiga el caso, Gustavo Ponce Asahad, dijo que identificaron 20. La mayoría son de Rosario. Algunas tienen el prefijo 011 de Buenos Aires. Si quienes las hicieron son adultos, los acusarán de intimidación pública, un delito que tiene penas de entre 2 y 6 años de prisión. Y si son menores, serán problema de la Justicia juvenil. El fiscal no descartó hipótesis, incluida la de que sea parte de una maniobra política. El Ciudadano enfrentó la idea con cuatro centros de estudiantes de la ciudad. Piensan que son bromas o grupos de chicos que quieren salir antes. Organizarán charlas y visitarán cada aula para concientizar sobre la gravedad del delito. Al cierre de esta edición la Justicia incautó un teléfono celular que podría estar vinculado con al menos una amenaza.

Bromas pesadas

En el Instituto Politécnico cursan cerca de 1.500 estudiantes entre el nivel secundario y terciario. Fueron de los primeros colegios en recibir falsas amenazas. Entre el segundo cuatrimestre de 2016 y el primero de 2017 recibieron 27 denuncias. Algunos días llegaron hasta ser dos o tres. Desde el centro de estudiantes organizaron una sentada y pasaron por todos los cursos para explicar la situación y las consecuencias. Hoy celebran no entrar en la lista de las escuelas amenazadas. “Quedamos traumados y hasta ahora no tuvimos ninguna. Nos llamó la atención que las amenazas fueron en épocas donde no hay exámenes ni cierres de notas. En julio fueron las cuatrimestrales y no hubo ninguna amenaza”, dijo el presidente del centro de estudiantes del Politécnico, Agustín. Para el estudiante los llamados son de los alumnos que recurren a la vieja broma para zafar de un examen o de entregar un trabajo práctico final. Pero en la escuela circula otra versión: alguien por fuera de la comunidad educativa hace las llamadas para generar malestar. “Los directivos dicen que son personas ajenas. No coincido. Siempre son las mismas escuelas del centro. Hubo algo medio pandémico cuando encontraron una salida fácil para escapar de una prueba o salir 40 minutos antes de una clase”, agregó.

La escuela Rivadavia recibió una amenaza la semana pasada. Para Nahum, el presidente del centro de estudiantes, hay dos factores: la época de exámenes y el momento electoral local y nacional. “Puede ser una mezcla de efecto contagio en época de trimestrales, pero también se puede entender por el momento político que se opera externamente donde no queda bien que haya chicos en la calle”, supuso.

En el Superior de Comercio recibieron un llamado anónimo en la mañana de ayer, que se sumó a los 5 o 6 que llegaron desde el inicio de clases. Horas después, encontraron un celular sin batería ni chip ni carcasa tirado en el patio de la escuela. Trataron de dar con el dueño, pero no tuvieron suerte. Para el presidente del centro de estudiantes es sospechoso que todos los llamados sean de mañana cuando hay exámenes. Por eso no descartan que el responsable sea un alumno de ese turno, aunque en la escuela hay quienes hablan de alguien externo. “En la escuela les parecía que las hace una sola persona con un fin en común. No comparto. Son siempre a la mañana, cuando hay algún curso que rinde”, contó Ignacio, desde el centro de estudiantes. Para él, los alumnos no están preocupados por las amenazas. Lo toman con naturalidad y hasta se sacan fotos en la puerta de la escuela. Desde el centro de estudiantes evalúan organizar una jornada de concientización donde asistan todos los alumnos para explicarles la gravedad de la situación.

Otra de las instituciones amenazadas ayer fue el Normal 1, de Entre Ríos y Mendoza. Los alumnos fueron evacuados a las 11 y volvieron a clase a las 13 cuando la Brigada Antiexplosivos dio el visto bueno. “Siempre fue por pruebas. Esta semana es cierra el trimestre y hay muchas entregas. También es posible que sea en contra del gobierno, pero creo que hay otras formas para oponerse que estos llamados”, marcó Mateo, el presidente de estudiantes de la institución.

Ayer hubo 16 alertas anónimas en los colegios Salvador Maza, Técnica 5, Colegio Los Ángeles, Técnica 7, Colegio Del Huerto, La Salle, Normal 2, San Antonio, Normal 1, Técnico Santa Fe, Escuela Solís, Instituto Zona Oeste, Luceo Avellaneda, Colegio San José, Escuela Superior de Educación Artística y escuela nº 49.

Compleja

El fiscal Gustavo Ponce Asahad remarcó que se trata de un delito de gravedad. Los identificados con más de 18 años afrontarán un proceso penal con penas que van entre los 2 y 6 años de prisión. En caso que sean menores, serán derivados a la Justicia juvenil y podrían obligar a los padres a afrontar el costo de los despliegues de las fuerzas de seguridad. Si encuentran un explosivo la pena se agravará entre 3 y 10 años. “La Fiscalía acusará por intimidación pública. Es un delito excarcelable. Para los casos que impute voy a pedir una medida cautelar”, explicó Ponce Asahad. El fiscal investiga todas las llamadas recibidas, incluidas las que llevaba el fiscal Fernando Rodrigo. Dijo que esperan novedades y que la cantidad de llamadas se da por un “efecto espejo”.

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