Un robo frustrado, un ladrón con dos puñaladas y un comerciante demorado fue la secuencia vivenciada a media mañana de ayer en una lavandería de ropa del macrocentro rosarino. Cerca de las 10, el dueño del local ubicado en Riccheri al 700 fue asaltado por un hombre de 33 años que, a punta de cuchillo, le sustrajo el celular y las llaves de una moto que estaba estacionada en la puerta. Pero antes que el desconocido lograra escapar, el comerciante se trenzó en lucha y durante la pelea le propinó al menos dos puntazos, uno en el cuello y otro en la espalda. Malherido, el desconocido logró alejarse unos 200 metros hasta caer desvanecido, a la altura de Ovidio Lagos al 700. Al cierre de esta edición, el frustrado asaltante se encontraba internado en el Heca, en estado reservado y con custodia policial.
Al menos dos vecinos de la lavandería que desde hace poco más de un mes funciona en Riccheri 741 presenciaron parte de lo ocurrido y dieron testimonio a la Justicia, ya que pocos minutos después de ocurrido el hecho en el lugar se constituyó la jueza de Instrucción de la 2ª Nominación, Alejandra Rodenas, la fiscal Lucía Aráoz y varios uniformados de la Policía Científica, junto con agentes del Comando Radioeléctrico y la comisaría 6ª.
Los pesquisas recolectaron al menos dos testimonios en el lugar, uno perteneciente a una portera que trabaja en un edificio lindero con la lavandería y el otro a un vecino de la cuadra, y trataron de reconstruir el hecho ya que durante las primeras horas posteriores al violento episodio el dueño de la lavandería se encontraba perturbado y no había oficializado su versión de lo ocurrido en la seccional 6ª.
Si bien no trascendieron los pormenores, fuentes del caso dijeron que de acuerdo con las primeras impresiones Marcelo T., de 33 años, ingresó portando un cuchillo y con fines de robo a la lavandería y, una vez en el interior, amenazó al dueño para que le entregara dinero, el celular y las llaves de una moto que estaba estacionada sobre la vereda.
Cuando intentaba escaparse a bordo del rodado, una lucha tuvo lugar en la vía pública y el presunto ladrón fue el que se llevó la peor parte, ya que recibió al menos dos puntazos, uno en el cuello y otro en la espalda.
Malherido, el hombre corrió hasta la esquina, dobló por Córdoba y luego de andar una cuadra entera alcanzó a doblar hacia el norte por Ovidio Lagos, donde cayó desvanecido a los pocos metros. Fue su propia sangre la que marcó el rastro del recorrido, que terminó frente al ex cine Gardel, donde actualmente funciona un emprendimiento gastronómico.
Custodiado por el Comando Radioeléctrico el hombre fue trasladado en una ambulancia del Sies al hospital Clemente Álvarez donde quedó internado con estado reservado.
Un vocero del caso dijo que en su poder tenía las llaves de la moto y un celular, aunque no supo especificar a quién pertenecía.
La jueza Rodenas, en tanto, indicó que dentro de la lavandería se encontró un arma blanca y no descartó la existencia de otro elemento punzante, por lo que los policías recorrieron varias veces los escasos pasos que dio el herido antes de desvanecerse, aunque en una primera recorrida no hallaron nada.
El hecho es investigado por el Juzgado de Instrucción de la 2ª Nominación y la comisaría 6ª.










