El diagnóstico y la consulta precoz son fundamentales en la lucha contra la meningitis, una enfermedad de alta mortalidad pero prevenible por vacunación, que genera unos 500 casos al año en la Argentina, según datos suministrados por especialistas en el marco del Día de la Meningitis, que se conmemoró ayer.
El promedio semanal en el país es de ocho casos por semana, con una mortalidad de entre el 15 por ciento y el 20 por ciento y los afectados son en un 75 por ciento menores de 4 años, lo que la convierte en una de las enfermedades más graves en pediatría.
“Esos números y porcentajes, en Argentina no son muy diferentes de los de países desarrollados, ya que el porcentaje de mortalidad es similar al de Estados Unidos o Canadá”, dijo el jefe de Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Eduardo López.
Este médico también es presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (Sadip), y precisó que en los centros de alta especialización, como los hospitales de niños porteños, “la mortalidad ronda el 10 por ciento mientras en los países pobres, como los del África subsahariana está en el 25 por ciento”.
López enfatizó que es fundamental en esta lucha la vacunación y el diagnóstico y atención precoces, porque la peligrosidad de la meningitis es la rapidez con que el afectado cambia de un estado de salud a la enfermedad en sólo 24 horas, con el agravante de que la mayor tasa de incidencia se da en menores de un año.
“Argentina hizo un esfuerzo muy importante al incorporar al calendario de inmunización la vacuna contra el neumococo, que es el agente más causante de neumonía y meningitis, y desde enero se aplica gratis a todo el mundo”, comentó.
López señaló que “la vacunación desde hace 15 años contra el haemophilus influenzae B permitió controlar de manera significativa este germen, también causante de meningitis”.
Respecto de la tercera causa, el meningococo, sostuvo que “hay una vacuna cuádruple, que puede ser aplicada desde los nueve meses al niño, y aunque no está en el calendario sí se la puede aplicar como criterio de uso individual”.
Sobre el diagnóstico temprano, que debe ser responsabilidad de los padres, destacó que los síntomas en los niños son fiebre, irritabilidad, tendencia al sueño, convulsiones, fiebre, manchitas pequeñas de rojos vinoso en la piel, que se llaman petequias y son signos de gravedad y requieren una consulta muy precoz”.
Además del riesgo de muerte, advirtió, “la meningitis puede dejar secuelas serias en quienes la superan, como daño neurológico, hipoacusia y amputaciones de miembros, por lo que muchos chicos pierden dedos de las manos y los pies”.
La CoMO
El 24 de abril fue instaurado como Día Mundial de la Meningitis en 2009 por la Confederación de las Organizaciones de la Meningitis (CoMO), que trabaja conjuntamente con grupos de apoyo a pacientes y afectados por la enfermedad y organizaciones mundiales de salud infantil para la eliminación de la meningitis y la septicemia.
La entidad cuenta con 29 organizaciones afiliadas en 20 países y está presente en América, Europa, África y Asia Pacífico, según datos de la Sadip.
La CoMo está presidida por Bruce Langoulant, padre de un sobreviviente de un hijo con meningitis. “El Día Mundial de la Meningitis nos da la oportunidad de recordar a las comunidades que es una enfermedad que puede causar la muerte o incapacidad permanente en horas. La gente necesita saber los signos y síntomas, la importancia de un tratamiento urgente y el papel preventivo de las vacunas”, señaló Langoulant.
Este mensaje fue difundido a través del popular sitio de internet YouTube mediante un video producido por CoMO y apoyado por el laboratorio Pfizer, en el cual sobrevivientes de la enfermedad, médicos y familiares de personas afectadas se refieren a la necesidad de conocer los síntomas para prevenir consecuencias más graves.
“Juntos podemos detener la meningitis en todo el mundo”, es el mensaje que cierra el video, titulado “Si yo hubiera sabido entonces lo que sé ahora”, en el cual también se subraya que se trata de una enfermedad que no sólo ataca a bebés o a niños pequeños.











