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Cuando la traición viene desde el círculo más íntimo

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A Lorena la querían todos. Sus amigos, sus colegas, sus clientes. Los mismos que más tarde la acusaron de abusar del afecto y la confianza para quedarse con sus ahorros que bien podían ser de la venta de propiedades, indemnizaciones laborales o préstamos bancarios. Así se desprende de la primera causa judicial que recayó sobre la abogada de 40 años interpuesta por una mujer de 78, de muy bajos recursos, que le confió el dinero que la misma letrada le había cobrado de un seguro. En su descargo, la jubilada dijo que la quería “como a una hija” y que por eso no dudó cuando le ofreció que invirtiera ese dinero en una mutual de Manuel Ocampo, localidad del partido bonaerense de Pergamino de donde es oriunda la profesional. Mucho menos se imaginó que esa relación terminaría en una demanda por estafa en la que Lorena R. fue procesada en diciembre de 2010. Durante la investigación surgieron decenas de declaraciones que develaron que no se trataba de un hecho aislado. Colegas y amigos de la imputada dijeron haber caído en la misma trampa, lo que motivó que la Fiscalía actuara de oficio y pidiera que se desglosen los casos en causas penales separadas. El nuevo expediente tiene como víctima a una abogada de 39 años que mantuvo una prolongada amistad con su colega, a quien le reclama una suma cercana a los cien mil pesos.

Por esta causa, la fiscal Cristina Herrera llamó a indagatoria a los abogados Lorena R. y Leonardo G. quienes no se presentaron, por lo que serán citados nuevamente tras el receso judicial. Según trascendió, la víctima es Griselda S., una abogada que mantuvo una estrecha amistad con la acusada por más de 15 años, período en el que compartió los momentos más trascendentes de su vida. Se graduaron, la ayudó a preparar su boda en 2003, fue de su círculo más íntimo las dos veces que fue madre y compartieron navidades y cumpleaños durante más de una década.

En el marco de ese vínculo casi familiar y ante el ofrecimiento de un crédito hipotecario con destino libre, Griselda quiso aprovechar la oportunidad para invertir en el negocio que le confió su amiga. Así fue que en 2007 hipotecó su casa por una suma cercana a los cien mil pesos, lo que significó el fin de una amistad y una deuda que terminará de saldar en 2017, por la que no obtuvo ni un solo centavo.

Dos años después, en 2009, ante los constantes reclamos sin respuestas y con la trascendencia pública de la estafa de la jubilada, Griselda logró que Lorena le firmara un convenio de reconocimiento de deuda, en el que salió como garante René C., pero que según la acusación terminó como una doble estafa, porque tampoco se cumplió. Para entonces, más de diez personas que testificaron en la causa de la mujer de 78 años relataron situaciones similares, en lo que se estima fue una fraudulenta mesa de dinero por la que circularon varios millones de pesos.

“Son hechos distintos pero todos con el mismo modo de operar y el mismo discurso, una supuesta mutual para la que ella trabajaba desde la localidad de Manuel Ocampo. Te decía que si le prestabas dinero te devolvía un diez por ciento mensual, pero con el tiempo descubrimos que era un negocio que no existía. Siempre lo hacía con gente muy cercana y pedía que no se lo hablara con nadie”, dijo una de las damnificadas que pidió reservar su identidad para no entorpecer la investigación penal.

“Tiene una habilidad realmente para aplaudirla. No estamos hablando sólo de una jubilada, de recursos humildes y semianalfabeta, el resto somos todos profesionales y caímos en la misma trampa. Hasta da vergüenza contarlo”, agregó la mujer quien expresó: “No había razones para dudar de ella. Cuando la causa sale en los medios, empezamos a descubrir que no éramos los únicos estafados. Ahí es cuando la fiscal pide el procesamiento y al mismo tiempo que se abran causas por separado”.

La fiscal Herrera explicó que la nueva investigación surgió de los testimonios de la causa principal, y no descarta que se sigan desglosando casos. “Pedí que se citara a indagatoria a dos abogados para interrumpir la prescripción, por hechos que surgen de testimonios de la causa principal. Pero no se presentaron y hay que volver a citarlos”, dijo la funcionaria judicial.

“Confianza ganada”

Lorena R. fue procesada por el juez de Instrucción Juan Andrés Donnola, en un fallo que fue confirmado por la Cámara de Apelaciones y que se encuentra en su etapa final en el Juzgado de Sentencia 8ª, a cargo de Carlos Carbone. “En la causa se ha probado por distintos testimonios que manifiestan en forma reiterada cuál era la operatoria que llevaba a cabo la inculpada para poder recepcionar el dinero de la víctima, y de otras personas y que una vez que se producía esta circunstancia ese dinero o sus intereses dejaban de aparecer o en su caso de devolverse con las consabidas consecuencias”, reza un párrafo del procesamiento de Donnola, quien además resalta que “todas las acciones llevadas a cabo tuvieron como punto inicial la confianza ganada por la profesional”.

“Soy una persona honesta, de moral intachable y, como decía un profesor mío, de conducta prístina”. Así se expresó Lorena R. durante la primera declaración indagatoria, en la que dijo que no fue “partícipe, ni protagonista, ni parte de ningún ardid estafatorio”, agregó que la denunciante “no fue engañada en nada ni inducida a error” ya que se trató de “una simple cuestión civil y no penal” y acusó a “gente inescrupulosa” de aprovecharse e intentar extorsionarla con inminentes denuncias penales en su contra”. Por último, la abogada procesada dijo ser víctima, ya que había prestado dinero a un colega que se dedicaba a “este tipo de inversiones” con quien dice haber tenido una relación sentimental y clandestina. “Yo estaba enamorada de él”, sostuvo. Se trata de Leonardo G., quien fue citado a indagatoria en el marco de la nueva causa penal que investiga la fiscal Cristina Herrera.

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