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“Hoy el clásico se puede jugar sólo en un metegol…”

Por: Santiago Baraldi

La pasión por el metegol es proporcional a la del fútbol mismo. En cualquier lugar que haya una mesa de metegol, producirá el mismo encanto que una pelota en un potrero. Vista la cancha de arriba, manejar a los jugadores como si uno fuera el titiritero, colocar el pase justo para el delantero y que éste la ponga junto al palo a la velocidad del rayo y escuchar cómo golpea la pelotita en el chapón, provoca la misma alegría que un gol al fondo de la red. Cualquiera que haya jugado coincidirá que los mejores metegoles son los pesados, el secreto es que no se muevan. En Rosario, José Manteyga los fabrica de manera artesanal y hace 15 años los bautizó Cosmos. Sus metegoles han sido exportados a Estados Unidos, Australia, Francia y hace unos días recibió un mail de Vietnam por parte de interesados en sus mesas. Para calmar los nervios antes de subir al escenario, Joan Manuel Serrat pide tener un metegol Cosmos a mano, al igual que Leo Messi, que en los altos de su Fundación en calle Alvear al 1600, tiene el suyo, o David Nalbandian que jugó en Río Ceballos un campeonato con el metegol Cosmos.

— ¿Siempre se dedicó a la fabricación de metegoles?

—Toda mi vida estuve ligado a las máquinas de videojuegos, mesas de pool y metegoles, distribuyendo a locales del interior y de Rosario también. Incluso el local donde ahora armo los metegoles, estaba habilitado como salón de juegos y tenía mis máquinas pero era muy esclavo. Incluso entre las exigencias de la Municipalidad para habilitar el negocio estaba que había que contar con un psicólogo las ocho horas para contener a los chicos que podían pasarse cinco horas frente a una pantalla de videos muy violentos. Nadie cumplía con esto, pero finalmente lo cerré.

— ¿Y cuándo se largó a fabricar las mesas?

—Hace 15 años. Había unos metegoles que distribuía que se llamaban La Cancha, pero estaban los mejores, que los fabrica una familia que llegó de España, los García, se llaman Estadio y me propuse hacer la réplica exacta de un modelo que ellos ya no hacen, me llevó seis meses sacar la matricería idéntica. Lo llevo a fundir a un galpón aquí en Rosario, las partes de plástico la traigo de Córdoba, las fichas y las pelotitas me las mandan de Buenos Aires, lo que hacemos aquí es el ensamblado. Por eso digo que los míos son artesanales. Somos tres familias trabajando en los metegoles. La fábrica Estadio, los hacen con matricería a inyección de aluminio y arman 200 metegoles por día. Le pedís 30 metegoles hoy y mañana llegan, yo tengo cinco recién terminados…no soy competencia, los que hacemos nosotros, no son masivos ni estándar, tienen un costo de entre 4 mil y 5 mil pesos, no son económicos, pero son los mejores, garantidos de por vida.

— ¿Trabaja por encargo?

—Trabajo para una firma de Buenos Aires que exporta mesas de pool, ping pong, sapos y metegoles. Ellos me piden con tiempo y ellos han vendido a Estados Unidos, Europa, Australia, países limítrofes, menos Brasil que los hacen como en España, de madera. Hace poco me mandaron de México las fotos de las camisetas para pintar los jugadores. Los que más piden es de Boca y River, y primero se pintan todo de blanco y todo azul y  una vez que quedó seco se agrega la banda roja sobre el blanco y la amarilla sobre el azul. Algunos particulares incluso me lo piden con fichero para el quincho. Alguna vez me los encargaron con tapa de vidrio, pero no va. A los chicos les gusta ver la pelota, que salte, ir a buscarla cuando sale disparada fuera de la cancha…

— ¿De Newell’s y Central no le piden?

—Rosario es una plaza muy difícil. Hago pocos, ahora es más complicado porque uno juega en otra categoría… es decir que no hay clásico (risas.) Pero, fijate qué ironía, hoy el clásico se lo puede jugar sólo al metegol.

— ¿Hay medidas reglamentarias para el metegol?

—Las medidas son 143 centímetros de largo por 115 centímetros de ancho. Todo es fundición de aluminio, el piso de la cancha es pesado, lleva una chapa de 16 milímetros, encima, el piso de goma de tres milímetros, otros cinco kilos, en total la mesa pesa casi 80 kilos. La característica general que tiene es que son de una estructuras total de fundición de aluminio de primera calidad, equipo de jugadores pintado y fileteado a mano el color que cliente pida, aros perimetral de acero cromado, barras de jugadores de 13 milímetros cromadas y caños sin costuras, piso vinílico verde de alta duración y la base con cuatro patas de caño de 50 milímetros de diámetro, cromada o pintadas a fuego. Además le ponemos puntas de barra ciega de bronce pulidas o cromadas, cenicero y plaquetas pulidas. El cajón de triple encastre cierre hermético, servicio rápido de pelotas, triples cerraduras, pasante de bronce; frente totalmente pulido, fichas plásticas dos y tres ranuras.

— ¿Influye el tipo de pelotas para que el juego sea más rápido?

—Mirá, yo vendo lisas y porosas. Con la lisas se hace más rápido el juego, las porosas se adhieren mejor al jugador. Hace unos años, el campeón argentino jugó en Inglaterra con el mejor de allí y el tipo le puso silicona al piso. La pelota no se veía de la velocidad que tomaba, pero lo terminaron descalificando al inglés y le dieron el partido ganado al argentino. Igual que las barras: para que se deslicen mejor se le pone un poco de silicona y van bien, otros usan grasa y los pibes hasta las escupen para que se desplacen mejor.

— ¿Cuando hizo el primero lo bautizó Cosmos por algo especial?

—Le había puesto Maracaná hasta que recibí el llamado de un fabricante de Mendoza que hacía unos metegoles con ese nombre. La verdad que nada que ver con éstos, pero bueno, yo no lo había patentado y luego hice el trámite en Buenos Aires y le puse Cosmos en homenaje al último equipo donde jugó Pelé. Además les puse PP 1, como me llamo José y me dicen Pepe, le agregué ese detalle.

— ¿Se han realizado campeonatos nacionales?

—En Buenos Aires está la Federación Argentina de Futbol Mesa, como le llaman y agrupa a todo los fanáticos del metegol. Cada tanto hay campeonatos con sus propio reglamento y todo. Para mí fue un orgullo cuando me mandaron las fotos de un torneo nacional que se disputó en Río Ceballos y del que participó Nalbandian y están jugando con las mesas Cosmos. Lo mismo que Serrat o Julio Iglesias que pidieron un metegol para calmar los nervios antes de subir a cantar y les mandaron un Cosmos.

— ¿Y usted qué tal es jugando?

—Un queso… los fabrico pero soy malo. Mis nietos me ganan fácil y ellos son los que los prueban. Es una buena excusa para sacarlos de las pantallas. Cuando uno recorre los pueblos del interior, en cualquier quiosco o bar hay una mesa de metegol y allí hay chicos divirtiéndose. Una vez vino el campeón argentino y le vi hacer cosas increíbles. Hay varios secretos que uno va conociendo o que le transmiten los que saben. Hay jugadas prohibidas, como el molinete, o el serrucho, cuando la barra golpea ambos lados de la cancha. Otro axioma en el metegol: manos transpiradas, derrota asegurada.

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