Conciertos

Agualuna: tres mujeres en plena alquimia

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    Myriam Cubelos, Vanesa Baccelliere y María Eugenia Vadalá integran Agualuna, trío que presenta su primer disco, titulado “Cantan las mujeres que cantan”.

El agua y la Luna se atraen, se afectan. “Las mujeres somos agua: está la figura de Yemanyá para los brasileños, que viene de África, donde el agua es algo muy conectado con la madre, con la mujer que acerca orillas. El agua es blanda pero poderosa, hasta incluso más poderosa que el fuego. La luna afecta y condiciona al agua, nos afecta a las mujeres”. Así explicó Vanesa Baccelliere el nombre del trío que integra junto a Myriam Cubelos, una de las voces referenciales de la ciudad, y María Eugenia Vadalá. Agualuna comenzó a gestarse el Día de la Mujer de 2014; ellas, cantantes, compositoras e instrumentistas de gran recorrido en la ciudad, no lo sabían pero un concierto especial para el que Cubelos y Baccelliere fueron convocadas junto a otras vocalistas, sembró la semilla.

Agualuna presentará el disco Cantan las mujeres que cantan este viernes, a partir de las 21, en el Distrito Siete, de Ovidio Lagos 790

El trío lleva consigo un mensaje de lucha, de autoras como Eladia Blázquez, María Elena Walsh o Violeta Parra, e incorpora nuevas composiciones a un repertorio que habla de la mujer que lucha, de esa que “no les conviene a ciertos Estados o no les conviene a ciertos mercados”, dijo Baccelliere, quien también forma parte de agrupaciones como Girda y los del Alba.

La formación lleva un mensaje sin grandes complejidades, “con palabras simples, en ritmos simples, abordadas con mucho respeto”, según definió la cantante al repertorio que incluye temas como “Ya me voy yendo” de Eladia Blázquez, o “Qué he sacado con quererte” de Violeta Parra, y que se vio plasmado en su primer disco, Agualuna, cantan las mujeres que cantan.

Además de lo simbólico de la Luna, del agua y de algunos temas nuevos que hablan de la ciudad y la familia, en el disco hay un mensaje “que se ve reflejado en el tema diez”, explicó Baccelliere. “Viernes de Salamanca”, de Ana Robles, habla de las brujas. “Las mujeres han sido coartadas desde siempre, desde la edad media, donde estuvo la famosa quema a manos de la Iglesia, del poder. Los reyes, la nobleza, coartaron ese movimiento femenino que tenía que ver con que las mujeres empezaron a leer, a instruirse, a investigar, a hacer esas benditas alquimias en las que quedaban como hechiceras porque fundían materiales, metales. Hubo una cabeza a la que no le dio para entender que no estaban tratando de unir parejas, que estaban muy lejos de eso. Pero la Iglesia lo vio como una amenaza muy grande y empezó la quema”, relató. Y lo emparentó con el proyecto musical que llevan adelante: “Tiene que ver con eso; con unas mujeres que no son las que les convienen a ciertos Estados o no les conviene a ciertos mercados. Si no que es tan vital, tan inteligente, tan parecida y tan diferente al hombre. Una mujer que puede ser un peligro, por qué no, a lo establecido, porque descoloca. Lo que pasa es que cuando hay ciertas cosas que están tan arraigadas, tan enquistadas, y hay ciertas personas que tienen beneficios en eso, obviamente no van a querer que cambie porque implica una perdida”, opinó.

“De esa mujer es de la que hablamos cuando hablamos de María Elena Walsh, de Violeta Parra, de Elizabeth Morris, de Chabuca Granda. Todas mujeres que se han levantado en momentos de mucha opresión y han podido decir inmensas verdades, poderosas como todas las verdades. Por eso es «cantan las mujeres que cantan» porque queríamos cantar a mujeres. Seguir llevando esa voz que tuvieron otras cantantes en nuestras voces”, dijo la también compositora.

El material cuenta con arreglos de las artistas que integran el trío y la colaboración de los músicos Juancho Perone (percusión), Marco Bortolotti (bajo), Andrés Tritten (guitarra), Gabriel Vallejos (acordeón), Romina Vega Soto (cello) y la actuación de Vica Bevacqua (danzas).

“Son temas que siguen vigentes y seguimos en esta lucha”, postuló Baccelliere. Los debates, las marchas, las reflexiones son cada vez más evidentes, aunque las cosas siguen sin cambiar de manera estructural. “Me pasan dos cosas: por un lado, tengo la esperanza de la sorpresa. Me da la sensación de que estamos yendo a un lugar que, felizmente, desconozco. Pienso que puede haber un cambio social en relación con estos roles tan nocivos y tan antiguos; me da la sensación de que estamos yendo hacia algo más luminoso que quizás desconocemos. Eso, desde el presentimiento, desde la intuición. Por otro lado, si tengo que guiarme por lo que veo, siento que por más que haya movimiento, luchas y banderas que se levantan en detrimento de estas cosas tan arcaicas y destructivas, estamos lejos. Las mujeres que mueren, los derechos que son callados, los sueldos que todavía son diferentes. Me parecen cosas que están muy lejanas para pensar en convivir en igualdad”, expresó.

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